Mantenimiento de la batería y frenos
Existen diferentes modelos de baterías: aquellas que necesitan mantenimiento, las que son de bajo mantenimiento y las que no lo necesitan. En general, el mayor problema de las baterías es la conexión que se realiza entre los bornes y el cableado que distribuye la corriente en el vehículo. En éstos, se produce la formación de sulfatos que perjudican la conexión de los mismos.
Para realizar este mantenimiento existen líquidos especiales que los protegen de la formación de este tipo de sulfato. Por otro lado, algunas baterías necesitan mantenimiento del nivel del electrolito que se encuentra dentro de los vasos del acumulador. El electrolito está compuesto por la mezcla de ácido sulfúrico y agua destilada o desmineralizada, y es esta última la que se evapora y debe reponerse.
En los casos de las baterías de bajo mantenimiento, la evaporación del agua es más espaciada y, en consecuencia, también es más prolongado el tiempo entre controles. En el último caso, el de las baterías sin mantenimiento, esto se debe a que no existe la evaporación del agua, por tener un gel como electrolito.
El mantenimiento del sistema de frenos nos evitará inconvenientes futuros en situaciones críticas donde necesitemos una respuesta rápida. Dentro del sistema, chequear el nivel de líquido y el desgaste de las pastillas o zapatas, son procedimientos que debemos hacer a menudo. De todas formas, el sistema se encarga de dar un aviso preventivo antes de que se desgasten por completo las pastillas de freno.
Este aviso puede estar ligado a un testigo en el tablero de instrumentos que se enciende cuando en una de las pastillas el desgaste es excesivo. También puede verse reflejado el desgaste en la posición del pedal de freno cuando es oprimido: mientras más abajo se encuentre, el desgaste será mayor.
Existen líquidos especiales que protegen las baterías de la formación de sulfato.