Se estrenó la obra teatral del Grupo C-SO, que cuenta con dramaturgia y dirección de Darío Scarnatto. La pieza contó con las actuaciones de Paola Ferrero, Victoria Cavilla, Marina Miranda, Silvia Reverdito y Cadi Chiva. Volverá a verse el sábado 25, a las 21.
Una sala colmada, que como toda noche de estreno vio desfilar a distintas personalidades del arte local, fue testigo del crecimiento de actores y director. Una puesta cuidada y con ritmos bien marcados Scarnatto regaló con la comedia un plácido momento para el disfrute y la risa.
Desde su conformación, el colectivo de artistas que conforman el Grupo C-SO ha dado muestras de su constante transformación, crecimiento y profesionalismo de la tarea escénica. Destacándose en producciones infantiles como en puestas para adultos, los artistas han dado muestras del proceso e inquietudes creativas que marcan su camino productivo.
Esta vez, el estreno es sobre una obra que cuenta con textos y dirección de Darío Scarnatto. Esta es la segunda producción para adultos que escribe y dirige, siendo la primera La Sucesión estrenada en 2011.
LA PUESTA
Una escenografía presente pero no determinante, fue el marco en el que la historia cobró vida; aunque sería justo señalar que el relato encontró en los actores a los responsables de la secuencia narrativa. La funcionalidad de los objetos y su simbología hicieron su aporte, pero la claridad con que cada uno de los personajes fue distintivo es evidentemente el producto de un trabajo actoral y desde la dirección direccionado e intencional en este sentido. Cuando el contexto de la pieza -un prostíbulo- y cuatro trabajadoras del lugar hubieran podido caer en un estereotipo común, la obra apuesta por diferencias bien claras y personalidades que son productos de historias distintas. Y aunque puede pensarse que ese aporte no hace al ritmo del género, aquí ganó en la construcción de roles entrañables como la madama Rosa María, las tres prostitutas y un chacarero del corte agropecuario del 2008.
Sin estridencias, ni caer en el grotesco, los actores dieron forma a personajes reales, cada uno con sus historias, que a partir de modismos, gags y un ritmo narrativo sostenido, Scarnatto supo construir.
LA TRAMA
La historia de La casona de la Rosa María transcurre en Lincoln, provincia de Buenos Aires, en tiempo del bloqueo de las rutas por los trabajadores del campo en 2008. Si bien no se menciona explícitamente, ese es el contexto. La idea surge en el autor cuando en ese año, camino a rendir un final a Capital y por culpa de este bloqueo, nunca llegó. Y la pregunta disparadora fue: ¿qué pasa en otros lugares donde una cuestión externa, obstaculiza el normal funcionamiento de las cosas?", compartió el director.
Y así pasó en La Casona de la Rosa María, que ante la crisis de clientela, detenida con los cortes de la ruta, madama y prostitutas deben buscar una salida. Y la encuentran: una academia de baile. Los preparativos, los ensayos, la producción y demás menesteres son la excusa para conocer a estos personajes. La llegada inesperada de un cliente/alumno termina de complicar las cosas.
LOS PERSONAJESSilvia Reverdito fue la madama María Rosa. Con soltura e histrionismo fue la madre del lugar y la directora de la academia. Y aunque golpeada por la vida, entre risas y angustias, le sigue poniendo el alma a las cosas.
Paola Ferrero fue Gladis. A partir de su inseguridad, apariencia de mal humor y celos construyó el eslabón de apoyo y fuerza que el grupo necesitó para sostenerse.
Victoria Cavilla fue La Yogular y como en anteriores actuaciones, el rol encontró el punto justo sin exageraciones y sin caer en el grotesco. Su personaje fue la hermana mayor, la que aprobaba o desaprobaba ideas, la consultora y mediadora del lugar. Su lenguaje y modismos, un acierto.
Marina Miranda (Flavia) fue la ideóloga de la salvación y la que hizo el aporte ingenuo sin caer en la idiotez. Su sencillez y aceptación de sí misma, es la que desde un lugar casi aniñado, se gana el corazón de los espectadores.
El cierre del conflicto estuvo a cargo de Cadi Chiva (Héctor), un chacarero escapado el corte para pasar por La Casona. Entre ingenuo y atrevido, su sencillo personaje puso en jaque la nueva dinámica de academia las trabajadoras quieren aportar al espacio. Cuidado, oportuno y bastante histriónico, Chiva dejó su marca en la escena.
La obra volverá a presentarse el sábado próximo, a las 21.30, en el Multiespacio Cultural Oniria, Alsina 1175. Entrada general 30 pesos. Reservas al 438679.