Renault Twingo: la evolución del espacio
Desde que dejó de comercializarse el Twingo en la Argentina, Renault fue ocupando los segmentos más bajos con diferentes productos que fueron apareciendo sucesivamente.
Al Clío se le fueron sumando opciones como el Logan o el Sandero, pero en Europa aquel pequeño sigue totalmente vigente.
En el Viejo Continente comenzará a comercializarse la tercera generación de un producto que comenzó a venderse en 1991. Por aquellos años, era un automóvil trasgresor, por unas líneas que provocaban sensaciones bien diferentes: o te encantaba o te parecía el más feo del mundo.
Lo cierto es que quienes gustaban de él y comenzaban a acercarse a los concesionarios para comprarlo, quedaban obnubilados con una característica que ni su más fanático defensor hubiera imaginado de antemano. Ese pequeñín, por dentro, tenía un espacio enorme, ofreciendo gran comodidad a sus pasajeros.
Entre sus cualidades inéditas para un auto de esa gama, el Twingo original tenía, por ejemplo, la capacidad de correr su butaca posterior hacia adelante y atrás. Aquel Twingo, que fue fabricado en Uruguay, lograba lo que luego empezó a hacerse moneda corriente en los vehículos, incluso en modelos más grandes: el habitáculo más grande que se pudiera conseguir.
Eso es lo que se busca en los mono-volúmenes medianos, como el posterior Scénic, y en los SUV más grandes, como el actual Kóleos. Y, ¡oh casualidad!... el Twingo era un mono-volumen. Así de adelantado era en ese sentido. Recordemos que se considera mono-volumen a un automóvil cuya línea de capó continúa en el parabrisas sin corte alguno, siendo siempre la misma y manteniendo su curvatura incluso en el techo.
El Twingo tercera generación tiene algunos cambios estéticos respecto del lanzado en 2008, que nunca llegó a nuestro país. Pero lo que más llama la atención es que ya no es un mono-volumen, sino más bien un típico tres puertas pequeño, como su antecesor.
Aseguramos eso porque la línea del parabrisas y la del capó ya tiene un pequeño ángulo, lo que se observa perfectamente de perfil. Pese a tener casi la misma distancia entre ejes que el original (es dos centímetros mayor que aquel), es bastante más largo. El actual tiene 3,68 m entre paragolpes, contra los 3,43 m del de 1991.
Respecto de la segunda generación, el cambio más pronunciado se observa en la trompa, donde se muestra la nueva estética de los modelos de la marca, algo implementado con el arribo de Laurens Van Den Acker a la jefatura del departamento de Diseño. Tiene el logotipo del rombo más grande, aplicado sobre una gran línea de color negro que, a su vez, marca una gran corte entre el capó y el resto del frontal.
Los conjuntos ópticos ahora están divididos, quedando los faros antiniebla independientemente situados del resto de las luces. Eso, sumado a una gran boca para el ingreso del aire (también en negro), le confieren un aire particular. Atrás, las ópticas también están separadas, con parte de ellas sobre el portón.
En Europa viene con tres motores nafteros (1.2, 1.4 y 1.6; entre 75 y 130 CV de potencia.) y dos diesel 1.5 dCi, de 75 y 85 caballos. Pero el más esperado es el Twingo RS Gordini, que arribará luego con configuraciones de auto deportivo. Quizás sea esta la versión que mayores probabilidades tenga de, en algún momento, eventualmente llegar a nuestro país.
Ninguna información oficial por parte de Renault Argentina lo indica, pero cuando las marcas tienen que traer un modelo importado para hacer frente al 35% de arancel suelen hacerlo con modelos muy equipados y alto grado de personalización.
Tengamos en cuenta que en Europa también existe el Clío Gordini, producto ya de por sí más identificado con la deportividad. Y acá acabamos de recibir a la cupé Megane III RS, un automóvil para nada menor con el que tenemos que conformarnos por ahora.