EL CIVISMO entrevistó a la ex ministra de Economía de Daniel Scioli, Silvina Batakis, elegida por el entonces gobernador para ese cargo en Nación, si el FpV ganaba las elecciones. La ex funcionaria bonaerense estuvo en Luján y mantuvo un encuentro con dirigentes y militantes peronistas en el local del PJ. Luego accedió a una charla a agenda abierta con este medio.
Silvina Batakis era la elegida por Daniel Scioli para ocupar el Ministerio de Economía si la suerte lo acompañaba en el ballotage. Ministra de Economía bonaerense desde 2011 hasta fines del año pasado, se define en su perfil de Twitter como “Argentina. Federal y peronista. Repartí mi vida en Río Grande, Gallegos, Rafaela, Taco Pozo y La Plata. De Boca, fanática y socia. Economista, UNLP, York, UNQui”.
Batakis estuvo en Luján dialogando con dirigentes y militantes en el local del Partido Justicialista. Se quedó en la ciudad y accedió a un mano a mano con EL CIVISMO. La actualidad del peronismo; su visión de la economía, la inflación, el dólar y la pobreza en la mirada de quien pudo llegar a ocupar la titularidad del Palacio de Hacienda si hoy Scioli era presidente.
- ¿Cuál es el marco de estas recorridas y encuentros como el que realizó en Luján?
- Creo que hay una necesidad muy grande de juntarse, de charlar, de conocerse y ganar confianza para tener una propuesta que a futuro enamore a todos los argentinos y que el peronismo pueda ser una opción de gobierno. Estoy recorriendo muchos distritos, varios lugares en la provincia de Buenos Aires pero también en el interior.
- ¿Cómo describe el panorama que encuentra en el PJ?
- Veo lo que decía recién. La gente con mucha necesidad de juntarse y de entender qué es lo que está pasando en la política. En particular lo que ocurre desde lo económico para poder salir a la calle y hablar con la gente. Pero es algo que sucede en todos lados, incluso en Ciudad de Buenos Aires donde me invitaron diferentes sectores. También veo la necesidad de unificar el peronismo y tener criterios que nos muestren como un cuerpo unido. En ese sentido, la excusa de estos momentos son los presupuestos nacional, provinciales y municipales. Tenemos que juntarnos todos para mostrar que hay cuerpo y ponernos a discutir como posición crítica de lo que se presenta.
- Respecto de la unidad, ¿observa en todos los distritos lo mismo que en Luján: mucho discurso de unidad y divisiones constantes para lanzar espacios individuales?
- Creo que hay una cuestión de identidad. Uno claramente se junta con los que tienen más identidad o trayectoria. Eso no quiere decir que después esas agrupaciones no estén en unidad. También es cierto que no debemos ser ingenuos y uso como ejemplo el presupuesto en la Legislatura Provincial: el bloque de diputados dividido en tres, lo mismo que en el Senado. El tratamiento del presupuesto no va a unir pero por lo mismo tener un criterio unificado. Al margen de la cantidad de agrupaciones, si todos tiramos para el mismo lado lograremos una propuesta superadora. Siento que es el momento de sumar y no restar. Todas las ganas que haya de participar están buenísimas. Después si hay agrupación por afinidad pero la identidad es peronista, bienvenido sea.
- En las charlas que mantiene con los militantes el eje es su lectura de la realidad económica. ¿Qué escenario observa en ese aspecto?
- Vivimos una situación muy preocupante. El 10 de diciembre terminó una etapa y en ese tiempo había empleo, aunque es cierto que en la última etapa no había crecimiento. Los países en desarrollo para distribuir ingresos y recursos necesitan crecer sostenido a tasas del 4 o 5 por ciento y eso no venía pasando. Pero sí es cierto que había una defensa del empleo nacional y del bolsillo de las familias de los trabajadores. En estos últimos meses de gobierno se tomaron medidas que atentaron contra eso. Se aumentó el desempleo; bajo la capacidad de pago de cada sueldo y eso hizo que la economía se empiece a achicar. Eso hace una recesión que genera que las tasas de inflación que se habían incrementado mucho por las decisiones del gobierno empiecen a ceder un poco. Aunque baja la inflación por recesión es el peor camino posible. Por eso estoy preocupada. Si no solo miro la película sino la dinámica y no veo medidas que busquen paliar esta situación.
- Leí que fue crítica de la afirmación “si ganaba Scioli en lugar de Macri hubiese hecho más o menos lo mismo”.
