Durante la Pascua de 1987, una sublevación militar puso en vilo al sistema democrático por primera vez desde de 1976. Esta vez la reacción popular de repudio fue unánime y en pocos días el intento fracasó. ¿Cómo reaccionó Luján?
El 16 de abril de 1987, el país se conmovió como consecuencia de un intento de levantamiento militar en la provincia de Córdoba, luego replicado en Campo de Mayo, en ese caso bajo las órdenes de Aldo Rico. Pero a diferencia de situaciones previas que derivaron en interrupciones de procesos democráticos, en esta oportunidad la sociedad civil mostró una firme decisión de defender el orden constitucional y mostró una importante capacidad movilizadora. El intento quedó definitivamente ahogado pocos días después. El presidente dejó una de sus frases más recordadas: “Felices Pascuas! La casa está en orden”.
La oposición al intento militar estuvo marcada por un importante proceso de movilización, con epicentro en la Capital Federal. A menor escala, escenarios similares se vivieron en muchas otras ciudades del país.
En Luján se reflejó una decisión unánime de las fuerzas políticas, con o sin representación institucional. La asonada militar motivó una rápida convocatoria en las sedes partidarias de la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista. Mientras se organizaba el traslado en colectivos a la Ciudad de Buenos Aires para sumar apoyo a las movilizaciones, en el plano local uno de los puntos de encuentro fue el Concejo Deliberante. En una sesión extraordinaria, los concejales aprobaron una resolución que contó además con el apoyo de otras fuerzas políticas y entidades de la sociedad.
A través de ocho artículos, la resolución se pronunciaba ante “una nueva aparición de los nostálgicos del autoritarismo y la violencia, a través de hechos que merecen no solo nuestro repudio, sino también la reiteración de nuestro incondicional compromiso con las instituciones de la democracia”. El Concejo determinaba “hacer público su firme, decidido y total apoyo a la vigencia plena del estado de derecho” y “expresar su repudio a cualquier intento de quebrar la continuidad institucional”. En ese mismo sentido, los ediles manifestaron “su total adhesión al imperio de la democracia, las instituciones de la República y al derecho inapelable del pueblo, sin distinción de sectores o parcialidades, a decidir su destino”.
La sesión fue seguida por gran cantidad de público, donde sobresalían dirigentes políticos de diversa extracción ideológica y referentes sociales de la ciudad: “El gobierno municipal, es decir, el Departamento Ejecutivo y el Honorable Concejo Deliberante, invitan a la población a concentrarse a las 18 horas en la Plaza Colón, a fin de acompañar a los representantes del pueblo en el desarrollo de la sesión convocada para considerar la grave situación provocada por el intento de avasallar las instituciones de la República. El pueblo todo sin distinción de banderas políticas, los representantes del trabajo, del empresariado, jóvenes, mayores, estudiante, instituciones representativas de todo el quehacer comunitario, están invitados a reafirmar con su presencia la voluntad inquebrantable del pueblo de defender y apoyar la vigencia irrestricta de la ley, la justicia y la Constitución”, expresaba la convocatoria firmada por el intendente Rubén Darío Rampazzi.
Abundaron también otros pronunciamientos en el mismo sentido que lo resuelto por el Concejo Deliberante. El Rectorado de la Universidad Nacional de Luján, encabezado por José Luis Moreno, declaró el “alerta institucional” e invitó a toda la comunidad universitaria “a permanecer en el ámbito de la universidad, en estado de movilización hasta tanto se superen los hechos mencionados”.
Por su parte, la filial local de Madres de Plaza de Mayo criticó “el demencial intento de un minúsculo grupo de militares de volver a un pasada de horror y de infamia en donde el desprecio por la vida humana llevó a cometer crímenes de lesa humanidad”. Como contracara al intento golpista, las Madres destacaban que “el tiempo de la infamia pertenece al pasado”, ya que “el pueblo argentino quiere vivir en paz y en estado de derecho inquebrantable”, algo que se reflejaba en las masivas movilizaciones populares, como prueba de que “el orden constitucional será siempre defendido hasta las últimas consecuencias por esta sociedad que aún tiene heridas muy frescas”.
“Luján no ha permanecido ajeno a los acontecimientos y se sumó a la notable respuesta que el conjunto del pueblo argentino ha dado a este lamentable intento subversivo. Pienso que si bien es triste que todavía tengamos que vivir hechos de esta naturaleza, su importancia se diluye ante la acción de un pueblo que sin distinciones de ningún tipo y en toda la extensión geográfica del país, ha convertido una muralla infranqueable en defensa de las instituciones. Esto es lo importante, porque sabemos que podremos en el futuro evitar que algún enloquecido piense en forma irrespetuosa con respecto al resto de la sociedad”, declaraba Rampazzi.
Para EL CIVISMO, lo ocurrido durante esos convulsionados días constituía “un hecho sin precedentes frente a circunstancias similares”, ya que en esta oportunidad “las fuerzas políticas de Luján asistieron a la sesión extraordinaria del Concejo Deliberante para adherir a la continuidad de la democracia, repudiando el intento de golpe de Estado”.
El tema ocupó la portada completa de la siguiente edición del periódico local. “El milagro del pueblo en la calle decidió que la democracia no se negocia”, fue el título.