“Hoy el Museo cuenta con personal perfeccionado e idóneo”

Jueves//Al frente del Museo Municipal de Bellas Artes Fernán Félix de Amador, el artista plástico local dialogó con este medio para dar las precisiones sobre algunas de las propuestas de su gestión. En la charla destacó el trabajo realizado por la anterior gestión confirmando la continuidad de muchas de las iniciativas y abriendo nuevos espacios.

Es una de las figuras más representativas del arte local y ha dedicado su trabajo a crecer como artista  e investigar las artes plásticas. Esta vez, convocado por María Teresa Tartaglia, flamante directora de Cultura local, Jorge "Hueso" Ricciardulli aceptó volver al Museo Municipal de Bellas Artes, cargo que había ejercido hace 20 años, con más experiencia, una destacada trayectoria y con un equipo de trabajo en condiciones muy distintas de las que encontró en 1995.
Ante la propuesta del cargo, Ricciardulli puso en balance algunas cuestiones que lo decidirían. "Primero lo pensé bastante para ver si daba para que lo haga nuevamente, si iba a poder ofrecer cosas diferentes, y siempre hay algo nuevo para hacer, desde ya. Y otra cuestión es que yo estoy laburando en la plástica y había terminado el año con una muestra que había sido positiva. Fue muy importante el trabajo en cuanto al lenguaje plástico investigado, el proyecto y crecimiento de la parte artística. Es muy interesante y, de última, más allá de que te dé réditos exitosos o no, económicos o sociales, lo importante es la elección de vida que propone este oficio que yo fui tomando como profesión a través de los años", argumentó el subdirector del Bellas Artes.
Sobre este oficio que profesionalizó a fuerza de dedicación y talento, contó que "es una elección muy interesante de vida estar pensando en formas, imágenes, lecturas filosóficas, técnicas, en planteos de lenguaje plástico, investigando qué hago, qué no hago, por qué, es decir, meterse en eso. Es muy placentero, de última es la vida. A lo largo de los años maticé con docencia, pero la mayoría del tiempo siempre lo ocupé en esto y la obra que tengo".
Describiendo este trabajo de investigación en la plástica y de elección de vida, Jorge Ricciardulli recordó que en tiempo de su primera gestión en la década del 90, el cargo fue tan absorbente que había quedado relegado su quehacer con la plástica. Su intención es que no le vuelva a pasar lo mismo, situación que ve beneficiada con la presencia de un equipo de técnicos que en su primer aporte al Bellas Artes no estaba presente.

Mejores condiciones
"Ésta vuelta el museo está más ordenado y tiene personal perfeccionado o idóneo. Hay gente egresada de la Escuela de Arte y gente relacionada con la cultura; está Juan Carlos, el montajista que tiene mucha experiencia. Él llegó acá con mi gestión anterior, tiene conciencia de arte. Así, secretarios, archivistas, incluso había una curadora que vamos a ver si puede regresar. No es lo mismo que cuando yo empecé que había empleados administrativos que podían estar en cualquier dependencia municipal", destacó el artista como uno de los crecimientos positivos con que se encontró en esta nueva etapa. Al mismo tiempo, reflexionó sobre las posibilidades que ofrece este contexto para delegar y contar con el aporte de la experiencia del equipo. Ejemplificando las posibilidades, contó que "está Florencia que se encarga de la parte pedagógica del museo hacia fuera. Antes tenía que ir yo, hablar en la escuela, colgar el cuadro, poner la luz, dar la charla, incluso en el museo armaba las muestras, poniendo el cuerpo todo el tiempo. Además de todo lo que implica buscar el recurso monetario para conseguir tal muestra".
En esa misma línea, Ricciardulli explicó que "las cosas que están bien hechas, con amor y que dieron resultados, se continuarán. Se modificarán cosas por el cambio de la gestión misma. Tenemos ideas de incrementar el ploteado de patrimonio para hacer inauguraciones en las escuelas y dejarlas. Hacer el vernissage con los chicos como si fuera en el museo mismo". De igual manera, explicó que ya está realizando los pedidos de muestras, algunas de las que pueden significar intercambios con artistas de Luján, "la idea es que sean salas interesantes en las que exponer".

Nuevas propuestas
Entre las ideas que guiarán el trabajo del artista en este nuevo cargo, detalló que "empecé a implementar mecanismos para hacer sentir a los artistas como propio el espacio y que lo utilice más a su beneficio, pero que no sólo sea colgar. Porque en los últimos cuatro años se ha dado lugar para todos, incluso con las charlas de café. Pero la idea es abrir el espacio para crecer como artistas. Ahora iniciamos un trabajo por el Día de la Mujer. Convoqué a 20 artistas mujeres y la idea es hacer un ejercicio plástico, con un acuerdo para que sea homogénea la consecuencia. Se va a trabajar con unos 30 metros lineales. Van a venir a hacerlo acá". En ese sentido, aseguró que la idea es ofrecer otros encuentros en los que los artistas puedan trabajar en conjunto, incluso a partir de un espacio taller bajo la responsabilidad de Ricciardulli.
De este modo, el aporte de su equipo de trabajo le permite soñar con distintas propuestas que tienen que ver con su experiencia en la plástica, ofreciendo, en definitiva, no sólo un espacio de la difusión sino también en un reducto de crecimiento y experimentación que va camino a la jerarquización del arte local.
En otro orden de cuestiones, el subdirector contó que está elaborando la idea de un espacio galería, tanto para el turismo como para el mercado local. "Que haya una oferta de venta de obras para beneficio del museo y del artista que la hizo, como en cualquier galería. En esto me tendrá que dar una mano la Asociación de Amigos. Y aquí veremos si se suma la comercialización de productos tipo merchandising. Acá nadie se animó a eso, pero hay propuestas de galerías de Capital. Acá solo hay algunos talleres vidriera, como el de Luis Nápoli, el de Scarnatto, o el mío, pero no manejados como galería", comentó.

Preocupaciones y pendientes
Una de las cuestiones más difíciles de resolver en el espacio, especialmente porque implica dinero, es el tema del edificio a nivel arquitectónico. Lo que más destacó Ricciardulli fue el depósito, "que nunca se terminó desde la construcción del edificio. Se hizo totalmente cerrado, que lo puede ser, pero tiene que estar aislado térmicamente y con equipos encendidos las 24 horas. Esos equipos nunca existieron. Está así desde cuando yo fui estudiante de la Escuela de Arte, en los 80. Estamos viendo si lo podemos resolver. Durante la gestión anterior se sacaron las fotos, se sabe lo que tenemos, está bien guardado, acomodaron, se limpiaron, pero si no arreglamos el depósito, en dos años hay que volver a hacerlo todo de nuevo".