Miércoles//El funcionario provincial y referente de Compromiso Peronista, Ariel Notta, habló de la actualidad del kirchnerismo local. Dijo que su sector trabaja para la unidad y destacó el armado reciente de una mesa chica con dirigentes de cada agrupación. Planteó que en toda construcción política “la organización es más importante que los recursos”.
- ¿Cómo describe hoy la vida interna del kirchnerismo local, ante tantas expresiones en pos de la unidad?
- La voluntad de nuestro sector siempre fue buscar espacios de confluencia, de diálogo y de consenso como un método de trabajo. La demostración más concreta se dio el 16 de noviembre cuando hicimos la cena de la militancia en la sociedad de fomento del barrio El Mirador donde participaron todos los sectores del peronismo de Luján. Pero también lo demostramos en la relación con otros sectores. La unidad para nosotros es uno de los objetivos principales de la política. Creemos que cualquier fuerza política que aspire a tener capacidad transformadora debe contar con masa crítica y volumen para que las ideas puedan transformarse en hechos concretos. Y a partir de ahí sostener las políticas públicas en el territorio.
- ¿Cuáles identificaría como las vallas a superar para acceder a esa unidad? ¿Aspiraciones personales o de cada sector? ¿Antecedentes electorales? ¿Cupos de candidatos?
- Esa última es una discusión en la que se queda afuera muchísima gente. Porque ahí sólo se incluyen unos 25 nombres y en realidad es una acción que debe tener como centro las cuestiones que deben unirnos: los verdaderos problemas de los vecinos. La inseguridad, la atención de la salud; el estado de las calles; los mini basurales por todo Luján. Si no hacemos eso y nos enfocamos en los 25 lugares de la lista, queda afuera todo el mundo. Si hacemos eso nos convertimos en una lista que no representa a nadie. Por eso la unidad pasa por discutir y proponer a Luján la resolución de sus problemas. Esos deben ser los enemigos de cualquier sector político. El gran desafío.
- ¿Se contempla en la mesa de discusión la idiosincrasia de la ciudad? O dicho de otro modo, cómo se expresa el votante local ante ciertas demandas.
- Sí, una mirada amplia. Se contempla la historia de los intentos políticos, sociales y el trabajo de las instituciones que vienen trabajando en cada tema. Vemos los faltantes, pero también logros de diferentes gestiones. Sólo así las propuestas tendrán sustentabilidad y nos permitirán ser más que una campaña en la coyuntura. Así seremos una alternativa con capacidad transformadora. Eso se logra con participación muy concreta en el territorio, en los barrios. Son elementos que faltaron en las últimas gestiones. Por eso al ser gestión después tienen tantas dificultades para resolver los problemas.
- ¿En cuánto ayuda para afrontar ese desafío contar con recursos?
- Es una parte. Siempre se discute que si no hay organización ni participación concreta, seria y cierta, los recursos dilapidan la acción política. Primero está la organización y, como decía Perón, vence al tiempo.
- ¿Compromiso Peronista está trabajando con una integración ampliada?
- Nuestra agrupación nació en 2008, casi en paralelo con la discusión del gobierno con los empresarios agrarios. Desde la cena de 2012 se sumó un frente de distintas agrupaciones. Con ellos cada miércoles nos juntamos en plenarios. Trabajamos codo a codo convencidos de que solos nada es posible. Esta visión la compartimos con la Corriente Peronista Federal, Causa Popular, Segundo Centenario, La Simón Bolívar, Memoria Lujanense, el Frente Nacional Peronista. Nos juntamos y discutimos los problemas que realmente le interesan a Luján y no la rosca chica de la vida interna partidaria, que es importante pero no le interesa a las mayorías. Sólo de ese modo podemos construir una alternativa a la actual gestión municipal. Juntos logramos espacios de interacción concreta y espacios concretos, como la Casa Leonardo Favio o las organizaciones de microcréditos o el centro de estudios Causa Luján o el proyecto de una radio de Kolina. Cada agrupación tiene sus iniciativas y se avanza en la discusión de los temas importantes para Luján.
- ¿Cómo describe al desembarco, en su mismo espacio del Frente para la Victoria, de Leonardo Boto?
- Siempre tuvimos una postura amplia, no sectaria y generosa. Por eso toda persona que quiera participar en política en función de colaborar y ayudar a resolver problemas locales, hay mucho por hacer y mucho espacio para el que quiere trabajar. Siempre codo a codo, caminando con los compañeros. Bajo esos conceptos la llegada de cualquier compañero es buena. Seguramente desde lo metodológico iremos resolviendo cuestiones que para nosotros, los de Luján, son una forma de vida y no una manera de hacer política. Nosotros inevitablemente trasladamos la forma de vivir a la política.
- ¿Hay un choque de aspiraciones? Porque así como Boto lo admite, usted también soñará con acceder a la Intendencia.
- Cuando las aspiraciones personales terminan siendo un impedimento para lograr el sueño colectivo, deja de ser una aspiración política para ser un deseo personal. Igual creo que el peronismo local no resiste que nadie ponga proyectos personales por encima de la necesidad colectiva del peronismo, y más de Luján. Por eso creo que se viene una etapa que más que resolver aspiraciones personales debe resolver el problema colectivo y su construcción. Los dirigentes deberán, todos, resignar desde lo personal más que hasta ahora. Es lo que piden los compañeros en cada barrio y localidad. Piden que nos juntemos, que trabajemos juntos. Para eso hay que dejar de lado diferencias.
