Emprendedoras cuentan su historia

Fernanda y Pilar combinan arte y naturaleza. Cada una desde su espacio de trabajo expresa lo que mejor conoce para transformar una gota de lluvia en un gran océano. Fernanda es artista plástica. Pilar lleva adelante un emprendimiento de biocosmética terapéutica. Esta es su historia.

 

La mujer interior

Fernanda Jara tuvo una visión. El agua que penetraba a través de la puerta y avanzaba sin control dentro de la casa, llegaba a su vida para llevarse todo. Cual sirena nadaba en ese mar de desesperanza en el que se hundían los sueños, e intentaba salir a flote. Abrió los ojos. Pensó en su abuela y en su mamá. El agua que la rodeó en aquella inundación la rescató y fue musa para crear. 

Artista plástica, Fernanda reseñó su mundo a través de una serie de pinturas que presentó el año pasado. Fugaz, la imagen de su abuela estrenó el lienzo virgen con trazos delgados. Sobre la cabellera, una corona de peces convertidos en coloridos peinados es lo único que quedó de aquel momento.

“Tengo una relación con el agua y los peces por el simbolismo que representa, esto de remar contra la corriente. Y los incorporé a mis cuadros, en las cabelleras de las mujeres o en algún lugar de la pintura”, contó a EL CIVISMO. Su estilo pictórico formó parte de la muestra colectiva que mujeres emprendedoras realizaron el 8 de marzo en la plaza Colón.

“Empecé una serie a partir de un conflicto interno que tenía que fue después de una inundación y de haber perdido todo. En ese momento hice un cuadro que se llamó Nuevos comienzos en el cual dejaba todo lo feo atrás, me vestía de colores y avanzaba hacia adelante. Y a partir  de eso empecé a encontrar mujeres que me habitan a mí y nos habitan a todos, mujeres que me influenciaron, mi mamá, mi abuela, mis sobrinas. Y decidí sacarlas en obras”, señaló.

Parte de su inspiración en esta serie de 16 obras fue su mamá. Según contó Fernanda, ella decía siempre que las mujeres nacían para sufrir. Esa frase dicha con tanta fuerza fue para la artista un precepto que por muchos años mantuvo en su mente hasta destruirlo por completo. Ella no estaba allí para sufrir. Tampoco su mamá. Tampoco su abuela o su sobrina. Entonces convocó a esas mujeres y las retrató sonrientes, felices, en un mundo donde frases como la que había escuchado alguna vez no tenían sentido.

“Quise mostrarlas contentas con su estado de ser mujer porque es lo que yo siento, sacarlas del contexto de sufrir, del padecer. En la magia, en las fiestas, en lugares donde nos descubrimos a nosotras mismas, donde nos vemos y nos encontramos como mujeres”, describió la artista.

Las Mujeres que me habitan fue expuesta el año pasado en el Centro Cultural Cinema Rosso, también en Giles, Chivilcoy y Mercedes. La serie aún no está cerrada. Fernanda continúa trabajando en las obras que tomarán el propósito inicial que la inspiró: mostrar su esencia y ser feliz.

Las cholas

Pilar Cohort dice que lo que ella hace es magia. Transformar hojas, tallo y raíz en jabones, cremas y ungüentos, se acerca al tratamiento que antiguas hechiceras realizaban para activar las propiedades curativas de las plantas. Ella es de Villa Ruiz. Hace unos años llegó a esa localidad que, a 7 kilómetros de Carlos Keen, pasó a ser su paraíso soñado. Es el lugar desde donde la salida del  sol se vislumbra imponente, iluminándolo todo.

Pilar tiene su huerta de alimentos y la de aromáticas, que son la materia prima que utiliza para elaborar los productos que vende. El proceso se sirve de elementos naturales que actúan sobre las plantas como un aliado indispensable. Además del sol y la lluvia, la luna influye en la elección y corte de las mejores flores.

“Esto es pura alquimia. Hay que conocer las plantas, saber cuáles sirven y qué utilizar de cada una. De algunas se usan la corteza, de otras las hojas. Se cocinan los aceites. Un poco de magia. Y listo”, cuenta Pilar mientras a modo de muestra señala los frascos y recipientes ubicados en el stand de la plaza Colón. Hay cremas, jabones, protector solar, pomada de la luna, polvo dental que contiene minerales, cenizas y arcillas blanqueadoras, pasta dental, mezcla de hierbas para mejorar el equilibrio, shampoo sin químicos. El emprendimiento se llama Las Cholas.

“Yo tengo mi huerta con aromáticas y medicinal. Tratamos de respetar todos los procesos porque adoramos las plantas, para no cortarlas en cualquier luna y que realmente la medicina sea efectiva, y si decimos que esta crema tiene caléndula que tenga 100 por ciento los principios activos de la caléndula”, explica la joven.

Pilar estudia Fitoterapia y medicina china en la escuela de Naturopatía de Belgrano. En Villa Ruiz recolectan también plantas y cuando pueden viajan a Córdoba y Jujuy. Durante algunos años recorrieron el país con Silvio, su pareja. Ambos llevan adelante sus propios emprendimientos con plantas y flores naturales. Los fines de semana participan de la feria de artesanos de Carlos Keen, y los miércoles en la biblioteca de la localidad. Ese día comparten el espacio con otro grupo de emprendedores. “Hay un chico con panificados, una señora con dulces, están los chicos de la verdura; no siempre hay todo porque al ser productores se complica y depende la temporada”, señala.

A través de la página de Facebook Tinku, Pilar y Silvio cuentan su historia y muestran el trabajo que realizan.