San Jorge, otro barrio con numerosas carencias

Ed.Impresa//A los habituales reclamos por falta de recolección de ramas y basura o por el mal estado de las calles, se suman fuertes sospechas de que el agua que consumen estaría contaminada.

Caños rotos, cuadras que dejaron de ser transitables al ser cubiertas por pastos, calles que parecen bombardeadas ante la cantidad y tamaño de los pozos, reflejan la carencia de obras elementales que puedan mejorar la calidad de vida de los vecinos. Esto que ya es una constante de muchos barrios de Luján, en San Jorge no es la excepción.
La gente se expresa. Algunos están resignados, otros se resisten a seguir padeciendo esta situación y por eso lo hacen saber. Al ver que no encuentran respuestas ante las autoridades municipales de turno, recurren a la prensa. Los medios no tendrán la capacidad de solucionar los problemas pero al menos amplificarán los reclamos.
Desde hace semanas por un caño roto sale agua que nadie aprovecha. La pérdida es motivo de justificados lamentos entre los vecinos, sobre todo cuando tienen fuertes sospechas de que el agua que están bebiendo no es lo suficientemente potable para el consumo. Ese temor lo fundamentan al recordar que el barrio, uno de los más pobres de Luján, está ubicado en una zona plagada de peligros contaminantes.    
La cercanía con el Cementerio Parque Los Pinos, el río Luján, el Basural Municipal, el vertedero de líquidos cloacales provenientes de tanques atmosféricos o las cavas a cielo abierto donde Curtarsa arrojaba sus barros impregnados de todo tipo de restos de metales pesados, alimentan con sobradas razones los miedos de las personas. “Estamos preocupados porque el agua está contaminada”, dijeron la semana pasada a EL CIVISMO.
Mientras esto sucedería bajo tierra, en la superficie se observa otro tipo de problemas. En calle Los Rosales, por ejemplo, las ramas se acumulan desde hace cuatro meses. “Pedimos el camión para que venga a juntar la basura hace tres o cuatro meses y sigue todo tirado en las calles. No desmalezaron, hace seis meses se rompió un caño de agua que está en ruta 192 y Los Rosales y hay un charco fatal y nosotros no tenemos agua corriente cuando deberíamos tenerla por estar frente al cementerio. Encima, hace como cinco meses hicieron una cuneta para que desagote en el río, la dejaron a medio hacer y ni con Prince ni con esta señora (en alusión a la intendenta Graciela Rosso) hemos tenido una respuesta y cada vez que llueve tenemos el agua que llega al techo”, comentó una vecina y agregó: “A veces, para ganarles por cansancio, llamamos todos los días pero nadie nos da una respuesta”.

MÁS PROBLEMAS
La mayoría de las calles de San Jorge -al igual que en los lindantes San Fermín, Santa Marta y San Pedro- tienen nombres de flores, aunque la zona en nada se parezca a un jardín.
Entre Los Rosales y El Trébol se encuentra la calle Los Claveles, pero la cuadra tiende a extinguirse ante el avance de los pastizales que sobresalen desde un lote baldío y del abandono que presenta la parte de enfrente, perteneciente a un corralón de materiales.
Calle –o lo que queda de ella- de por medio hay tres casas. En una de ellas vive una mujer que tiene una beba con un tumor cerebral a la que le están haciendo un tratamiento con quimioterapia que se ve afectada ante la picadura de un mosquito. Del otro lado de la medianera, el terreno descuidado es caldo de cultivo para que muchas viviendas se vean invadidas por ratas, cucarachas, arañas y escorpiones, entre algunas plagas. Al parecer, el dueño del lote una vez cortó el pasto pero luego ingresaron camiones que descargaron tierra y basura. Hoy el lugar es frecuentado por jóvenes de mal vivir que lo utilizan para refugiarse, consumir drogas y hasta esconder objetos robados.
Pese a toda esta situación, en las boletas de tasas municipales siguen advirtiendo sobre el riesgo de dengue. A esta altura, para los vecinos entienden que es una ironía lo mismo que los impuestos por ABL (alumbrado, barrido y limpieza) que religiosamente llegan al barrio. “Más que bronca lo que tenemos es angustia”, resumió una mujer.