- ¿Comparte que hay que tener mucha frialdad para avanzar en pos de la unidad cuando su ciudad amanece con pintadas con su nombre pero que no las hizo usted? ¿Cree que fue el oficialismo local el que salió a pintar "Notta 2013" con colores que no utiliza el kirchnerismo?
- Todo esto forma parte de un juego en el que no hay que detenerse demasiado. Si realmente tenemos claro el objetivo y que participamos en política para mejorar la calidad de vida de los vecinos de Luján, la verdad es que lo demás tiene importancia relativa. Eso es chiquitaje político o acciones pícaras que forman parte del folklore político. Pero si nos ocupamos de eso equivocamos el enfoque de la energía. La prioridad es otra: la unidad en función de la resolución de los problemas de Luján.
- Si para ese objetivo tiene que trabajar desde una banca de concejal, ¿está dispuesto?
- Yo haré todo lo que tenga que hacer. No le sacamos el trasero a la jeringa. Siempre que tuvimos que participar lo hicimos. Sabemos que es una etapa en la que habrá que tener mucha madurez política.
- ¿Cómo describe el rol partidario de Miguel Prince, quien parecería autoexiliado, pero sigue organizando reuniones, encuentros? Y además su sector mantiene la autoridad partidaria.
- Es un sector que participa de modo muy concreto. Venimos de conformar una mesa de unidad en la que participan los sectores que responden a Miguel Prince, Graciela Rosso, Leonardo Boto, nuestro frente de agrupaciones, Unidos y Organizados y la Agrupación Arturo Jauretche. En ese marco, más allá de la intenciones expresadas por Prince de no participar de la instancia electoral, lo entendemos como un actor, una referencia ineludible de los últimos 30 años de la política local. Que esté en esta mesa de unidad es muy importante. Es clave y necesario que participen.
- ¿Cómo describe a la relación del intendente con Scioli? Hay sensaciones de trascendencia de lo meramente institucional.
- Como gobernador lo he visto y en muchos más lugares que sólo en Luján. La verdad es que en términos generales tiene muy buena relación con todos los intendentes, sean o no del Frente para la Victoria. Con Luján en particular, el gobierno nacional también tiene esa relación. En realidad, toda la Argentina. No tengo que explicar lo del 25 de Mayo. La presidenta vuelve a elegir Luján para el Tedeum. Es porque trascendemos la cuestión político-partidaria, más allá de quién esté de intendente. Y eso es un orgullo para todos los que nacimos, nos criamos, formamos nuestra familia y tenemos a nuestros hijos nacidos en Luján. Lo del gobernador es una muestra concreta de cómo se relaciona con los municipios. Y no es exclusivo de Scioli, sino también de la presidenta, como el caso del Tedeum.
- A Boto le resulta incómoda su identificación con La Cámpora. ¿A usted le pasa lo mismo cuando le dicen sciolista?
- Para nada. Son etiquetas que a veces se utilizan de manera malintencionada. Si ser funcionario del gobierno de Daniel Scioli en el Ministerio de Desarrollo Social que conduce Martín Ferré para algunos es ser sciolista… Cada uno define a los demás como quiere. Prefiero decir que hay muchos compañeros que adhieren a diferentes líneas internas y que en general cualquier peronista en la última etapa es kirchnerista. Esto es lo que mejor expresó al peronismo en los últimos diez años. Ahí está incluido Daniel Scioli. No es un antivalor. Lo quieren hacer ver así.
- Pero hablando de presunto "antivalor". ¿Qué piensa de esa lectura por fuera de lo partidario? ¿Le resta a su propuesta que lo acerquen a Scioli?
- No hago una especulación sobre el tema. Nuestros vecinos ponen otro tipo de valores a la hora de definir a compañeros o dirigentes. Estas son etiquetas que tienen que ver con la clara intención de dividir. Luján necesita coincidencia y unión. El resto es parte de una cuestión interna que nadie termina de comprender y está bien que así sea porque no le resuelve los problemas.
- ¿Cómo imagina los próximos meses, con la necesidad de incrementar la presencia y las actividades en la ciudad?
- Siempre nuestra campaña se basó en el trato personal y la presencia en todos los lugares donde podamos, pero siendo respetuosos de la vida institucional de los demás. Si me preguntás cómo veo esos meses, intensificando lo que siempre hacemos y trabajando como siempre, poniendo por encima la resolución de los problemas. La política tiene que hablar de lo que le interesa a la gente, al pueblo y no a los dirigentes. Porque si no nos encontramos con no saber dónde instalar 500 viviendas por la falta de servicios públicos. Eso es el emergente de la falta de planificación y de contar con un Plan Regulador del año 1979. Eso tenemos que discutir.
- ¿Cómo sintetiza a la gestión de Luciani?- Nos parece que, por un lado, sufre del problema de la política: la falta de masa crítica y de volumen, más allá de técnicos o de fragmentación que los vecinos perciben. Porque ante un problema te digitan con qué funcionario hablar para que sea del mismo partido. Son cosas de fragmentación. Y hay una ausencia de definiciones claras en temas estratégicos. Que la gestión municipal no se ponga al hombro definir temas estratégicos es preocupante. No porque lo tenga que resolver de un día para el otro, sino porque para subir una escalera hay que saber cuántos escalones nos esperan y dar un primer paso.