Sábado//Giuliana Gaute nació en agosto pasado con serios problemas de salud. Su padre, empleado de la curtiembre, está a punto de quedarse sin la cobertura médica por falta de los aportes correspondientes.
A pesar de la anunciada reapertura, los empresarios dueños de Curtarsa aún deben cubrir distintas obligaciones salariales con sus empleados, a quienes durante un año mantuvieron suspendidos y en un desesperante estado de incertidumbre. Aunque ajenos a los manejos empresariales, el lock out ha tenido como víctimas a los trabajadores, enredados en un sinfín de especulaciones que durante todo el 2011 rodearon a la industria de capitales italianos radicada en Jáuregui.
Una de esas historias involucra a la familia de Germán Gaute, empleado de la empresa desde hace 11 años. Por estos días busca que la obra social le mantenga la cobertura, a pesar de la deuda que la patronal mantiene en el desembolso de los aportes correspondientes.
Verónica, su mujer, acercó a este medio una carta donde relata lo ocurrido en los últimos meses. La mayor preocupación de la familia apunta a Giuliana, la cuarta hija del matrimonio que nació en agosto pasado. Los médicos le diagnosticaron un serio problema de salud que la obliga a recibir asistencia médica permanente. En el escrito, su mamá explica que "el día del parto nos enteramos que Giuliana padece de una malformación cerebral que provocó una microcefalia congénita", conocida como holonprosencefalia. Ante ese cuadro, "los diagnósticos y la expectativa de vida eran desalentadores, pero Giuliana, aunque complicadísima, siguió adelante".
La beba estuvo dos meses internada, y luego fue derivada al Instituto del Diagnóstico, en la ciudad de Buenos Aires, donde se le practicó una traqueotomía, también como consecuencia de una nueva complicación derivada de su patología inicial. En la misma operación se le colocó un cinturón gástrico para que pudiera alimentarse. Superada esa instancia, tres meses después de su nacimiento, fue dada de alta para continuar con una internación domiciliaria, con enfermería permanente como consecuencia de los cuidados intensivos que requería.
La mamá cuenta que "la internación domiciliaria, a su vez, contribuiría a rearmar la familia, ya que al yo tener que prestar atención constante al estado de salud de Giuliana, se podría decir que prácticamente "abandoné" a mis otros hijos". A los padecimientos emotivos originados por la situación de la bebé, la familia debió sumar durante todo ese proceso "graves penurias económicas, ya que Curtarsa ni el salario familiar paga".
La atención domiciliaria requiere insumos de enfermería, oxígeno, saturómetro, aspirador, atención de kinesiología y motriz, además de controles pediátricos tres veces por semana. Ante una nueva complicación, la beba tuvo que ser derivada de urgencia al Instituto Fleni. En ese centro de salud le diagnosticaron, además, epilepsia. Verónica aclara que "toda la atención recibida por Giuliana, tanto domiciliaria, como los estudios, análisis, internaciones en los mejores institutos de salud, fueron logrados, gracias a que contamos aún con OSDE como obra social".
Sin embargo, por estos días la familia busca por todos los medios evitar que la prepaga corte el servicio como consecuencia del incumplimiento por parte de Curtarsa de los aportes correspondientes.
"Juro que si tuviera los medios necesarios, yo, con mis propias manos cubriría todas sus necesidades porque mi corazón de madre así lo pide, pero, vivimos en un mundo, una sociedad a la que sólo mueve el dinero. ¿Qué puede importarle a OSDE lo que necesita Giuliana? Tampoco me importa que Curtarsa pague o no los aportes y cargas sociales, tampoco me importa que OSDE no cobre lo que tenga que percibir. Sí me importa la salud y el bienestar de mi hija que, como dije antes, no tiene porqué pagar culpas ajenas. ¿O acaso, por un puñado de monedas, son capaces de dejarla a la deriva, sin importar lo que le haga falta para tener una buena calidad de vida, aún con sus problemas de salud?", escribió Verónica desde su desesperación de mamá.