Don Enrique Udaondo
Miércoles//Un día como hoy, pero de 1962, moría una de las figuras más destacadas de la cultura local. Con un legado material y espiritual que trascendió a su generación, el primer director del Museo Histórico marcó la historia y la identidad de la ciudad.
En el marco del cincuentenario del fallecimiento de Don Enrique Udaondo, el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, la Dirección del Complejo Museográfico y su Asociación Civil, concretarán un homenaje a la figura del creador de la institución.
El acto se iniciará esta tarde a las 17, con una misa en la Capilla del Complejo, para continuar, a las 17.40, con las ofrendas florales ante el monumento. Luego, a las 18, se presentará el libro Un Museo para la Colonia. El Museo Histórico y Colonial de Luján, de María Élida Blasco. El encuentro culminará con un vino de honor.
Hubo un hombre…
Hubo un hombre que vivió 82 años: nació en el crepúsculo del siglo XIX (11/06/1880) y murió en el XX (06/06/1962). No había llegado al mundo en Luján, pero andando el tiempo los lujanenses, considerándolo hijo propio, lo adaptaron como tal, tanto, que a tres años de producido su fallecimiento el pueblo le levantó una estatua, obra del maestro Constante Orlando Paladino, que se inauguró el 12 de octubre de 1965 en agradecimiento por el legado que le había dejado. Está ubicada en uno de los patios de la institución que tanto amó y en su pedestal se lee: "El Pueblo de Luján a Enrique Udaondo primer Director de este Museo. 1923 – 1962".
Y fue así como ese señor desarrolló múltiples actividades en diferentes ámbitos, trabajó en forma incansable durante casi la mitad de su vida en pro del Museo que las autoridades provinciales habían depositado en sus manos. Se ocupó y se preocupó para engrandecerlo aún a costa de grandes esfuerzos, incluida la pérdida de bienes personales para poder comprar, por ejemplo, una colección, un objeto, algo que no podía obtener de otra manera y consideraba importante para incrementar el patrimonio de la institución.
Don Enrique, como muchos lo nominaban respetuosamente, en los cuarenta años en que fue Director Honorario del Museo (condición que impuso para asumir el cargo), se ocupaba de todo, de lo que se podía considerar trascendente y de los que podían considerarse casi detalles, pero claro, para él todas las tareas, los logros a alcanzar, debían sustentarse en responsabilidad, dedicación, cuidado y laboriosidad.
Por ejemplo, amaba las plantas, los pájaros, la naturaleza toda. Había establecido festejar en el Museo, en el mes de agosto, el Día del Árbol. Entonces, manos a la obra. En 1924, el 23 del mes indicado, realizó la primera celebración plantando, entonces, "… sendos retoños del pino de San Lorenzo, del naranjo de San Francisco Solano y de un árbol de anacahuita que existía en la casa de Rosas…". Ejemplo mínimo de que Udaondo era, en sí mismo, la idea y la acción traducidas en obra.
Lo expresado es sólo un esbozo de lo que se podría decir de Enrique Udaondo pero en el cincuenta aniversario de su muerte, nos preguntamos y preguntamos ¿cómo homenajearemos esta fecha? Quizás distintas asociaciones estén ya pensando en aunar ideas y esfuerzos para realizar algo en conjunto, lo que sería muy bueno ¿verdad? Porque ¿hemos imaginado alguna vez lo que hubiera significado para Luján no tener el Museo, que es su realización? ¿La valoramos realmente desde lo más profundo de nosotros, o "como está allí, a la vuelta de la esquina", como tantas otras cosas, la vemos quizás con algo de indiferencia, de naturalidad?
El 6 de junio de 1962 murió Enrique Udaondo, el hombre de menuda figura y enorme valor espiritual. Sus restos reposan en la Capilla del Complejo Museográfico que lleva su nombre. Rindamos, unidos, justo homenaje a su memoria.
Comisión Directiva
Asociación Amigos
Complejo Museográfico Enrique Udaondo