Bisemanario de la Ciudad de Luján
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El nuevo rol educativo de las guarderías
“Elaboramos un lineamiento pedagógico y en esencia se trabaja por edades. El proyecto contempla la parte asistencial y la estimulación”.
7/11/2014 - Para muchos papás, dejar a su hijo al cuidado de otra persona puede ser una decisión difícil; sin embargo cuando se trata de un lugar en el que el niño o niña no sólo está bien atendido sino que además disfruta y aprende, la situación cambia.
Eso sucede porque los servicios de guarderías, en general, sólo ofrecen un espacio donde contener al chico durante las horas en las que los papás están trabajando. En esas ocasiones, la inquietud que debería surgir es: si el cuidado del niño ya está resuelto en este tipo de lugares, por qué no preocuparse por elegir un servicio que se acerque más al jardín maternal y estimule al nene para la nueva etapa que vivirá a partir de los 3 años.
En Luján, uno de los espacios que trabaja con niños y les ayuda en sus primeros pasos es Cocoloco.  Allí, el cuidado de los niños, su alimentación e higiene se combinan con un sostén pedagógico y afectivo que conforman un ambiente donde vale la pena estar. Así lo explica Soledad Martín, docente a cargo del área. "Elaboramos un lineamiento pedagógico y en esencia se trabaja por edades. El proyecto contempla la parte asistencial y la estimulación".
La guardería está abierta de lunes a viernes; la jornada completa es de 8 a 17 aunque puede dividirse en dos turnos, a la mañana y a la tarde. Las edades de los chicos que asisten son de 3 meses a 2 años.
Cuando un bebé de 4 a 6 meses ingresa a la guardería se lo contiene con ciertas actividades, apropiadas para su nivel psicomotriz. A partir de los 18 meses, la estimulación es diferente; en Cocoloco el niño trabaja en otro proyecto como arte, canciones, y títeres. Las salas están divididas en lactarios, deambuladores y sala de 2 años, según la edad y el nivel madurativo de cada chico.
El equipo de trabajo para cada una de las salas consiste en una maestra jardinera y un auxiliar; y la encargada docente que tiene a cargo los proyectos de los tres niveles de trabajo. "Contamos con personal especializado, maestras preparadas para entender a los nenes: sus miradas, sus lágrimas y sonrisas. Aquí (en la guardería) crecen, aprenden y conocen un mundo diferente del familiar, pero que se complementa; se sienten seguros y contenidos e inician el camino de la autonomía", enuncia la docente.
La comunicación con los papás es importante. "Nosotros nos manejamos con un reglamento que la familia debe conocer: qué tiene que traer en la mochila para el tiempo que pasa el bebe con nosotros; si come en Cocoloco traer la viandita. También, se les notifica  e informa a los papás,  a través de un cuaderno de comunicado, sobre el proyecto en el que estamos trabajando. Y a la vez ellos nos escriben inquietudes para conocer algo sobre los chicos", apunta.
Las tareas se organizan según los momentos en los que esté divido el día: hay una actividad de inicio, juego libre, horario de colación, horario de descanso, y despedida. De esta forma, se generan hábitos de convivencia en los nenes.
"Se les ofrecen estímulos emocionales, verbales, motrices y materiales que despiertan su curiosidad, siempre con una propuesta pedagógica", señala Soledad.