Durante la peregrinación hacia Luján, una nena conoció a un perro callejero que la acompañó todo el trayecto. Se perdieron dos veces y se reencontraron. Desde entonces, son inseparables y su historia conmovió a todos.
La Peregrinación Juvenil deja historias. Y que conmueven. Como la que se viralizó de una familia oriunda de La Plata, que como cada año caminó hasta la Basílica pero volvió a su hogar con un nuevo integrante: un perro callejero.
La familia salió desde General Rodríguez a las 2:45 de la madrugada. En medio de la multitud de peregrinos rumbo a Luján, Roma una nena de 9 años, caminaba junto a su familia. A los 10 minutos de iniciar el trayecto, un perro callejero comenzó a seguirlas. Nadie imaginaba que aquel encuentro cambiaría la historia de todos.
“En todo el camino fuimos con el perro caminando. Entre el perro y Roma se daban fuerzas. Y ver eso me daba fuerzas a mí también”, relató Agustina Rey, la tía de Roma. “La gente nos preguntaba si el perro era nuestro y decíamos que no. Pero cerca de las cinco de la mañana Roma ya le había puesto nombre. La gente le ofrecía agua y comida”.
Durante las largas horas de caminata, el vínculo entre la nena y el perro se fue haciendo cada vez más fuerte. Roma bautizó a su fiel amigo como Luján.
Roma peregrina “desde que estaba en la panza de su mamá, Malen Torres”. Luego, lo hizo en cochecito, acompañada por su abuela, Rocío Salgado, quien lleva 38 años participando de la peregrinación hacia la Basílica de Nuestra Señora de Luján. Pero esta vez, el viaje tuvo un significado muy especial: quince días antes, Roma había perdido a Rocky, el perro que la había acompañado desde que nació.
“Creemos que fue algo muy loco, una señal. Como si el destino hubiera querido que se encontraran”, comenta su tía.
A las 7 de la mañana el grupo llegó a la Basílica, para recibir la bendición de la Virgen Nuestra Señora de Luján. El perro permaneció al lado de la niña, tranquilo, como si hubiera peregrinado toda la vida.
“Entramos a la Basílica con el perro al lado y nadie nos dijo nada. Él se portó muy bien: se sentó junto a Roma, presenciamos la misa y hasta lo bendijeron con nosotras”, contó.
Al salir de la Basílica, lo perdieron entre la multitud. Lo buscaron sin éxito y, resignadas, regresaron al micro. Pero apenas media hora después, Luján volvió a encontrarlas, olfateando el piso entre los peregrinos hasta llegar al colectivo. Fue en ese momento cuando comprendieron que debía quedarse con ellas.
Luján subió al micro de Roma y su mamá, pero lo bajaron. Minutos después, apareció solo en el colectivo donde estaban las tías y la abuela. El chofer accedió a llevarlo, el perro se acomodó junto a ellas y viajó dormido casi tres horas, sin molestar a nadie.
La historia no tardó en viralizarse tras un video que subió la tía de Roma a TikTok.
Desde entonces, Roma y Luján son inseparables. “Todo esto nos hizo pensar que nada fue casualidad. Que todos los caminos conducían a que esté con Roma”, concluyó la tía de la nena.
Roma, considerada la capital de la fe del mundo, y Luján, la ciudad de la fe en Argentina, se encuentran unidas en esta historia digna de una película de Disney: un perro que peregrina en busca de amor y cuyo deseo se cumple. Una historia que conmueve tanto a creyentes como a ateos, recordándonos que, a veces, hay algo mucho más allá de lo que podemos ver.