Perros callejeros: "No alcanza solo con castrar"

EL CIVISMO dialogó con el veterinario Nelson Berro, tesorero del Colegio de Veterinarios Distrito 9. Marcó las diferencias de esa institución con las protectoras de animales y habló de "tenencia responsable".

El problema está latente y no tiene sencilla solución. Menos aún si las políticas no son constantes y las campañas brillan por su ausencia. Los perros en la calle exigen medidas y, para complejizar el escenario, el Colegio de Veterinarios tiene una posición contraria a la que pregonan las agrupaciones protectoras, en particular Más Amor Animal. El principal enfrentamiento se centra en la castración, medida que según los profesionales veterinarios Más Amor Animal no está autorizada a realizar.

“La protectora Más Amor Animal dice cosas que nos incumbe a los veterinarios y que no son ciertas. Es importante saber cuál es la visión o la óptica del Círculo de Veterinarios para solucionar el tema de los perros de la calle. Porque además es un trabajo que venimos sosteniendo desde hace décadas”, dijo a EL CIVISMO Nelson Berro, tesorero del Distrito 9 del Colegio de Veterinarios.

“Como parte y fundamentación de nuestra propuesta hablamos de tenencia responsable del animal. Eso es complejo. Trabajar en tenencia responsable implica un montón de cosas. Y hay una idea de que la solución del perro de la calle pasa por castrar y castrar y castrar. Eso no es así. Es lo que creen las protectoras. Nosotros creemos que hay que educar a la gente en tenencia responsable. Es enseñarles a todos cómo se deben tener los animales”, indicó Berro.

El profesional subrayó que “como veterinarios tenemos un rol muy importante en la salud pública humana. Salud pública. Esto tampoco lo entienden quienes dirigen las protectoras”. Según contó al ser entrevistado por EL CIVISMO, “desde Miguel Prince para acá, a todos les presentamos nuestro proyecto. De a poco y después de décadas logramos que se fueran haciendo algunas cosas”. 

- ¿Qué está en marcha en la actualidad?

- “Creemos que el perro en la calle es un problema de la Municipalidad de Luján, del Estado. Y tiene la obligación de levantarlo de la calle. El problema es qué se hace con ese perro después. La Ley de Profilaxis de Rabia, que está vigente y es nacional, dice que el dueño del animal levantado de la vía pública tiene 72 horas para retirarlo y si no es considerado perro vagabundo, sin dueño, y se debe proceder a la eutanasia de ese animal. Se hace a los efectos de evitar la proliferación del virus rábico, que afecta a todos los mamíferos”. 

- Sabrá lo antipática que suena esa explicación.

- “Exacto. Es irritante y entiendo que las protectoras no quieran saber nada. Pero hay que explicar que no se pueden enfrascar solo en el animalito. Nosotros hablamos de la salud pública. Año y pico atrás apareció un murciélago con rabia en José María Pérez, a tres cuadras de Bromatología. Por suerte lo descubrió un veterinario que fue a un trabajo en domicilio. Vio al murciélago aleteando en el frente de la vivienda, lo capturó, lo llevó a Bromatología y Pablo Tierno, actual responsable de Zoonosis, lo mandó a analizar a Avellaneda. Ese animal tenía virus rábico activo en la saliva. Era un foco de contagio enorme. Si estaba en un techo o en un patio y se cruza con un gato, con un perro o un chico jugando y los muerde, el mordido muere. La rabia no tiene tratamiento. Por eso el tema preocupa tanto”.

Berro agregó que “cuando hablamos de esto las protectoras no entienden que nos vayamos del rol de proteger a los animalitos y pensemos en las personas. También debemos reparar en el grado de infección con parásitos que provocan los perros de la calle en los espacios verdes”. En ese sentido, el veterinario contó que “eliminan parásitos por materia fecal y en muchos casos quedan contaminando. Pero hay protectoras que pregonan la idea del perro comunitario, que es tuyo, mío, del intendente, del cura. Eso no se puede concebir porque además es un animal que la pasa mal. Mienten si dicen que la pasan bien. Y dejan ambientes muy infectados de parásitos que son peligrosos”.

Berro relató que en el barrio Ameghino “una nena quedó ciega de un ojo por migración de una larva que se le depositó en la retina. Es cuestión de hablar con un pediatra del Garrahan para que cuente la cantidad de trombosis pulmonares o hepáticas por larvas migratorias de parásitos. A eso sumemos los ataques de los perros de la calle a los que se pueden cruzar y no son de su jauría. Hace poco tuvieron que eutanasiar a un caniche porque lo agarraron perros de la calle cerca de la plaza Colón y lo destrozaron. No había forma de salvarlo. Y el dueño indignado”.

OTRA POLÉMICA

Tampoco hay consenso respecto de las informaciones sobre envenenamiento de perros. Para Berro “lo que dicen las protectoras de los envenenamientos tampoco es cierto. Acusan a la Municipalidad y a los curas. Y no es así”.

- ¿Qué información tiene el Colegio de Veterinarios?

