La semana pasada iba a comenzar la apertura de una calle publica entre La Elina y el llamado Castillo de Naveira. Un grupo de propietarios se opone. Aducen que se reduce la superficie de tierras que adquirieron.
Un grupo de propietarios del Club de Campo La Elina (uno de los cinco barrios cerrados que conforman Comarcas de Luján), se reunieron el fin de semana pasado a primera hora de la mañana a metros de la portería ante la posibilidad de que empezara a llevarse a cabo la apertura de una calle que, aseguran, los perjudica.
Según los vecinos, la decisión de abrir una calle, que iría desde la rotonda de acceso a Comarcas hasta un arroyo por el margen derecho de “La Elina” y el límite de las tierras donde se encuentra el Castillo de Naveira, habría sido solicitada por Alfonso Naveira.
El sábado pasado, a las 8, esperaban que llegara una empresa a retirar el cerco perimetral que demarca el Club de Campo con tierras de la familia Naveira, en lo que sería el puntapié inicial de la apertura de la calle. Frente a esto, varios vecinos se dieron cita para contar lo que está pasando y expresar su descontento ya que sostienen que se verían afectados.
“Los dueños de las tierras eran Elina Naveira y su hijo José Valparda. Ellos cedieron estas tierras al fideicomiso que está formado por los sobrinos de Elina Naveira que son: Nicolás Martelli y Alfonso Naveira. Ellos nunca le dieron a la señora Elina y al señor Valparda los lotes que estaban comprometidos a darle, pero a su vez el contrato de fideicomiso los obliga a que semestralmente tenían que hacer una rendición de cuentas a los propietarios”, contaron con relación al origen del problema que ahora enfrentan.
El asunto llegó a la Justicia. “Hace unos 20 semestres que están incumpliendo” - acotaron-. En consecuencia, hace algunos años un grupo de 11 propietarios interpuso una demanda legal en los Tribunales de Mercedes.
La causa recayó en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº9. En primera instancia, la Justicia falló en contra de Alfonso Naveira y Nicolás Martelli, quienes apelaron. En segunda instancia, la Cámara de Apelaciones dispuso que la causa regresara al Juzgado de origen donde se ordenó una pericia contable para determinar el resultado de la rendición de cuentas.
“A mi criterio, alguien que añora la Europa feudal y se cree que es un feudal del pasado le molestó todo este tipo de cosas”, manifestó un propietario del barrio cerrado.
CUESTIÓN DE METROS
Por contrato, el barrio cerrado debe contar con un alambrado perimetral de 2,20 metros más un cerco vivo y dejar libre un ancho de 7 metros para que el Municipio, cuando lo disponga, autorice la apertura de una calle pública. Pero lo que hay es un alambrado de 1,50 metros aproximadamente que delimita La Elina con el castillo. El resultado de este incumplimiento contractual se refleja en la vulnerabilidad del lugar que acumula en los últimos tiempos cinco robos. “No está cumpliendo el contrato”, enfatizaron.
“Acá se le está pidiendo la rendición de cuentas y que ponga el alambrado a 2,20 metros como corresponde como mínimo en todo el perímetro del barrio. Por eso y en función de la demanda, mandó un mail a todos los propietarios diciendo que como le hicieron una demanda va a correr el alambrado y a tomar la calle él”, dijeron a EL CIVISMO.
El 22 de febrero, en una comunicación enviada a la Sociedad Fiduciaria, desde el Fideicomiso Club de Campo La Elina dejaron sentado su postura. “Esta situación, que en la práctica redundaría en un perjuicio para el barrio, encuentra pura y exclusivamente fundamento en el pedido de los vecinos reclamantes en el proceso judicial mencionado, si bien a la totalidad de los propietarios de los lotes perimetrales”. Dos días antes comenzaron los trabajos de amojonamiento por donde correría la futura traza.
“En setiembre hubo una mediación en Mercedes por un segundo juicio. (Naveira) con ese criterio feudal dijo que iba abrir las dos calles perimetrales (otra estaría en la margen izquierda pegada a Everlinks) y a ceder para que la gente del Ameghino pudiera ir a pescar al lago que está en “San Roque”, detallaron los vecinos.
De acuerdo a la normativa vigente, los countries deben ceder una franja de tierra para futuras calles públicas alrededor de sus perímetros para facilitar el tránsito. El municipio cuenta con una ordenanza al respecto. En el artículo 11 señala: “En todo barrio cerrado emplazado en áreas no urbana deberá cederse una calle pública de cercanías a lo largo de todo el perímetro del predio o en forma parcial cuando el Departamento Ejecutivo así lo considere previa evaluación fundada y aprobada por el Concejo Deliberante, calle cuyo ancho y trazado serán los exigidos por el Plan Regulador para las divisiones actuales”. Y aclara: “Mientras la Municipalidad no exija que dicha franja sea liberada al uso público, la misma podrá ser utilizada por el emprendimiento, pero no podrá ocuparla con construcciones o instalaciones permanentes, ni forestaciones”.
Para este grupo de propietarios, “esa pretensión de querer abrir ahora una calle viola lo que ellos presentaron y está haciendo uso de una facultad que le corresponde a la Municipalidad”, aseveraron. En otras palabras, sostienen que están siendo objeto de una “venganza” por parte de Naveira por ser demandado ante la Justicia y denunciado por diferentes irregularidades.
“Si él corre 10 metros el alambrado perimetral, perdemos 70 mil metros cuadrados de barrio porque se le antojó”, apuntó otro de los propietarios que tras asesorarse reafirmaron su postura de bregar para que Naveira no lleve a cabo su plan.
Por lo pronto, este grupo de vecinos que está enfrentado a Naveira tiene previsto difundir a todos los propietarios de La Elina el estado de situación que están atravesando y hacer lo mismo a los futuros residentes, que se estiman son alrededor de 80 propietarios. “La inmensa mayoría esto lo desconoce”, dijeron.