Llegó el frío
Poco a poco el frío nos va cercando, entonces, para conseguir una temperatura agradable dentro del hogar, es necesario tener en cuenta algunos consejos.
Poco a poco el frío nos va cercando, entonces, para conseguir una temperatura agradable dentro del hogar, es necesario tener en cuenta algunos consejos.
En primer término, revisar si la casa está bien sellada. En un día ventoso se puede quemar un incienso junto a la ventana, puerta, cajas eléctricas, conexiones de plomería, enchufes eléctricos, artefactos en el cielo raso, puertas al sótano, y otros lugares donde hay una posibilidad de paso de aire hacia el exterior. Si el humo viaja horizontalmente, se debe a que se encontró una fuga de aire que tal vez necesite enmasillarse, sellarse, o, simplemente, colocar un burlete.
Es importante enmasillar y colocar burletes en puertas y ventanas que tengan fuga de aire. También enmasillar y sellar rendijas donde las instalaciones de plomería, ductos o conductos eléctricos penetran la casa desde el exterior, a través de paredes, pisos, cielorrasos y plafón sobre armarios. Instalar empaques de goma en los interruptores y enchufes de paredes exteriores. Buscar lugares sucios en la aislación, que por lo general indican huecos por donde se filtra el aire dentro o fuera de tu casa. Se pueden sellar las fugas engrampando láminas de plástico sobre los huecos y enmasillando los bordes del plástico. Instalar ventanas para tormentas sobre ventanas de panel simple o reemplazar con ventanas de doble panel. Las ventanas para tormentas pueden hasta doblar el valor de una ventana de panel simple, y pueden ayudar a reducir fugas, condensación de agua y formación de escarchas. Como una solución más barata y menos permanente, se puede utilizar una lámina de plástico transparente enmarcado de uso intenso, o encintar una película de plástico transparente en la parte interna de la ventana, durante los meses fríos de invierno.
Es importante recordar que el plástico debe estar bien sellado al marco para ayudar a reducir la infiltración.
Cuando la chimenea no está en uso, se debe mantener el regulador de flujo de aire bien cerrado. La chimenea está diseñada para que escape el humo, así que si no se cierra, el aire caliente se escapará 24 horas al día.
Si hubiera un gran hueco en el tumbado de la sala de estar, seguramente que cualquier persona lo notaría y lo sellaría para prevenir que el aire se escape por allí. En muchas casas hay un hueco como eso, pero está escondido dentro de la chimenea. Ese hueco es el tubo de flujo de la chimenea.
Las chimeneas que queman leña generalmente tienen un regulador de flujo instalado en la parte superior. El regulador está diseñado para sellar la chimenea cuando no está en uso y puede ser fácilmente abierto para su uso. Es muy común olvidarse de cerrar el regulador después de que se apaga el fuego, y esto deja un gran hueco a través del que el aire que fue calentado o enfriado se escapa de la casa.
Aún cuando el regulador de la chimenea esté cerrado, el sello no es siempre efectivo. Adicionando una puerta de vidrio se puede mejorar significativamente el sello, igual que sellar el regulador con una pieza de madera o poliuretano.
Sellando de esta manera el flujo de la chimenea, también se puede reducir o eliminar el olor a hollín que tiende a bajar hacia dentro de la casa durante un día ventoso o una tormenta. Por supuesto, el material que se utilizó para bloquear debe ser removido antes de encender el fuego.
Pero hay que tener precaución. Las chimeneas instaladas con leñas de gas requieren que el regulador esté siempre abierto. Esto es porque el fuego piloto está siempre encendido bajo la leña o porque el dueño de casa pueda olvidar de abrir el regulador cuando encienda el fuego. Como la leña de gas produce una copiosa cantidad de monóxido de carbono, tiene que ventilarse hacia el exterior en una manera segura. Por eso hay, o debe haber un sistema que obligue a mantener abierto el regulador en las chimeneas de leña de gas. Desafortunadamente, ese regulador abierto significa que el aire está subiendo por el tubo de flujo o el aire frío bajando hacia la casa.
Otra nota de precaución es el fuego de la leña. Debe estar completamente apagado y las cenizas frías antes de que el regulador pueda ser cerrado u otros sellos aplicados en su lugar. El peligro es el envenenamiento por monóxido de carbono. Un fuego lento, aún cuando no pueda verse la llama a través de la ceniza, todavía produce gases de combustión. Estos gases contienen monóxido de carbono. Por lo tanto, aunque es deseable ahorrar energía cerrando el regulador dentro de la chimenea, debe hacerse de manera segura. No hay que cerrar el regulador del flujo de la chimenea hasta que el fuego esté completamente apagado.
Para una nueva construcción, es importante reducir las fugas de la pared exterior, ya sea instalando un envoltorio, encintando las juntas de las envolturas, o enmasillando completamente las paredes exteriores.
La humedad dentro de los componentes que rodean la casa, tales como aislación, no solamente llevan a un prematuro deterioro del material. También disminuye el valor y la eficiencia termal general de la casa. Varias formas de humedad, incluyendo la condensación y goteos directos de agua, pueden afectar a la envoltura.
Fuente: www.articulosya.com