- Sí, hay asesores que Daniel Scioli tenía, y eso no me parece mal para escuchar todas las campanas, pero (Miguel) Bein por ejemplo está diciendo que el año que viene Argentina crecerá al 5 por ciento. Desconozco cómo hace esas proyecciones pero al margen de la cuestión más técnica, más económica, le viene bien al gobierno mostrar esa versión y no otra. Entonces eso sale en los medios. Pero nosotros no hubiéramos hecho lo mismo. Cuando una toma decisiones económicas siempre hay opciones y esto no lo digo en el aire, sino que lo hicimos en la provincia. No es que es inevitable tomar una medida. Nosotros no hubiéramos atentado contra el trabajo, contra la producción nacional. No creemos que para bajar los precios hay que disciplinarlos con la importación. En estos días estuve en Santa Fe y en el aeropuerto compré una frutillas deshidratadas. Miro y estaban hechas en China, teniendo a Coronda en Santa Fe con una de las producciones más grandes de frutillas de Argentina. Cuando vemos eso imaginamos que alguien se quedó sin trabajo en Santa Fe o que un potencial trabajo que pudo generarse para hacer esas frutillas deshidratadas no se generó. Eso no lo hubiéramos hecho. No creo que las importaciones sean disciplinadotas de precios sino que tenemos que mejorar la productividad y competitividad de nuestros productos para que estén al servicio de los argentinos, no para únicamente exportaciones. Eso no se logra con devaluación o caída del salario. Porque sino todo el mundo todo el tiempo estaría bajando salarios y devaluando. Si disciplinás precios así lo que lográs es que cierren empresas.
- Usted dijo que proyectaban un plan para en cuatro años lograr una inflación de un dígito.
- Sí, queríamos bajar la inflación pero el diagnóstico que la actual gestión hace es de manual de Primer y Segundo Año de Economía: que la inflación se debe a la emisión monetaria. Que si se baja uno, baja el otro. Pero vemos en estos ocho meses que la emisión bajó y la inflación la más alta de los últimos 10 años. Claramente en la práctica no se da lo que dicen los manuales. Estoy convencida que la inflación argentina tiene relación con temas estructurales, por la estructura desequilibrada que tiene el país en cuanto a producción y tasas de rentabilidad de los sectores. Si vos como Estado no sos emprendedor e invertís en los sectores productivos, es muy difícil solucionar el tema inflacionario. No es como Macri dijo en campaña, que era lo más fácil de resolver. Tenemos una historia de 50 o 60 años de inflación y no fue fácil resolverlo.
- Una crítica que le pega directo: la pesada herencia económica que dicen haber recibido quienes gobiernan Provincia. Hablan de una Provincia que estaba quebrada.
- También lo dijeron del gobierno nacional. Entiendo que es una cuestión demagógica y necesitaban decirlo. Yo quiero que se reflexione lo siguiente: a nadie que esté quebrado se le presta dinero. A nadie. Y este gobierno provincial, en febrero o marzo, sin meses de gestión, emitió deuda en Nueva York y se le presta mucha plata. En Nueva York no le prestan a nadie quebrado. En seis meses de gestión emitieron 2.600 millones de dólares, la emisión más grande de la provincia de Buenos Aires. Cuando le prestás a alguien es porque ves solvencia fiscal para poder después cubrir. Muestran los números de Provincia de 5 años para atrás y lo bien que se estaba. Eso lo dicen para afuera y emiten deuda. Para adentro dicen lo contrario.
Creo que se sorprendieron con lo que era la gestión provincial. No tenían idea de la magnitud de la Provincia. Pero cuando se discute el presupuesto de Cambiemos, con un endeudamiento muy grande, buscaban saldar la situación con el Banco Provincia. Se negoció y se pidió que si era así volvieron con el proyecto para votarlo, pero no volvieron. Cada cosa demuestra que no era cierto lo que decían sobre el escenario que recibieron.
- ¿Por qué nunca se avanzó para mejorar la coparticipación de Buenos Aires?
