La Subsecretaría de Control Urbano analiza crear un “picódromo”

Viernes//Lo manifestó a este medio el titular del área ante los problemas que existen en zonas como la plazoleta Antigua Estación Basílica. Sin mayores precisiones sobre tiempos y formas, Darío Laporte expresó que el proyecto será presentado ante el Concejo Deliberante.

La problemática de las carreras ilegales de motos y autos, conocidas popularmente como "picadas", hace años que continúa irresuelta. Un simple repaso por el archivo de este medio muestra que el tema reaparece continuamente en distintas zonas del partido, especialmente en la ciudad cabecera.
En ese marco, el subsecretario interino de Control Urbano, Darío Laporte, expuso la idea de crear un "picódromo", es decir, un espacio especialmente habilitado para esta clase de prácticas, aunque garantizando las medidas de seguridad y los aspectos normativos correspondientes.
Las declaraciones del funcionario formaron parte de una entrevista que EL CIVISMO le realizó esta semana para repasar temas diversos vinculados a su área.
"Estoy atrás del tema de las motos. Estuve hablando con algunas personas para armar un picódromo. Prácticamente tenemos todo, y el siguiente paso es armar un proyecto para elevar al Concejo Deliberante", indicó Laporte.
Aunque no brindó precisiones sobre plazos y formas, el subsecretario de Control Urbano dijo que el lugar elegido se encuentra en el radio de la ciudad.
Laporte expuso que "la idea es que vayan ahí, porque la plazoleta (Antigua Estación Basílica) es un descontrol". En cuanto a la realidad que vive ese sector, precisó que el pasado fin de semana "se me escapó de las manos", especialmente por ausencia de apoyo policial, cuyo personal tuvo que ser afectado a otras tareas.
En cuanto a la plazoleta, Laporte comentó que si bien desde la Subsecretaría que dirige se decidió recurrir conjuntamente a la Dirección de Tránsito y al Centro Operativo Municipal (COM) para efectuar operativos todos los fines de semana, la situación parece muy lejos de estar solucionada o, cuanto menos, evidenciar alguna mejora.  
 "Esta experiencia de los picódromos existe en otros lados y da resultado. Obviamente que no va a poder ir un menor y que se van a tener que cumplir todas las reglamentaciones, como el uso de casco, licencias y seguros", completó Laporte.
Las crónicas publicadas sobre el tema se repiten en los últimos años. A fines de 2011, por ejemplo, EL CIVISMO daba cuenta del secuestro de varias motos y de motociclistas detenidos en Luján Primera luego de un operativo en el sector del Acceso Oeste comprendido por los puentes de Gálvez y Beschtedt.
En enero del año siguiente, los vecinos de la plazoleta Antigua Estación Basílica acercaron sus quejas a la Comisión de Seguridad del Concejo, presidida por Eraldo González. Entre otros varios inconvenientes, los habitantes del vecindario marcaban "los ruidos insoportables provocados por las motos con escapes libres y las corridas de picadas". Como respuesta, pocos días después los concejales mantuvieron una reunión con el intendente Oscar Luciani, y el secretario de Gobierno, Néstor Luciani, "a quienes se les pidió que se solucionen dichos problemas con carácter de urgente".
En febrero del año pasado, los inconvenientes en el Acceso Oeste volvieron. En horas de la madrugada de un lunes, este medio constató la presencia de cientos de motos lanzadas en velocidad sobre la autopista (algunos incluso en contramano), con una multitud como público sobre las colectoras. En esa oportunidad, la Municipalidad informó la realización de "un amplio operativo policial, coordinado por la Distrital Luján de la Policía", dando como resultado el secuestro de 30 motos.
Las autoridades policiales admiten que se trata de un problema cuya intervención no resulta sencilla. En más de una ocasión, la presencia de las fuerzas de seguridad en los lugares donde se desarrollan estas "picadas" ha provocado como reacción lluvias de piedras y de otros objetos contundentes de parte de quienes protagonizan las carreras ilegales. Por otra parte, los móviles policiales se ven impedidos de dar persecución a los vehículos que participan de estas prácticas ante los inconvenientes que pueden generarse en caso de producirse algún accidente en el marco de la acción policial. Por eso, en estos casos la actuación de la Policía suele quedar limitada al nivel de persuasión.

AL EJECUTIVO
En la sesión pasada, el Concejo Deliberante aprobó un proyecto de comunicación vinculado al tema de las "picadas". El bloque Unión Celeste y Blanco reclamó al Departamento Ejecutivo que "coordine junto al personal de seguridad (Policía de la provincia de Buenos Aires, Policía Municipal, Agentes de Tránsito, etc.), operativos de control, prevención y sanciones (en forma aleatoria y sorpresiva) en consecuencia a las carreras ilegales de autos y motocicletas realizadas en nuestra ciudad".
En los argumentos, los concejales dieron cuenta de los reiterados reclamos vecinales ante ruidos molestos "provenientes de las calles de nuestra ciudad, y se deben a que éstas son utilizadas por lo que coloquialmente conocemos como picódromos en horarios nocturnos, más aún los fines de semana, cuando el común de la gente se dedica a descansar".
En cuanto a quienes protagonizan esas carreras ilegales, los ediles expusieron que "no conformes con la adrenalina de la velocidad, el suplemento de la peligrosidad está dado en muchos casos por conducir por la autopista Gaona, en sentido contrario al tráfico".
"En otras oportunidades se organizaron operativos policiales, con los cuales esta actividad prácticamente pasó al olvido durante un considerable período de tiempo. Al descansar en los resultados aparentes, ha reflotado en nuestras calles esta actividad, que no sólo representa riesgos para los conductores de estos vehículos (automóviles y motos), sino también un peligro inminente para los transeúntes y/o automovilistas, que se desplazan en forma considerada".
Además de lo que suele ocurrir en la plazoleta Antigua Estación Basílica, el proyecto expone quejas de barrios como El Trébol y Sarmiento, como así también en el San Bernardo y el Juan XXIII.