Maxi Vera: retroceder nunca, rendirse jamás

A veces la vida puede cambiar de un día para el otro, en apenas un segundo, como en el caso de Maximiliano Vera, un lujanense que tras sufrir un accidente con su moto perdió una de sus piernas. Antes de eso practicaba atletismo pero lejos de tirar la toalla hoy se destaca en natación.

A cara o cruz. Esa es la fisonomía de la vida a cada paso. Nadie sabe lo que nos espera a la vuelta de la esquina y mucho tiene que ver en la impronta de las decisiones que en cada uno de sus movimientos tome el actor protagónico de esa historia personal. Para Maximiliano Vera hay un antes y un después luego de la noche del 12 de noviembre de 2016. En ese entonces era un adolescente de 18 años al que le gustaba mucho el atletismo y también las motos. Fue precisamente con ese vehículo, el día señalado, que sufrió un accidente en el cual padeció múltiples fracturas de cadera y la amputación de la parte inferior de la pierna derecha por debajo de la rodilla. Aunque en un principio pensó que todo estaba perdido, supo seguir adelante y salir a flote ante la adversidad. Probó continuar con el atletismo corriendo con una prótesis pero no se sintió cómodo, fue por más y de la mano del profesor Fernando Mainelli comenzó a incursionar en la natación entrenando en la pileta de la Sociedad Italiana. Con buenas actuaciones en los certámenes Aguas Abiertas y en los Torneos Bonaerenses, se ilusiona con poder representar a nuestro país en un Paraolímpico. Después de todo, nada es imposible mientras exista la actitud de superarse día a día.

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Desde chico Maximiliano se relacionó con el deporte. Es que su papá -Aníbal Vera- practicó desde siempre atletismo y así fue como su hijo siguió los pasos de su progenitor en esa disciplina. Claro está que a Maxi también le gustaba el fútbol y otras disciplinas. Al respecto menciona: “Desde que me acuerdo practiqué atletismo acompañando a mi papá a todos lados. Mis primeras participaciones fueron con ocho años y corrí desde esa edad hasta el día de mi accidente que fue cuando tenía 18”.

En las primeras competencias destinadas a infantiles las distancias eran cortas, pero conforme fue creciendo pasó de correr 1 a 3, 5, 8 y finalmente 10 kilómetros. Aunque destaca que esas distancias eran sólo para las pruebas oficiales: "En los entrenamientos, y por mi cuenta, corría mucho más: 21 y hasta 36 kilómetros y hasta a veces ni siquiera controlaba la distancia. Sólo era salir a despejar”.

Luego del accidente el atletismo pasó a ser un grato recuerdo: “Después de lo que me pasó y hasta que todo cicatrizara bien no podía volver a correr y en ese momento nunca se me ocurrió pensar en nadar. Primero empecé a andar en bicicleta pedaleando solo con una pierna y dando algunas vueltas a la manzana. Luego cuando tomé confianza ya eran vueltas por todo el pueblo para luego sumar varios kilómetros y a escondidas de mi vieja, que como toda madre no quería que me pasara nada”.

Con la colocación de una prótesis por debajo de la rodilla, el atletismo volvió a aparecer en la vida de Maxi, aunque desistió en el intento: “Lo máximo que llegué a trotar fueron no más de 400 metros. Así que ya me volqué al ciclismo para no perder el movimiento y en compañía de mi amiga Jaqueline Lanzarte comencé a tener la constancia y motivación para pedalear con frecuencia y fue ella quien también me motivó a incursionar en la natación”.

En ese momento, y aún antes del accidente, Maximiliano no sabía nadar. “Apenas sabía chapotear”, contó. Su primera vez en la pileta no fue muy buena debido a sus movimientos poco ortodoxos dentro del agua. “Tenía mucha impotencia y bronca al ver que la gente me miraba raro. Sentí me observaban con lástima, tal vez desprecio o compasión. Tal vez no pero eso sentí y me puse mal. Esas miradas raras se convirtieron en un incentivo para aprender a nadar y superarme. Primero una hora y media, después dos por día hasta que pude superarme". El querer seguir creciendo en la natación y llegar a más, lo llevó a conocer al profesor Fernando Mainelli, quien se convirtió en su instructor "Al principio nadaba solo. Era el primero en llegar a la Sociedad Italiana, ayudaba a destapar las piletas y después me preparaba para nadar. Todavía me faltaba aprender mucho y algunos profesores me fueron derivando uno a otro hasta que llegué a encontrarme con Fernando Mainelli quien es  mi actual profesor. Con él empecé a entrenar mas fuerte y a perfeccionarme en  distintas técnicas aunque mi preferida es el Croll".

Ya con Mainelli de profe y al poco tiempo participó por sugerencia de su instructor en el Torneo Aguas Abiertas "Le agradezco con el alma haberme anotado ahí porque eso me motivó a seguir e ir por más. Al poco tiempo competí en la etapa local y luego en la regional de los Bonaerenses y por suerte puede clasificar para la finales en Mar del Plata en lo cual descubrí un nuevo mundo. No me tenía esperanza porque creía que solo era bueno en el  Atletismo".

El lujanense espera que lo que le pasó pueda servirle a otras personas que se encuentran tristes o depresivas porque a veces parece que no hay soluciones: "Espero que a ellos les sirva mi historia y ayude a motivar a personas que creen que todo se termina con una mala noticia, un mal  día o un accidente. La vida puede cambiar en un segundo al igual que me pasó a mí pero me gustaría que se den cuenta que todo eso no es un freno  sino un aprendizaje. Al principio creí que no tenía futuro al no poder correr nunca más pero encontré la natación y eso me enseñó que siempre existe una salida para todo". En cuanto a su futuro agregó: "Me encantaría llegar a un paraolímpico. Siempre soñé con correr en las olimpiadas pero ahora me encantaría nadar. Estoy frenado con mi entrenamientos debido a esta cuarentena pero apenas pueda sé que voy a volver al agua y a dejar todo para llegar lo más lejos que pueda".

En lo personal, Vera trabaja en una herrería mientras se apresta para intentar ingresar al profesorado de educación física en nuestra ciudad: "Este año hice  las pruebas de ingreso pero no llegué con las notas y quede afuera. En 2021  lo voy a volver a intentar y espero poder quedar adentro dado que me gustaría mucho ser profe de educación física".