Unos 30 vecinos se reunieron con autoridades municipales, policiales y representantes de Consejo de Seguridad en la Escuela 23. Plantearon una serie de problemas que vienen padeciendo. Robos, amenazas, vandalismo y apuntaron a la usurpación de lotes como germen de los problemas.
Ocho robos en un mes y medio, ataques vandálicos y robo en la escuela, usurpación de terrenos, amenazas a vecinos que denunciaron haber sido víctimas de ilícitos, presencia de individuos llegados presuntamente del conurbano que pasaron a estar en la mira como sospechosos, falta de recursos policiales, problemas históricos de infraestructura y consumo de drogas fueron los problemas más relevantes que plantearon este jueves unos 30 vecinos de Olivera a las autoridades municipales, policiales y representantes del Consejo de Seguridad en una reunión realizada en la Escuela 23.
Precisamente, la directora de la Escuela contó que el edificio fue atacado a piedrazos en un par de ocasiones causando la rotura de vidrios, daños en el interior del establecimiento, ingresaron desconocidos y robaron elementos del laboratorio como así también vándalos destruyeron la luz que había sido colocada en el ingreso. “No podemos determinar quién ingresó pero claramente es gente de la comunidad que les molesta la luz. Están en contra de la Escuela”, dijo.
Además de dejar asentada la denuncia, solicitó por escrito presencia policial en la puerta de la escuela al mediodía y a la tarde cuando salen los alumnos de los turnos matutinos y vespertinos respectivamente. Pero el patrullero nunca apareció.
El secretario de Seguridad del Municipio, Marcelo Oberti, reconoció que la Municipalidad “tiene una deuda pendiente “con los vecinos de Olivera ya que la localidad no cuenta siquiera con un móvil policial permanente que le permita al Destacamento Policial brindar, al menos, un servicio mínimo. De momento, una patrulla comunal, el móvil de la Cuadrícula 8 y una pareja de la Policía Local en motos recorren el pueblo. Para los vecinos resulta insuficiente.
Pero lo que más preocupa es la seguidilla de robo en viviendas ocurrido en los últimos 45 días. Casas que fueron desvalijadas, denuncias que llegan tarde a la Fiscalía, allanamientos que se realizan una semana o más después de ocurrido un hecho y arrojan resultado negativo, situaciones que fueron expuestas a las autoridades.
El caso más extremo lo contó una de las víctimas. Tras vaciarle la casa, intentaron envenenarle la perra y recibió una sugerente amenaza al poco rato de haber denunciado en la Policía. En consecuencia, decidió electrificar la vivienda con el riesgo que esto implica.
“Ocho robos en un mes y medio. No agarraron a nadie. Hoy Olivera no existe, es como un pueblo muerto”, señaló otro vecino al que le desvalijaron la vivienda. “En Olivera hay droga y gente de malvivir”, añadió al tiempo que una vecina fue más allá. “Sabemos quién vende droga y roba”, afirmó, y aseguró no tener problemas en dar nombre y apellido ante quien corresponda.
Las autoridades escucharon cada caso y tomaron nota de los problemas que plantearon los vecinos. Se comprometieron a instalar cinco alarmas comunitarias en el corto plazo, incrementar el patrullaje, mejorar el mantenimiento de calles, gestionar nuevas luminarias y tener en cuenta a la localidad a la hora de colocar cámaras de televigilancia.
Lotes
Uno de los asuntos más sensibles en Olivera tiene que ver con la ocupación de terrenos. Más de un vecino asegura conocer quién o quiénes están detrás de la venta presuntamente irregular de lotes, germen para muchos del problema de inseguridad que están atravesando. “La gente que echan de Luján se viene para acá, usurpan un lote y se hacen la casa”, dijo un vecino con 40 años en el pueblo. “Todos sabemos quiénes ‘venden’ lotes, se está viniendo mucha gente y agarran lotes que no les corresponden” agregaron varios más.