Comprende cuatro tramos con realidades muy diferentes y que no están conectados. En los confines de barrio Lanusse, vecinos piden obras de mantenimiento.
En 5 kilómetros y medio, la calle Del Pilar recorre desde barrios cerrados, donde nadie pasa penurias, hasta vecindarios miserables en los que sobra pobreza. Dividida en cuatro tramos que no están conectados, esta arteria marca de algún modo el límite norte entre la urbanización y la zona rural.
Por estos días, surgieron reclamos de aquellos pobladores que residen en el barrio Lanusse. Se trata de un puñado de casas recostadas sobre los 800 metros de Del Pilar entre el Acceso Oeste y el empalme. De un lado, se encuentra el predio de la ex UOM donde actualmente tiene su base la Policía Local y la Policía Comunal. En frente, las casas. Muchas de ellas precarias y otras que están siendo construidas con enorme esfuerzo.
Hasta allí llega el asfalto de calle San Vicente. Mientras Del Pilar es una mezcla de barro en algunos sectores y ripio suelto en otro. Desde San Vicente a la colectora de Acceso Oeste es de tierra y también donde más se evidencia la falta de mantenimiento.
Por esta calle, donde no hay veredas pero sí tupidos yuyales, deben transitar vecinos. Los días de lluvia la cosa se complica. Sólo para tomar el colectivo deben recorrer al menos cuatro cuadras ya que el 501 no llega hasta Del Pilar.
Las dificultades son más complejas aún para algunas familias que tienen integrantes con capacidades diferentes, tal como hicieron saber a esta redacción. Por todo esto, se consideran olvidados. Vecinos de una categoría, si se quiere, inferior, que están librados al abandono.
Piden, aunque más no sea, un poco de mantenimiento y ven que en las montañas de tierra que se acumulan en San Vicente y José Ingenieros, estaría la solución para paliar parte del problema.
Esa tierra proviene de una obra de hidráulica que se está haciendo en la colectora Intendente Humberto De Lucia y José Ingenieros. Es producto de una enorme excavación complementaria con la construcción de la Autovía 5.
Además de San Vicente, en este tramo de Del Pilar nacen o terminan otras dos calles secundarias: Corrientes y Misiones, que son prácticamente senderos. Hay en la zona terrenos baldíos y entre la maleza puede encontrarse desde basura hasta alguna carrocería oxidada de algún auto que pudo haber llegado hasta ahí como resultado de un delito.
El panorama no difiere demasiado con el tramo comprendido entre Acceso Oeste y Fernández Beschtedt donde, en teoría, finaliza. Son 1.770 metros que pasan por los barrios 12 de Abril y Ameghino o conocido también como “el bajo Ameghino”. En este último se encuentra la mayor cantidad de viviendas a los largo de 11 cuadras.
También está el basural a cielo abierto más extenso y perdurable en el tiempo donde desde hace más de una década se arroja y se quema basura de manera casi cotidiana. Del otro lado, en Beschtedt, una tranquera marca el final o el comienzo –según cómo se mire- de Del Pilar.
LA OTRA CARA
Sin embargo, los mapas indican otra cosa. 1,730 metros en dirección al río Luján en los planos aparece Del Pilar como límite del barrio cerrado La Concepción con un área rural que estuvo en disputa para hacerse otro emprendimiento urbanístico, que finalmente quedó en la nada.
El último tramo de Del Pilar presenta un aspecto parecido o incluso mejor. Entre el empalme de Acceso Oeste y la ex Ruta 7 la calle cuenta con un asfalto de excelente calidad y otro tramo consolidado con tosca y pedregullo por donde circulan mayormente vehículos de alta gama y modelos recientes. También cuenta con alumbrado público y recientemente colocaron carcelería a tono con el perfil que está teniendo esta zona en pleno desarrollo llamada Altos de Valle Verde.
Calles transversales que tenían números y ahora empiezan a llevar nombre y apellido. Viviendas tipo chalet que se levantan con mayor celeridad en comparación al tramo de los confines de barrio Lanusse. A un costado, el alambrado perimetral indica que eso es el barrio privado “Luján Del Sol”. Frente a la portería, a unos 50 metros de Del Pilar, hay un complejo de cabañas con garita de seguridad tipo mangrullo de fortín que se pueden alquilar para disfrutar de un entorno donde abunda el verde, el sosiego y la tranquilidad que, por ahora, parece garantizada.
Todas estas realidades existen en los márgenes de una misma calle, aunque no muchos lo sepan.