Kennedy: un cementerio de autos abandonados

Carcasas desguazadas que son dejadas posiblemente como resultado de un ilícito. Un callejón por tramos oscuros y en ocasiones intransitable que es campo fértil para que la delincuencia borre rastros sin que nadie moleste.

A lo largo de sus 3,500 kilómetros de extensión, el callejón o la calle llamada Kennedy se ha convertido en un depósito de autos quemados. Carrocería carcomidas por el oxido que fueron abandonadas en los márgenes, esqueletos de acero que alguna vez fueron vehículos y que habrían llegado hasta este camino como consecuencia posible de algún ilícito.

Iluminada por tramos, con asfalto solo entre Champagnat y San José e intransitable cuando llueve, Kennedy marca el límite entre la periferia urbanizada y lo que queda de la zona rural. Una línea fronteriza algo difusa pero propicia para el descarte de todo tipo de desechos. Hay algunos basurales pero lo que sobresale entre la mugre son las siluetas de una tonalidad ocre desguazadas a más no poder.

Entre el callejón de tierra llamado Ecuador y la calle también sin asfaltar llamada Necochea en el barrio La Palomita, hay 700 metros de distancia. Y en el medio un histórico basural. En medio de la mugre, dejaron lo que alguna vez supo ser un Peugeot 307.

Un Fiat 128 modelo Europa apenas puede reconocerse. Lo tiraron entre Fray Manuel de Torres y San Roque, a un costado de la antigua fábrica de Helados Massera. “Esto pasa siempre y eso que acá hay algo de luz de la fabrica”, dice Antonio, un vecino de El Ceibo que se detiene al ver a un extraño sacando fotos en el lugar.   

No muy lejos, entre Rodolfo Moreno y San José, pueden verse entre la maleza los restos de lo que posiblemente fue una camioneta. La presencia de autos abandonados en esta calle no es algo novedoso. En 2014, EL CIVISMO reflejaba esta situación aunque la diferencia con este momento era que antes solo podían encontrarse en el tramo más despoblado, ese va desde La Palomita hasta Ruta 7.

Cuatro años después, el “cementerio” de autos ganó terreno, lo que lleva a pensar que la delincuencia encuentra en esta zona campo fértil para seguir con sus andanzas sin que nadie pueda impedirlo.