Sábado//Vivía en una residencia eclesial para sacerdotes retirados, en Flores. Tuvo una prolongada estadía al frente del Arzobispado de Mercedes-Luján. Su velatorio tendrá lugar desde las 17 en la Iglesia Catedral de Mercedes.
El ex arzobispo de Luján-Mereces, Emilio Ogñenovich, falleció este sábado en las primeras horas del día. El eclesiástico vivía en una residencia para sacerdotes retirados en Flores, Buenos Aires, cuando a los 88 años perdió la vida.
Su cuerpo será velado a partir de hoy a las 17 horas y hasta las 11 del domingo, en la Iglesia Catedral de Mercedes. Luego, será enterrado en el seminario de Mercedes, creación de él.
Ogñenovich fue el encargado de recibir al Papa Juan Pablo II en su visita a Luján, horas después de haber sido designado obispo. Su modo de ejercer o entender su ministerio generó incontables choques con la prensa. Su cercanía con el poder político y religioso, algo muchas veces cuestionado, permitió la elevación al rango de Arquidiócesis de su zona pastoral, y la declaración de monumento histórico nacional a la Basílica de Luján.
Nació en Olavarría, provincia de Buenos Aires, el 25 de enero de 1923. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1949; en 1977 recibió el título de prelado de Honor de Su Santidad. Fue elegido obispo Titular de Mibiarca y Auxiliar de Bahía Blanca el 1° de octubre de 1979. Recibió la ordenación episcopal el 18 de noviembre de 1979 y fue trasladado como obispo Diocesano de Mercedes el 8 de junio de 1982.
Su arribo a esta ciudad, con el flamante cargo religioso, aún hoy es recordado en las páginas oficiales de la historia de la Basílica Nuestra Señora de Luján. "En el mismo coche descubierto, de pie al lado del Papa, el mismo día 11 de junio de 1982 hacía su entrada a Luján monseñor Emilio Ogñenovich, recientemente designado obispo de Mercedes. Sucedió a monseñor Luis Tomé como cuarto obispo de Mercedes. De obispo Auxiliar de Bahía Blanca había pasado a Diocesano en el plazo de tres días, en un lapso relámpago, rarísimas veces visto en la instalación de un obispo. Efectivamente -detalla la página oficial de la Basílica- fue nombrado el martes 8 de junio y el jueves 10 de la misma semana tomaba posesión de la Diócesis de Mercedes en la provincia de Buenos Aires. Apenas le quedó un día para preparar dos discursos de trascendencia: el de toma de posesión y el de bienvenida al Papa. Y, a decir verdad, fueron dos piezas maestras". Así lo indica el historiador que le dio forma a la historia de la Basílica de Luján.
Un par de meses después de haber asumido el máximo cargo regional de la Iglesia Católica, Ogñenovich mantuvo un diálogo con este medio. Fue al término de la 45° Asamblea de la Conferencia Episcopal Argentina, instancia de debate entre autoridades religiosas de la que hoy, con el cargo de Emérito y algunos problemas de salud, sigue participando activamente.
La charla integró la edición de EL CIVISMO del 27 de noviembre de 1982. Allí, el hoy arzobispo Emérito exponía una visión pormenorizada y claramente conservadora de la Iglesia y su entorno social. Ideas que, con matices, sostuvo durante todo su ejercicio pastoral.
"Queremos trabajar mancomunadamente con todos los miembros de la Iglesia por la evangelización de toda la juventud argentina: les pedimos a los jóvenes que sepan decir no sin claudicar jamás. Decir no a un medio ambiente erotizado y mediocre que perturba a los adolescentes, a los jóvenes y a la misma familia, haciéndoles perder la pureza del corazón y la visión esplendente de la virginidad.
"Decir no a las relaciones prematrimoniales sexuales, que envenenan y matan al amor, además de ser grave ofensa a Dios. Decir no al subjetivismo moral que ha hecho estragos en todos los estratos sociales. Necesitamos ajustar nuestra conducta a los Mandamientos de la Ley de Dios, a los preceptos de la Iglesia y las exigencias del Evangelio.
"Decir no a una propaganda que intenta crear una conciencia cada vez más favorable al divorcio, contraria a la ley natural y a la Ley de Dios "ya no son dos sino una sola persona", "que no separe el hombre lo que Dios ha unido".
"Decir no a ese modo de vivir que separa a los padres de los hijos y convierte al hogar en un hotel para dormir y comer, y a los padres los transforma en lacayos de sus hijos o a éstos en seres rodeados de cosas, pero huérfanos de un auténtico amor.
"Decir no al aborto criminal que siempre es un vil asesinato de la vida incipiente en su misma concepción en el seno de la madre.
"Decir no al escepticismo y a la desesperanza que minan las fuerzas morales y espirituales de todos: debemos saber creer y esperar en Dios, a pesar de la maldad o errores de muchos, obrando siempre con rectitud de conciencia.
"Decir no al egoísmo a la indiferencia, a la ambición desmedida, al deseo de tenerlo todo, aunque para ello haya que empeñarlo todo, hasta la misma honestidad y la decencia.
"Decir no a todo aquello que quiere separarnos del amor que debemos a Dios y de una verdadera y filial obediencia a la Iglesia y a su magisterio, cuyos miembros somos por razón del bautismo".
En detalle, toda una declaración de principios que presenta una notable actualidad. Un raconto de intenciones que transparentaba (y transparenta) un pensamiento polémico, sobre todo en temas muy sensibles para la comunidad, para los que bregan por la memoria, por la justicia, por la equidad y por el respeto de los derechos individuales.