Día del Periodista

“Difunda esta información, sienta la satisfacción moral de un acto de libertad”, escribía Rodolfo Walsh y hoy es la frase elegida por uno de los escasos espacios de libertad de expresión de los periodistas. De los periodistas; no de las empresas periodísticas; no de los militantes o dirigentes políticos. Con esa expresión inicia su portal el Colectivo de Trabajadores de Prensa de Argentina.
Hace años que la recordación del Día del Periodista ha servido como disparador de debates acerca de la libertad de prensa, de los contextos para el desarrollo de la tarea periodística, de pronósticos apocalípticos y de floreo de egos.
Hoy, quizás con más fuerza que en otras ocasiones, valga la celebración para limpiar de entre el fango la tarea del periodista. Del periodista; no de un juez, de un fiscal, de un lobbista, de un mercenario; de un empresario con teclado; de un funcionario o de un empleado público “disfrazado de”.   
Hoy, en el país, los periodistas resisten con aquella frase de Walsh el fuego cruzado de las corporaciones, de las empresas, de los intereses empresariales, del ninguneo oficial o del financiamiento para defender acciones de un gobierno de turno.
Lejos de las discusiones que ocupan la tapa de los más grandes medios, hoy los periodistas intentan seguir, por ejemplo, otras discusiones, como puede ser las paritarias del sector. Anhelan, en ciertos casos, que sus patrones sepan de la existencia de esta instancia y abandonen el camino de la precarización, tan presente y arraigado en el sector a lo largo y ancho del país.
En general, paradójicamente, las noticias que conciernen a los periodistas no suelen aparecer en los medios de comunicación. Menos, claro está, en los grandes medios.
No fueron muchos los espacios que en estos días se le reservó al reclamo de varias redacciones para que el Grupo Clarín cumpla con el acuerdo firmado el 2 de mayo con la Asociación de Editores de Diarios de Buenos Aires (AEDBA) y reciba a los representantes de los trabajadores. Clarín ocupa la vicepresidencia de AEDBA pero pretende desconocer el acuerdo homologado ante el Ministerio de Trabajo, vigente desde el 1º de abril. “El Grupo Clarín, que además del diario homónimo incluye a La Razón, Olé, Muy y clarin.com, no pagó las primeras dos cuotas del acuerdo, no adecuó los sueldos al escalafón acordado e incumple infinidad de artículos del Estatuto del Periodista Profesional. Peor aún, la empresa que en el año 2000 despidió a 117 trabajadores continúa avasallando la libertad sindical al negarse a recibir a los delegados paritarios elegidos democráticamente por los trabajadores”, informa el Colectivo de Prensa.
Tampoco fue sencillo encontrar en los medios la situación vivida por un puñado de trabajadores del diario Perfil que recibieron telegramas de despido después del naufragio de la aventura periodística que supo llamarse “Libre” y que intentó sobrevivir un tiempo más bajo el nombre de “Libre Deportivo”.
“A partir del kirchnerismo, se profundizó el modelo extractivo: soja, petróleo, forestal y mega minería. Esto tiene consecuencias ambientales y sociales: desalojos y violencia. Esto ha quedado en evidencia hace dos años, con el asesinato de López (en Formosa) y ahora de Ferreyra (en Santiago del Estero). Actualmente la represión está tercerizada, ya que existen grupos parapoliciales y gobiernos provinciales que reprimen mientras el gobierno nacional se llama a silencio”, se anima a opinar el periodista Darío Aranda, quien recorre el país para cubrir sin intermediarios las luchas de campesinos e indígenas. Sus investigaciones sobre los conflictos derivados de los agronegocios, el atropello de los derechos de las comunidades que habitan tierras y la complicidad de autoridades políticas y judiciales han sido tapa de Página/12. Pero hoy, “el contexto” empuja a Aranda a sufrir censuras en sus notas en ese medio o ver sus columnas cada vez más relegadas en ubicación y caracteres. Tampoco es algo de amplia difusión.
Días atrás, el portal “Plazademayo.com. Periodismo entre todos” publicó una nota de Adriana Amado titulada “Lo que queda del periodismo”. El interesante texto indicaba, entre otras cosas: “En Argentina tenemos mucha literatura sobre los periodistas y tantas expresiones de deseo como críticas despiadadas, pero a la fecha carecemos de datos suficientes para entender en qué condiciones hacen su trabajo. Sospechamos que no escapamos de la tendencia a priorizar las fuentes institucionales, porque así lo muestran los estudios anuales que hacen Periodismo Social  sobre las noticias de la infancia. En sus sucesivas ediciones constataron que de los niños hablan más los funcionarios que su familia, la policía que sus padres, los jueces que sus maestros. Los estudios mundiales nos explican que eso ocurre porque es más fácil entrecomillar un parte de prensa que salir a la calle a investigar a los protagonistas.
“(…) Tal es la falta de estadísticas que ni siquiera hay registro de cuántos periodistas hay en ejercicio. Así y todo, hay mucha gente que se cree en derecho de juzgar la profesión por el título de una tapa.
“(…) Está lleno de campeones de la ética que se dedican a acusar crímenes de leso periodismo. Claro, siempre es más fácil arremeter contra el malo que reflexionar sobre los males. Porque si el periodismo ha perdido calidad es porque los periodistas carecen hoy de fuerza colectiva y de respaldo editorial. Ya lo decía Pierre Bourdieu hace mucho: ‘El periodismo es una profesión poderosa compuesta de individuos muy frágiles’”.
Sólo una reflexión posible ante un nuevo Día del Periodista.