Explosión del color

A 30 años de su primera muestra individual, Juan Carlos Brambiya presenta Antología en el Museo Municipal de Bellas Artes. En ella recorre pictóricamente su evolución en la plástica.

En una exposición que celebra sus 30 años con la pintura, Juan Carlos Brambiya presenta, en el Museo de Bellas Artes y bajo el título de Antología, una serie de obras que delatan su progreso en la plástica.

Pasan los años, y como alguna vez desde estas mismas páginas se aludió, Brambiya sigue sorprendiendo. Algún memorioso que recuerde aquella primera muestra en la Asociación Cultural Ameghino, 30 años atrás, tendrá presente el entusiasmo con que cautivó a los contempladores de su obra. Veían en su persona, un promisorio artista que sin dar tregua a su vocación, muy pronto comenzó a exhibir los logros de su capacitación, conquistados a partir de un inclaudicable afán de perfeccionamiento.

Ya por entonces, atrapó por su lenguaje cromático que supo enriquecer en dimensiones que extendió a trípticos. Se mostró dueño de una producción que ganó en peso propio y que dio cuenta de mayor vuelo poético.

Con el paso de los años continuó creciendo en propuestas, inundando sus telas de explosivos colores, centrados principalmente en paisajes tan etéreos como ricos en profundidad. En ocasiones, las piezas revelaban cielos que se volvían verdaderos protagonistas, etapa que tuvo su continuación en el hallazgo de paisajes de árboles que adquirieron riqueza de color ahondado por el uso de esmaltes. Sin copiar la naturaleza, la abordó como un espejo abierto a infinitas posibilidades creativas y lúdicas.



NUEVOS CAMINOS EN EL ARTE

Una vez más demostró que como artista sabía jugar con los elementos a su alcance para sumergir el ojo del contemplador en una infusión cromática tan exuberante como diáfana, concibiendo una expresión plástica tan real como teñida de magia.

Obras de grandes dimensiones que articula y construye con precisión, y manejo del color y luz que se anotan como un común denominador, son algunas de las particularidades que Brambiya vuelve a mostrar en parte de su producción más reciente. Piezas que lo devuelven tras un período en el que se impuso una pausa creativa.

En primer término puso su mirada en las aves, cuyas siluetas se imponen en el marco de la generosidad pictórica de su lenguaje, estilo que lo identifica con su producción anterior. Y una última etapa en la que, sin aludir a imágenes, se aboca a la abstracción, para la que se nutre de su potente registro cromático. Cada obra adquiere una corporeidad de colores vibrantes, en fuerte contraste con el ritmo de trazos que delimitan y coadyuvan a la construcción casi geométrica de sus piezas.

Abandonando la práctica de una figuración que formulaba un pensamiento plástico de gran coherencia con referencia a su trayectoria, hoy se atreve a proponer una  nueva mirada al arte, con evolucionadas reflexiones sobre la realización pictórica.



EL ACTO DE APERTURA

La inauguración de la muestra sumó a un numeroso público que mostró su admiración por la obra de Brambiya. El acto congregó a distintas autoridades, y contó con la palabra del subdirector de la entidad, Jorge Ricciardulli, que declaró inaugurado no sólo la muestra del artista local sino una muestra del patrimonio en la sala Aimé con motivo de cumplirse 50 años de la apertura del Museo a la comunidad, y otra de fotografías del ArecoFotoClub, institución que en la sala Casals exhibió obras bajo el título Luces y Sombras.