Preocupación por posible instalación de antena celular

Ed.Impresa//Se trataría de una torre de la empresa Claro. Algunos vecinos se mostraron preocupados por los efectos negativos a la salud que podría provocar un artefacto de ese tipo. Aún se desconoce el marco legal que rodea al proyecto.

Varios vecinos de Pueblo Nuevo se encuentran en estado de alerta ante la posible instalación de una antena de telefonía celular en un campo ubicado entre Jáuregui y Pueblo Nuevo, justo enfrente del ingreso al estadio Carlos V, y a escasos metros del Círculo Criollo Martín Fierro.
De hecho, según pudo corroborar EL CIVISMO en una recorrida por la zona, en un sector del predio lindante a la calle Dr. Muñiz se puede observar el avance de la obra, con movimiento de suelo incluido y vallas que rodean a la perforación.
La poca información que disponen los vecinos es difusa en cuanto al marco legal que rodea al proyecto que sería impulsado por la empresa Claro. En principio, por la situación dominial del terreno, según alegan, formaría parte de los bienes que ingresaron a la convocatoria de acreedores de la desaparecida empresa Algodonera Flandria. Lo cierto es que en la actualidad parte de esas tierras son utilizas tanto por el centro tradicionalista como por el Club Flandria.
Los mismos interrogantes giran en torno a la existencia o no de una habilitación que permita llevar a cabo el supuesto plan de la empresa de telefonía celular.
Por lo pronto, un grupo de vecinos trabaja en la recolección de datos sobre los posibles efectos negativos que esa clase de antena provoca en la salud: “Estas antenas emiten ondas electromagnéticas que pueden generar cáncer. La idea es comenzar a averiguar”.
De acuerdo al testimonio de los vecinos, la instalación de esa antena “estaría incumpliendo las normativas vigentes”, principalmente por no respetar la distancia con zonas pobladas. En ese sentido, la antena se ubicaría a pocos metros de dos terrenos, uno en Jáuregui y el otro en Pueblo Nuevo, que serán loteados para la construcción de viviendas.
“La ley no permite que estas antenas se instalen en zonas urbanas. Se calcula que emiten ondas electromagnéticas a unos 1500 metros a la redonda. Esto no es como Curtarsa que por el olor nos damos cuenta que contamina, en este caso sería algo silencioso y que hay que impedir”, dijo una vecina.
Desde la expansión del servicio de telefonía celular, Luján registró varios inconvenientes al respecto. En 2004, por ejemplo, se concretaron reclamos en los barrios Los Laureles y Champagnat para que las torres ubicadas en esos vecindarios sean relocalizadas en zonas rurales. Las quejas cayeron en saco roto. Muy distinto fue el resultado de la difundida y  exitosa lucha de los vecinos de Hostería San Antonio, que lograron impedir la instalación de una antena en esa zona cercana a la ruta 5.