- “No sabemos de dónde sale el veneno, pero por la sintomatología se sospecha que son carbamatos. Es un insecticida que se usa en talcos pulguicidas y garrapaticidas para perros y gatos. Pero por lo que tienen esos talcos para envenenar a un perro tenés que lograr que se coma un frasco entero. Calculo que esas drogas las conseguirán en sitios de venta para actividad agropecuaria. Y yo no digo que está bien salir a matar a los perros. Sí digo que hay que considerar que ese perro envenenado estaba en la calle y no debió estar ahí. La pasa mal y queda expuesto a estos delitos. Tampoco son habituales los casos de envenenamientos de perros en los fondos de las casas. No hay registros de un loco que haga eso”, indicó.

El profesional añadió otra situación que le tocó vivir. “Hace dos años fui a hacer el trámite del registro a la Terminal. Veo a dos perros ocupando un banco, con una sarna que no hacía falta hacer raspaje de piel. Cuando se rascan eliminan ácaros de la sarna que en este caso quedan en el banco. Lo hicieron varias veces. A los minutos pasó un caballo y salieron a correrlo. Sigue la secuencia. Se bajó una señora de un colectivo, con un nene en brazos y otro de la mano. Y fue a ocupar ese banco. Me acerqué y le dije que no se siente. Le expliqué que era veterinario y que me daba vergüenza contarle que hacía minutos dos perros con sarna se la pasaron rascándose en ese lugar, razón por la cual seguro había ácaros de sarna. Empezó a despotricar contra el intendente, contra la ciudad. ¿Hay que llegar a eso? Porque cuando yo me fui es obvio que fue otra persona a sentarse. Pregunto: ¿hay que defender al perro en la calle o trabajar para que no haya?”. 

- En todos estos años, ¿nunca lograron acuerdos con las protectoras?

- “Lo que sucede es que ellas se cortaron solas a hacer cosas que no les corresponden. Y que además no son legales. Ellas no pueden castrar. Y sin embargo pregonan el ‘castramóvil’. Dicen que ese rodado está aprobado por Provincia. No es cierto y no se lo van a habilitar”. 

- ¿En qué instancia está la propuesta para los perros de la calle del Colegio de Veterinarios?

- “El Municipio tiene la obligación de levantar al perro de la calle. Llevarlo a un refugio municipal, en este caso en el Centro de Zoonosis. Recién en la gestión de Graciela Rosso se lograron caniles techados y otras condiciones. Se inauguraron en la gestión Luciani. Ahí cada perro tiene que estar al menos diez días para el control de la rabia y si en ese tiempo nadie lo reclama, hay que castrarlo, vacunarlo, desparasitarlo e identificarlo con un tatuaje en la oreja. Lo ideal para eso último es un chip, pero cuestan unos 10 dólares cada uno y además hay que tener lectura de los chips. Pasado ese tiempo sin que mediaran reclamos de dueños, ante la Ley de Profilaxis de Rabia habría que sacrificarlo porque es peligroso para contagio. Eso es muy antipático, inhumano y demás. Entonces la alternativa que pusimos fue que una protectora con personería, como Más Amor Animal, se haga cargo de un refugio para estos perros a la espera de un adoptante”.

“Mal que les pese a las dirigentes de esa asociación, por instancia nuestra logramos que el Municipio les done dos lotes. Se los dio en Olivera y están disconformes por eso. Había lotes ahí y no en la plaza Colón. Como también Scioli declaró a la Provincia no eutanásica, invitando a los intendentes a lo mismo, es obvio que nadie políticamente dirá que está a favor de otra cosa. Eso genera la cantidad de perros que vemos en la calle. No hay eutanasia y no se trabaja a conciencia en tenencia responsable”, sintetizó Berro.

El especialista aseguró que “si las protectoras se abocaran a llevar a los animales al refugio, deberían poner toda su energía en convencer a la gente y trabajar junto al Colegio de Veterinarios, con Comunicación de la Municipalidad, con el Consejo Escolar, con todos. Así se podrían incluir charlas para los alumnos sobre cómo tener a un animal en tu casa. Mi generación está perdida en ese aprendizaje, pero no las generaciones futuras”. 

- ¿Todas las instancias avanzan?

- “No, porque las protectoras no tienen el refugio terminado. Entonces se llega al punto de no salir desde el Municipio a levantar más perros porque prevén que no tendrán dónde ponerlo en el corto plazo. Las protectoras gastaron 65 mil pesos en un ‘castramóvil’. ¿Por qué no lo invirtieron en el refugio? Ni hablar de la carencia de lotes en el partido”. 

- La protectora promueve castraciones. Y si las hiciera, en todo caso, serían realizadas por veterinarios.

- “Pueden hacerlo con autorización del Ministerio. Desde enero, el funcionario y veterinario Pablo Tierno logró frenarlas. Eso también hay que decirlo: en Bromatología y Zoonosis hace años que debían nombrar a un veterinario. Ponían a cualquier tipo de profesional y lo defendían por la cuestión del cargo político y la confianza. Solo un veterinario tiene la visión necesaria. Antes había un ingeniero agrónomo. ¿Qué sabe de enfermedades zoonóticas? Nada”.

“Nosotros propusimos a Zoonosis al menos seis meses de castraciones gratuitas así bajamos el problema de perros en la calle. Las hacemos como corresponde, tal como indica la ordenanza municipal. Pero no alcanza solo con castrar. Ya castramos en siete sitios, localidades y barrios. Y nos tildan de comerciantes cuando las hacemos gratis. ¿Qué es más barato que gratis? Lo que Tierno quiere lograr es la identificación y eso sí cobrarlo, pero las castraciones son gratis”, afirmó Berro.