Adultos mayores: fallos en la memoria
Resulta evidente que la edad es un factor importante a tener en cuenta en los fallos de memoria, sin embargo está comprobado cómo otra serie de variables personales y ambientales tienen un peso específico tan importante o incluso mayor.
Factores ambientales como la jubilación, la disminución de estimulacióncognitiva por menores exigencias del medio o por falta de costumbre, el uso de herramientas como la calculadora, la memoria en los teléfonos, agendas y relojes con alarma, el estrés, la ansiedad y la depresión son también, factores muy presentes en personas mayores que dificultan un funcionamiento amnésico satisfactorio.
Nuestro nivel de exigencia, es decir, cómo vivimos un olvido o la causa a la que atribuimos un fallo de memoria, influye en la percepción del funcionamiento de nuestra memoria.
Mens sana in corpore sano, alude también a la necesidad de tener un buen estado físico (ausencia de enfermedad, ejercicio, alimentación equilibrada y adaptada a la edad, etc.)
Si nos fijamos en las variables o factores mencionados hasta el momento, podemos percibir como todas ellas son susceptibles de modificar y, por tanto, de mejorar el funcionamiento amnésico de una persona mayor.
Las principales "quejas de memoria" expresadas por las personas mayores son:
Olvidos de acciones cotidianas: como por ejemplo, no recordar con seguridad si se cerró el gas, la puerta, apagó la luz, etc.
Causas generales: normalmente este tipo de olvidos se dan en acciones "sobre-aprendidas" es decir, muy repetidas y por lo tanto muy automatizadas. Este tipo de memoria por economía, automatiza nuestro cerebro y sus consecuencias son múltiples:
Un menor gasto o uso de la atención y de la Memoria de Trabajo.
Mayor posibilidad de uso de la memoria de trabajo para otra actividad mientras se realiza la acción. (Ensimismamiento).
Menor recuerdo de haber realizado la acción, al realizarla sin apenas atención.
Los olvidos respecto de la toma o no de una medicación, tan usual, responde al mismo mecanismo, en cuanto que es también una conducta excesivamente repetida.
La pérdida de objetos de uso frecuente, como anteojos o monedero, tienen también su causa en esa falta de atención por la automatización de ciertas acciones. La conducta motora de quitarse los anteojos, puede ser realizada sin prestarle atención y realizando además cualquier otra actividad o pensamiento.
No recordar algo que acaba de leer, tener que volver al principio de la página de un libro o de un artículo de prensa, obedece a la misma causa general. En esta actividad, como en las anteriores, sin la atención debida no hay memoria.
¿Qué había venido yo a buscar aquí? También la memoria de trabajo falla y, con la edad, más (sin tener que padecer necesariamente ninguna enfermedad). Normalmente, esta memoria de trabajo, de capacidad limitada, puede ser absorbida por otros contenidos mentales, que eliminarán de forma provisional el contenido anterior. De todos modos es sabido que la memoria es dependiente del contexto, esto es, ayuda en el recuerdo volver al lugar donde se generó el pensamiento o donde la información se almacenó.
Démonos cuenta cómo, con la edad, se reducen de forma significativa las exigencias que el medio nos hace: reducimos actividad tanto en cantidad como en complejidad.
La Estimulación, el reto continuo que nos impone la vida, mantiene activo y "ágil" a nuestro cerebro. Si el ambiente de estimular se empobrece y los requerimientos del medio disminuyen, muchas funciones cognitivas y muchas estructuras cerebrales resultarán infrautilizadas.
Si una conexión neuronal no se usa, se debilita; sin embargo, ante múltiples requerimientos de ciertas conexiones y redes neuronales, estos contactos y "caminos" resultan fortalecidos y eficaces.
Mantener una buena memoria implica una adecuada estimulación y mantenimiento cognitivo general y, de no ser así, si pretendemos tener una buena memoria, tendremos que inventarnos los ejercicios que mantengan activos y con un uso frecuente la mayor parte de nuestras neuronas y sus conexiones.
Mantener una buena memoria, en edades adultas, implica: mantenimiento físico adecuado (alimentación, aparato cardio-vascular, etc.); mantenimiento social y emocional adecuado; y mantenimiento cognitivo.
La estimulación y el mantenimiento cognitivo
Podemos estimular y mantener, con ejercicios diseñados, múltiples funciones cognitivas y cada una con diferentes ejercicios que además mantendrán en uso otras áreas implicadas.
Las principales área que se ejercitarán en las sesiones de Estimulación Cognitiva son: Orientación temporal y espacial; lenguaje; memoria; atención; cálculo mental; funciones ejecutivas (deducción lógica, razonamiento verbal, etc.); conservación de lectura y escritura; preservación del esquema corporal y praxias.
Fuente: María Noelia Carelli-Lic. en Terapia Ocupacional