"En enero hubo una baja en las ventas del 40%"

Carlos Diforti, presidente del Parque Industrial Villa Flandria y propietario de Algoselan, se refirió a la situación del sector. Habló de una merma en la industria textil, aunque extendida a otros rubros fabriles. Anticipó que la tendencia se mantendrá en febrero. "Debemos proyectar una demanda menor respecto a años anteriores. La pregunta es cuánto menor va a ser", indicó el empresario.

Las políticas económicas impulsadas por el nuevo gobierno nacional, marcadas por una merma considerable del poder adquisitivo, ya reflejan su impacto en la actividad industrial. En el rubro textil, aunque la situación se extiende a otras ramas, se calcula una baja de ventas del 40%. Así lo indicó Carlos Diforti, presidente del Parque Industrial Villa Flandria y dueño de Algoselan. El empresario agregó que la tendencia se mantendrá en febrero.

- ¿Cuál fue el impacto en el sector industrial ante las primeras medidas del gobierno nacional?

- A raíz del cambio de gobierno, este nuevo planteo es otro paradigma respecto al anterior. Tenemos que estar preparados para generar empleos y riqueza. Tenemos que aceptar lo que viene y acomodarnos de la mejor manera posible. Hasta ahora las expectativas indican una baja importante de la demanda por la aceleración de la inflación y diferentes aumentos en sectores claves como combustible y tarifas. Eso hace que el poder adquisitivo se reduzca. Por eso debemos proyectar una demanda menor respecto a años anteriores. La pregunta es cuánto menor va a ser. En enero hubo una baja en las ventas del 40%. Esto ocurre en el rubro textil y lo que vemos en otros rubros pasa lo mismo. Vamos a ver qué pasa en febrero, pero viene muy tranquilo. Además de la pérdida de poder adquisitivo, también pasa que mucha gente tenía stock porque se vislumbraba una devaluación importante y todos hemos comprado un poco más de lo que necesitábamos para resguardarnos del salto que se podía dar. Ahora prácticamente se repone lo que se vende y como se vende poco, se repone poco. El primer mes ha sido malo y seguramente febrero también sea malo. La pregunta es en qué número se estabiliza esta baja de demanda.

- ¿Hay alguna proyección al respecto?

- Nosotros proyectamos un 30%. Acomodaremos la fábrica a ese número. Lo primero que estamos haciendo es invertir en innovación. Es decir, en vez de achicarnos en personal, estamos tomando gente que nos ayude a innovar para ganar mercados en terrenos que hoy tenemos poca injerencia.

- ¿Ve vocación industrialista en el nuevo gobierno?

- Están expresando una idea clara. Ser liberal y poder traer mercadería de cualquier lugar del mundo está bárbaro. Pero no todos los países hacen eso. Cuando se dio este planteo durante el gobierno de (Mauricio) Macri y nos preguntaban a qué país queríamos parecernos, nuestra respuesta era a Estados Unidos, porque en Estados Unidos se puede importar lo que se quiera pero con restricciones. Creo que el enunciado que hacen es muy general, después habrá que ir a las particularidades. La premisa siempre es que supuestamente la ropa es cara en Argentina. Pero cara con respecto a qué. Cuando se viaja buscan precios en los outlet pero los precios hoy son más o menos los precios de la Argentina en los shopping. Argentina tiene 20 mil comercios, 3 mil productores de prendas, más de 2 y pico de empresas textiles. La oferta está súper atomizada, podés tener un jean de 10 mil pesos hasta 150 mil. La mayoría de las prendas que se venden en el país son de valor bajo. Se puede elegir en qué franja comprar. Hoy un jean en calle Avellaneda está 10 dólares. Por eso vienen los turistas de afuera a comprar, porque es un valor que no existe en ningún lugar del mundo. Tampoco se pueden hacer comparaciones solo de precio, porque hay otros componentes importantes. Comparar un producto hecho en Bangladesh donde no hay leyes laborales y existe trabajo infantil, no tiene sentido.

- ¿Cree que existen intenciones en el gobierno de proteger algunas de estas cuestiones, por ejemplo las importaciones?

- No, al contrario. Aparentemente no van a existir mecanismos de protección. Ahí la variable va a ser el tipo de cambio. Si se atrasa y las cosas empiezan a ser baratas afuera, estamos complicados. Si se mantiene un tipo de cambio alto nos podemos defender mejor. Ese sistema funciona con un tipo de cambio alto. Pero los gobiernos que fueron muy aperturistas -como Martínez de Hoz, Cavallo o Macri- tenían un tipo de cambio muy bajo, lo que habilitó que se importara de todo, hasta cosas sin sentido.

- ¿Esta baja en las ventas impactó en los niveles de empleo?

- Creo que por el momento no. Por un mes malo no se puede tomar una decisión apresurada. Por eso, es importante saber cuál va a ser el promedio del año. Y ahí estamos pensando en un 30% de reducción. Cada empresa definirá su estrategia. La que no tenga más remedio tendrá que achicar personal. En nuestro caso es lo último que queremos hacer, por eso estamos invirtiendo en máquinas nuevas y contratando más personas idóneas de rubros que no veníamos explotando tanto, con la idea de poder sustituir lo que se deja de vender en otros artículos.

- ¿Qué debe ocurrir para que esa baja no se profundice todavía más?

- Fundamentalmente tiene que ocurrir que la gente recupere poder adquisitivo, pero al paso que vamos parece complicado. Si ahora suben las prepagas, el combustible, los alimentos, todo eso va a tener prioridad. Uno tiene que ser optimista, siempre pensar que las cosas van a mejorar, pero para que haya más consumo debe haber mayor poder adquisitivo y eso no está disponible de manera inmediata.

- ¿A qué porcentaje de la capacidad instalada se venía trabajando?

- Veníamos a pleno. Había aflojado un poco en el último bimestre, pero más por razones electorales que otra cosa y algún faltante de productos. Pero la demanda estaba. Este golpe se siente pero hay que ponerle el pecho a las balas y agudizar el ingenio para salir adelante.