- Primero hay que entender que el federalismo no es solamente fiscal. Acotarlo a eso es muy miope. Hay provincias en Argentina que hoy todavía, parece mentira, pero para poder tener empresas productivas no tienen servicio de gas. Lo competitivo también es muy marcado entre provincias. Buenos Aires genera el 55 por ciento del valor agregado del país, refina el 66 por ciento del petróleo. Tiene de dónde sacar recursos. Sería muy injusto que Buenos Aires le saque recursos a otras provincias pudiendo obtenerlos en su propio territorio. También estoy convencida que todos nuestros sistemas fiscales tributarios, municipales, provinciales o nacionales, tienen que ser progresivos. Buenos Aires aporta el 40 por ciento a la renta federal y hoy recibe el 18. Es injusto, claramente, pero no estoy de acuerdo en que Buenos Aires le saque a otras provincias y que no tiene que ser aportante neto. Se pueden mejorar esos puntos, pero sin modificar lo anterior.
- ¿Qué programaban hacer con el dólar?
- Con el mal llamado cepo, debemos decir que en todas partes del mundo hay una burocracia que te dice cómo comprar dólares y cómo demostrás esa compra. Era un instrumento bueno en la concepción pero había que flexibilizar en el medio.
Se dice que la devaluación fue exitosa, pero fue del 50 por ciento. Exitoso hubiera sido a 11 o 12 pesos y no a 15 pesos que luego se trasladaron a precios. En la campaña me la pasé diciendo que los contratos que teníamos con el Bolivia en la compra del gas estaba en dólares, como muchos otros, pero marca que no era cierto que los precios en Argentina se fijaban con el dólar blue. Contratos como ese se fijaban en dólar oficial. Exportar maíz o soja se fija en dólares oficiales. Por eso esa devaluación jamás puede considerarse exitosa. Nosotros creíamos que había que fortalecer las exportaciones y para eso había que invertir mucho en materia productiva. Estaban hablados organismos multilaterales de crédito para tener un crédito muy fuerte para un programa de desarrollo para todo el país. Ingresaban dólares y se complejizaba la matriz productiva.
- Y para las tarifas de servicios. ¿Cómo iban a afrontar el tema?
- El gobierno no cometió ningún error al intentar aumentar el 2.000 por ciento y el que no puede pagar que no consuma. Están convencidos de eso. Ester gobierno no comete errores: toma decisiones políticas y económicas, tal vez solo retrocede para tomar más carrera. Para nosotros el tema tarifas lo habíamos estudiado mucho.
- ¿Había que tocarlas?
- Sí, pero la escuela neoliberal tiene muchos profesionales en el tema. Y nos daban su visión. Ahora aumentaron para todo el mundo, cuando era obvio que iría a inflación. Y en el mes que los aumentos no corrieron, los precios no bajaron. Siempre los precios cuando aumentan no bajan. Por eso el aumento se padece directa e indirectamente y nuevamente cuando regresen las boletas. Había que hacer una reforma del sistema energético, pero el último plan para incentivar la producción local de gas empezaba a dar resultado. Eso debió quedar, con revisión tarifaria a partir de capacidad de pago de cada contribuyente.
- ¿Qué opinión tiene ante la información de un 32,2 por ciento de pobreza?
- Soy fanática de las estadísticas y nunca debimos dejar de producirlas. En Buenos Aires las fortalecimos y ganamos varios premios de procesos y transparencia estadística. Sabés en dónde planificar políticas y luego evaluarlas. Hay muchas metodologías en el mundo para medir pobreza y hay que aplicarlas. Si efectivamente el índice es del 32 por ciento, hay que hacer un correlato de la tasa de empleo o desempleo. En los dos últimos años de gestión anterior, como crítica, no se generó nuevo empleo. Pero había estabilidad y se generaba muy poco empleo. Hoy, con 32 por ciento de pobreza, pido mirar el nivel de desempleo generado. Si hay 120 o 150 mil empleos menos o más, responde a un millón de pobres más. Lo más preocupante no es la foto sino la película: no veo medidas que vayan reaccionando para reducir ese número. También deseo que con estos indicadores o otros el gobierno reaccione y haga algo porque la gente la está pasando mal. Eso deriva en más violencia de género, chicos que dejan la escuela. Es mucho lo que genera un solo índice.
- ¿Por qué no se generó empleo ni se creció en los últimos años, según dijo?
- Faltaba un segundo paso: mirar el lado de la oferta en la Argentina. Se fortaleció la demanda agregada de Argentina aumentando el salario real y las jubilaciones y las asignaciones y el Progresar. Eso daba movilidad de dinero a la economía y ayudaba al comercio y a la industria. Faltaba complementar eso, pero no eliminarlo como hizo el actual gobierno. Pararse en eso y caminar hacia delante. Quizás pudo hacerse antes.