La historia de un lujanense por la Patagonia

Ed.Impresa//José María Argento, nacido en Pueblo Nuevo, realizó una expedición para unir algunos parques nacionales del sur argentino. A un año de ese viaje, recordó anécdotas y aseguró que las personas “deberían animarse a hacer estas experiencias”.

Inspirados por su misión de unir la Patagonia continental desde el sur al norte, atravesando pasos y senderos naturales descubiertos y marcados por el uso cotidiano de los gauchos y sus caballos, partieron hace poco más de un año Juan Perfume de San Pedro, el inglés John Garner y José María Argento, nacido y criado en el barrio El Ombú de Pueblo Nuevo.
Esta hazaña comenzó a planearse en 2005, cuando el lujanense y Perfume, que trabajaban en la misma zona, se propusieron unir todos los parques nacionales de la cordillera patagónica a caballo. A partir de ese momento, aseguró Argento, comenzaron a preparar el circuito, conseguir los animales que participarían de la expedición y averiguar cuáles serían los elementos y materiales necesarios para el largo viaje.
“El trazado se definió siguiendo una zona de transición entre el bosque y la estepa, lo que nos permitiría conseguir agua y buena pastura para los caballos, pero dando por hecho que sólo se puede realizar en verano porque en invierno está todo nevado”, relató el lujanense.
El viaje fue organizado meticulosamente ya que resulta imprescindible tener en cuenta todos los detalles, “porque una vez que estás en la montaña no hay nada ni nadie que te ayude a pasar el problema que se te presente”, manifestó Argento.
Una vez preparados todos los materiales y seleccionado los caballos que transportarían al grupo de hombres -dos caballos por cada persona-, el 3 de diciembre de 2008 partieron desde el Parque Nacional Los Glaciares con rumbo norte. Luego de 84 días, lograron su objetivo: arribar a la base del volcán Lanín, zona en la que permanecieron hasta el 7 de marzo de 2009, realizando trabajos que colaboraron con la función de los guardaparques.

EN EL RECORRIDO
Por el camino, recordó Argento, fueron encontrando gauchos “en lugares muy chicos donde sólo se accede a caballo”. Más allá de disfrutar de la naturaleza y los paisajes durante todo su recorrido, tanto el lujanense como sus compañeros de camino tenían bien claro los cuidados que debían tener en cuenta. “Sabíamos que lo que más teníamos que cuidar era a nuestros caballos, por eso no abusamos de cargas y al final de cada día nuestro objetivo era encontrar un lugar con buenas pasturas y agua para un buen descanso”, contó.
En este sentido, explicó que la zona más difícil fue en la provincia de Santa Cruz, en donde se les presentaron zonas en las que debían cabalgar hasta doce horas, atravesar mesetas de altura para llegar hasta las pasturas en los valles o encontrar algún lugar propicio para acampar. En el resto de las provincias, en cambio, pudieron encontrar estancias en las que los habitantes los recibían, algo que facilitó mucho su recorrido.
Una de las anécdotas que este grupo de hombres pudo recoger en el viaje y que más les llamó la atención fue la utilización de la radio AM como mensajería. “Era sagrado escuchar el mensajero matinal, ya que podría haber algún mensaje para los que vivían allí de parte de su familia o de la estancia que se encontraba a más de 200 kilómetros. Al final nos familiarizamos tanto con la radio que íbamos poniéndoles cara a las personas a las que se dirigían los mensajes, a medida que conocíamos gente o pasábamos por alguna estancia”, evocó Argento.
Esta experiencia, a la que calificaron como “enriquecedora espiritualmente”, surgió con varios objetivos, como el de “redescubrir lazos culturales que nos identifican como argentinos, contribuyendo de esta manera a buscar nuestra identidad como nación”. Además, el lujanense destacó que su viaje puede servir de ejemplo para que “la gente se anime a realizar cosas como estas en la naturaleza, que no son imposibles”. Como prueba de esto, en 2011, su idea es reencontrarse con los caballos, que quedaron en el Parque Nacional Lanín y continuar la cabalgata con rumbo norte.

El hombre y el lugar
José María Argento es guía en el Parque Nacional Los Glaciares, donde trabaja desde 2004 y realiza actividades como trekking sobre hielo, caminatas o cabalgatas de varios días. Según se informa en la página de la expedición que realizó (www.patagoniaalpaso.com.ar), “desde su primer visita a la Patagonia sintió la necesidad de explorar y conocer los rincones de esta región que lo atrapó por sus bellezas naturales”.
“La Patagonia sigue siendo uno de los pocos lugares en el mundo donde la naturaleza pone los límites y vos te adaptás a ella, ya sea por el clima tan peculiar que te puede dar todas las estaciones en un día, o por la geografía que presenta, en la que podés tardar hasta cuatro días para darle la vuelta a un lago de lo grande que es. Miles de lugares impresionantes que por suerte se encuentran muy bien protegidos”, aseguró el lujanense que actualmente vive en los Pirineos españoles junto a su esposa.
Para Argento, tener la posibilidad de recorrer lugares de este tipo y al mismo tiempo poder combinarlo con su pasión de andar a caballo, lo anima y lo llena de fuerzas para emprender nuevos desafíos.
Por otro lado, sostuvo que cabalgar le dio la oportunidad de adentrarse en cada uno de los lugares que transitaron, porque “hay miles de cosas que se nos pasan frente a los ojos por vivir tan deprisa”.