Toda la vida tiene música hoy
Para los músicos locales, cuatro nombres ya son insoslayables: Facundo Bugianesi, Rodrigo Manuel Giménez, Maximiliano Mouchet y Agustín Trípoli. Estos cuatro artistas, mediante el trabajo permanente sobre la música, han ido creándose una reconocible identidad personal.
Hay una canción de Luis Alberto Spinetta que se llama "Luna nueva". Allí el músico pregunta "¿Y por qué toda la poesía y toda la vida no se juntan?". El viernes 23, cuatro músicos lujanenses dieron un recital. Y si bien no respondieron esa pregunta de manera explícita, demostraron que la poesía y la vida se pueden juntar, por lo menos durante el tiempo que dura un recital.
Facundo Bugianesi (bajo), Rodrigo Manuel Giménez (voz y guitarra), Maximiliano Mouchet (batería) y Agustín Trípoli (guitarra) son los artistas en cuestión. Son músicos reconocidos dentro del ambiente local, jóvenes todos, aunque con una trayectoria extensa en cada caso. Tienen proyectos individuales divergentes, pero se reúnen cada cierto tiempo, unidos por una pasión en común: la música de Spinetta.
TODA LA VIDA TIENE MÚSICA HOY
La última vez que tocaron juntos fue en junio del año pasado, con el Trinidad Guevara lleno. Ahora, en el Día Nacional del Músico, instituido por el aniversario de nacimiento de Spinetta, volvieron a tocar, en Barcelona Espacio Temático.
"Toda la vida tiene música hoy" se llamó la propuesta. Fue un homenaje para "el Flaco", que tuvo la meritoria peculiaridad de incluir temas de todas las épocas de su basta y variada carrera: Almendra, Invisible, Jade, Pescado Rabioso, la(s) etapa(s) como solista, etc.
A pesar de ser un homenaje y no perderle el respeto al original, los músicos le dieron lugar a la improvisación. En casi todos los temas, los cuatro mantuvieron las estructuras y, a la vez, se permitieron jugar. Evidentemente, al público le gusta lo que hace este grupo. Barcelona estuvo lleno y, entre el público, se pudo contar un gran número de seguidores permanentes.
Y DEBERÁS CREAR, SI QUIERES VER TU TIERRA EN PAZ
Agustín Trípoli es uno de los protagonistas del viernes. Tiene 24 años. El año pasado, en una etapa de introspección, tocó pocas veces en público, pero no dejó de estudiar con intensidad. En comunicación con EL CIVISMO, contó algunos detalles sobre su preparación musical y sus proyectos para el 2015.
— ¿Cómo te formaste?
— Empecé con la música a los 15 años. Iba a tomar clases con mi vecino, Alberto Miyo Miglioranza. Después de las clases con el Miyo, seguí por mi cuenta. Tuve algunas bandas, hasta que me di cuenta que tenía que retomar el estudio. Entonces fui un tiempo a lo de Gabriel Celli y, más adelante, en Capital, con Hernán Segret. Ahora estudio con Patricio Carpossi. Son todos grandes profes, a quienes admiro mucho.
—¿Por qué la guitarra?
—Tenía en casa una guitarra criolla de mi vieja y siempre jodía y hacía que tocaba. Después me fui entusiasmando y, con las clases, terminó siendo una elección irreversible.
—¿Otros instrumentos?
—Casi no, de a poco estoy metiéndome con el piano, pero lo uso para estudiar, más que nada.
—¿En qué momentos tocás?
—A la mañana trato de meterle un rato, sino casi siempre a la tarde. Un rato todos los días, por lo menos.
—¿Quiénes son tus referentes musicales a nivel local?
—Los chicos de Sevelhumano. Desde que los conocí, no pararon de enseñarme y ayudarme: Juan y José Ambiela, Ema Granatti y el Tregon (Matias Tregoning), quien me enseñó mucho y a quien admiro muchísimo. Y además, cuento con la suerte de tenerlos como amigos.
—¿Qué proyectos tenés?
—Este año espero tocar mucho. El año pasado no toqué casi nada. También espero fornar una banda nueva y grabar, que es otra de las ideas para el 2015. Y pienso seguir estudiando a full un rato largo.
—Por último, ¿qué esperás de vos mismo como artista?
—Intentar, desde mi ultra pequeño lugar, dejarle algo a alguien, como otros ya hicieron conmigo.