Galileo Galilei: coloso de la ciencia

Escribe: Antonino E. Martínez

En mis tiempos de profesor de física, si había algo que me causaba un extraordinario placer era contarles a mis alumnos la famosa anécdota en la que Galileo enfrenta a su padre para oponerse al deseo de este de que estudiara medicina y decirle que se va dedicar a la física. El padre, enfurecido sentencia: -Serás un inútil.

Es posible imaginar las dudas y el temor de Galileo respecto de que este pronóstico se cumpliera. No se cumplió. La historia cuenta que en sus clases en la Universidad de Pisa llegó a tener 2000 alumnos venidos de lugares lejanos para escucharlo, entre ellos había príncipes, nobles y grandes dignatarios de la Iglesia.

Pero su vida no fue fácil. Tuvo dificultades económicas, fue víctima de la envidia y la traición, soportó injusticias… Lo condenaron por herético, aunque era hombre de fe. Era evidente que es la tierra la que se mueve alrededor del sol (teoría heliocéntrica) y no al revés (teoría geocéntrica) como sostenía la Iglesia Católica siguiendo las antiguas afirmaciones de Ptolomeo.

La Iglesia tardó tres siglos en reconocer esta verdad. Para entonces este conocimiento había sido asimilado por toda la humanidad.

¿Cabe alguna duda respecto de que las apariencias engañan? Si nuestra casa mira al este veremos el sol en el frente por la mañana y en el contrafrente por la tarde. Parece que el sol se ha movido, pero, en realidad, la tierra ha rotado.

Por defender esta teoría soportó un larguísimo juicio y se salvó raspando de morir quemado en la hoguera de la inquisición porque le fue conmutada la pena por prisión perpetua a cambio de ¡abjurar! de la teoría copernicana a la que él ayudó a consolidar al construir o perfeccionar el telescopio y a la que defendió con fervor de sabio.

Las implicancias filosóficas de estos hechos hacen de la vida de Galileo un hombre extraordinario y su existencia motivo de estudio y obras de teatro en las que se sintetizan los argumentos con que apoyaba sus teorías.

Galileo fue un físico experimental, al respecto afirmaba: “Los que encontraron los conocimientos más bellos en las cosas divinas y humanas lo hicieron mediante el estudio y la contemplación directa de este vasto libro que contiene la naturaleza, continuamente abierto ante los que tienen ojos en la frente y en el cerebro”. (1)

Quedan allí claramente planteados los dos primeros pasos del método científico: observación y reflexión a partir de la cual se podrán plantear hipótesis. Luego vendrá la experimentación.

Fue un trabajador incansable hasta cuando la ceguera lo redujo a la condición de inválido. Físico, astrónomo, matemático, ingeniero militar y civil. Descubrió las leyes de la caída de los cuerpos y las leyes del péndulo. Creó la rama de la física denominada dinámica (principio de masa, principio de inercia y principio de acción y reacción); construyó el primer termómetro; inventó un telescopio y lo usó para la observación astronómica por primera vez en el mundo; descubrió los satélites de Júpiter y las manchas del sol; dio las bases del método científico. A diferencia de los griegos que consideraban que todo podía ser resuelto pensando y discutiendo, Galileo afirmaba que al razonamiento había que agregarle la experimentación para demostrar las teorías.

Portento de la humanidad. Murió ciego y enfermo, el 8 de enero de 1642, junto a sus dos discípulos más fieles y queridos: Viviani  y Torricelli.

250 años después de su muerte la Universidad de Pisa lo nombró Doctor Honoris Causa; en 1971 David Scout, comandante del Apolo XIII, comprobó sobre el suelo lunar que una pluma y un martillo caen al mismo tiempo en el vacío demostrando que Galileo tenía razón y en 1992 (350 años después de su muerte) el papa Juan Pablo II aceptó oficialmente sus teorías.

Galileo sigue latiendo y sigue enseñando, aunque, como dijo Einstein, es más fácil desintegrar un átomo que erradicar un prejuicio o un error.

 

JUAN MARTÍN MALDACENA SIGUE LOS PASOS DE GALILEO GALILEI

Juan Martín Maldacena es porteño. Estudió física en la UBA y en el Instituto Balceiro. Actualmente es profesor en la Universidad de Princeton en Estados Unidos en la que trabajó Einstein cuando emigró a ese país. El tema de investigación de Maldacena es la dualidad entre la gravedad y la teoría cuántica de los campos.

El 2 de mayo de 2019 recibirá en Arcetri, Florencia, Italia, donde murió Galileo Galilei en 1642, el premio que lleva el nombre de este sabio. El galardón máximo en esta ciencia es el Nobel. Ojalá lo alcance.

 

1. Del libro Galileo Galilei de Jean-Yves Boriaud, Editorial El Ateneo, Bs. As., 2018, pág. 89.