A cincuenta años de su fallecimiento, homenajearon a Enrique Udaondo

Jueves//Con la organización del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires y la Asociación Civil Museo Histórico de Luján, se llevó a cabo el acto homenaje a quien fuera el promotor y primer director del Complejo Museográfico que lleva su nombre. También se presentó el libro “Un Museo para la Colonia. El Museo Histórico y Colonial de Luján”, de María Elida Blasco.

Con la organización del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires y la Asociación Civil  Museo Histórico de Luján, ayer por la tarde se llevó a cabo el acto homenaje por el cincuentenario del fallecimiento de Don Enrique Udaondo, promotor y primer director del Complejo Museográfico que lleva su nombre. Las actividades comenzaron pasadas las 17, con una misa celebrada en la Capilla donde reposan sus restos mortales, destacándose la presencia del intendente municipal, Oscar Luciani, la directora de la entidad, Araceli Bellota, funcionarios provinciales y familiares del propio Udaondo.
Una vez finalizado el oficio religioso los presentes salieron al patio, donde el jefe comunal descubrió una placa emplazada al pie del monumento que recuerda al fundador de la institución. Por último, en el Salón Cultural, se llevó a cabo la presentación del Libro "Un Museo para la Colonia. El Museo Histórico y Colonial de Luján", de María Elida Blasco, quien explicó los alcances de un trabajo que aborda los primeros años de vida de la prestigiosa institución. Para finalizar, los asistentes fueron invitados a disfrutar de un vino de honor.

Los primeros años de la institución

La investigación que sirvió de homenaje a quien fuera el activo impulsor del Museo de Luján -hoy Complejo Museográfico Provincial- tiene su propia historia. Un museo para la colonia. El museo histórico y colonial de Luján, 1918-1930 reconstruye los primeros años de vida del Museo Histórico y Colonial de la Provincia de Buenos Aires, creado en diciembre de 1917 e inaugurado en 1923 en el edificio donde antiguamente había funcionado el Cabildo de Luján. En 1962 fue rebautizado como Complejo Museográfico Enrique Udaondo en homenaje al historiador y publicista que lo organizó y dirigió.
A través de un enfoque que reúne sensibilidad y erudición, María Elida Blasco destaca cuestiones ligadas a una concepción de lo "nacional" y lo "colonial" a partir de una investigación que se inicia con la fundación del Museo. Al mismo tiempo, se preocupa por repasar pacientemente la historia de los objetos y de los vecinos que desde 1923 ambicionaron constituir un museo para la historia colonial argentina. En la presentación del trabajo, la autora señaló algunas cuestiones haciendo hincapié en la revalorización de los aportes desde diversas voces que forjaron al museo, más allá de la figura que dio el gran impulso a la institución, Enrique Udaondo. A lo largo del texto intenta dilucidar los aportes de todos los involucrados en el sostén y formación del museo. Entre ellos, menciona el trabajo de los proveedores de maniquíes y coleccionistas que donaban sus objetos personales, entre otros que, por menores, no son menos destacables.
Refiriéndose a los valores que movieron a Udaondo en su lucha por rescatar la historia, Blasco afirmó que "pensó y realizó un museo público, abierto a la comunidad que participó voluntaria y activamente del proyecto". Es así como Udaondo en las décadas que lo presidió aportó no sólo su mayor esfuerzo y dedicación; sino que su mayor logro, en opinión de la autora, "fue integrar tanta cantidad de grupos sociales diversos durante tanta cantidad de años", más allá de su proyecto personal. Otro de los puntos del estudio, es el intento de correr del lugar sagrado que se le da al Museo con el fin de rescatar su historia como institución junto a la conformación de sus colecciones. Evidencian estos procesos, documentos que aparecen publicados en el libro de ingresos como registros que atestiguan los debates, las discusiones y las resoluciones que llevaron a la constitución de la institución. En la publicación aparecen gran cantidad de voces que se manifiestan a través de documentos oficiales, decretos, declaraciones, cartas personales de vecinos lujanenses y coleccionistas particulares, la prensa y cartas que los empleados le escribían a Udaondo como parte diario, entre otras.