La novela de Oscar Wilde, “Dorian Gray, el retrato” es el punto de partida de la propuesta musical concebida por Pepe Cibrián Campoy y Ángel Mahler, que una vez más dan luz a un texto de la literatura universal.
Ser reconocido por conquistar un estilo es quizás el mayor logro al que puede aspirar un creador. Y en este caso, en verdad, puede afirmarse que Pepe Cibrián Campoy en lo que a realización escénica y visual se refiere, y Ángel Mahler en el rubro aporte musical, lo han logrado. El primero por conformar una arquitectura visual en cada escena, un cuadro prácticamente barroco, con juegos de luces y sombras, al que suma un inquietante movimiento coreográfico o desplazamiento de actores cantantes. Mahler por haber adquirido el don de concretar un sonido contundente en cada cuadro o segmento de la historia.
Se trate de un fantasma huidizo, un relato de las 1001 noches, o El Jorobado de París, la trama en muchos casos se desdibuja para dar lugar a imágenes que reemplazan palabras, y sonidos que acompañan la acción.
El primero, Drácula, en su evolución en el tiempo fue el puntapié de la conformación de un estilo al que ambos han dado continuidad y vigencia. Puede atrapar o no, o despertar más o menos admiración, pero sin dudar, la suma de ambos, permitirá captar la atención del espectador.
Dorian Gray, el retrato no es la excepción. Da continuidad al lenguaje obtenido por el dúo, a partir de una historia conocida firmada por Oscar Wilde. El retrato habla del culto a la belleza y el individualismo, enfocando la locura de tratar de ser siempre joven que signa a la sociedad actual.
Dividida en innumerables cuadros la historia ofrece un espectáculo en el verdadero sentido de la palabra. Luces, movimientos permanentes, y coreografías se combinan con un diseño sonoro envolvente que en pocas ocasiones da tregua a los matices.
El elenco, como en toda producción firmada por ambos, está a la orden del día. Además de Juan Rodó, un artista cábala para Cibrián Mahler, se suma un equipo notable de intérpretes capaces de contar y cantar, entre los que se anotan Luna Pérez Lening, Gastón Avendaño, Alexis Pozzo Godoy, Luz Yacianci, Luis Blanco y Eluney Zakazar, entre otros. Todos conforman un sólido grupo que permite el lucimiento de los creadores.
Media platea del Trinidad Guevara siguió la evolución de la historia que mereció continuos aplausos del público.
La protagonistaEn diálogo con este medio, la protagonista de esta primera reposición del musical estrenado algunos años atrás, Luna Pérez Lening, destacó algunos de los aspectos que caracterizan esta nueva apuesta del dúo artístico Cibian-Mahler. "La obra se estrenó a mediados de enero en el Teatro Lola Membrives y estuvimos hasta mediados de marzo con una temporada de casi tres meses. Hace dos semanas iniciamos la gira por distintos puntos del país", contó la intérprete de Sybil, al tiempo que agregó que este recorrido se extenderá hasta julio con un elenco de 10 personas.
En lo personal, Pérez Lening trabaja desde hace varios años bajo la dirección de Cibrián. En este sentido, explicó que para ella y el resto del elenco que también tenía experiencia en el estilo de dirección, fue intensa la construcción de los personajes y las escenas, destacando al mismo tiempo la posibilidad que ofrece Cibrián de hacer aportes a los personajes.
Respecto de los cambios que se hicieron a la pieza en esta primera reposición, la cantante y actriz mencionó que se acortó a dos horas, cuando el texto original era de tres. "Se cortaron algunas escenas que Pepe sentía que no aportaban demasiado a la obra. Es mucho más dinámica. Fue un reajuste, la puesta anterior era mucho más oscura. Esta vez creo que deja más matices, siempre dentro de la oscuridad que la temática requiere. En lo musical también se reajustaron algunos sonidos. La mirada cambia porque también es cierto que hoy Pepe está en otro momento como director", compartió Luna Pérez Lening.
También se refirió al desafío que implicó el desarrollo de un personaje tan pasional y sostenerlo con la misma intensidad cada noche. "Además de poder elaborarlo, porque cada noche pasas por situaciones tan complicadas desde la ficción que después hay que seguir. También es necesario hacerlo para manejar esa cantidad de emoción con lo vocal. Implica un equilibrio en el nivel de entrega y sostenerlo técnicamente", concluyó la artista.