Indagan a Forastieri por "estafas reiteradas"

Así operaba el esquema de engaños que le atribuye la Justicia a Lucas Gabriel Forastieri, detenido este lunes en su lujosa casa del barrio cerrado "La Concepción de Luján".

El acusado de múltiples maniobras defraudatorias en Luján, Lucas Forastieri, comparecerá este martes ante el agente fiscal en el marco de la audiencia de declaración prevista en el artículo 308 del Código Procesal Penal.

La citación se produce luego de su detención, concretada este lunes, en una causa en la que se lo investiga por el delito de: “Estafas reiteradas”, según confirmaron desde el Área Comunicacional del Ministerio Público Fiscal del Departamento Judicial Mercedes.

La investigación reúne al menos tres denuncias que describen un patrón común: Forastieri habría abusado de relaciones de confianza para obtener importantes sumas de dinero bajo la promesa de inversiones rentables que, con el tiempo, nunca se concretaban o directamente resultaban inexistentes.

En todos los casos, el esquema incluía un primer período en el que el imputado cumplía parcialmente con lo prometido —pagando intereses o devolviendo pequeñas ganancias— para luego interrumpir los pagos y sostener la maniobra mediante excusas, dilaciones y nuevas promesas.

Uno de los hechos centrales de la causa se remonta a 2017, cuando, de acuerdo a la denuncia, Forastieri entabló una relación de cercanía con una de las víctimas, basada en años de amistad. Aprovechando ese vínculo, y respaldado por un ostentoso estilo de vida que exhibía como señal de solvencia, logró que esta persona le confiara dinero para supuestas inversiones.

Durante un tiempo, el esquema funcionó: el denunciante recibió pagos en concepto de intereses, lo que consolidó la credibilidad del imputado. Sin embargo, en 2018 los pagos se interrumpieron abruptamente.

A partir de ese momento, siempre según la reconstrucción judicial, el acusado comenzó a justificar la falta de devoluciones asegurando que el dinero se encontraba invertido en bonos y acciones, y que retirarlo en ese contexto implicaría pérdidas económicas.

De esa manera, logró postergar durante años la devolución del capital, apelando a distintos argumentos y excusas.

La maniobra no se detuvo allí. En 2022, Forastieri habría instado a la víctima a abrir una cuenta bancaria en Estados Unidos, lo que le generó nuevos perjuicios económicos.

En paralelo, entregó cheques como forma de pago: algunos pudieron ser cobrados, pero otros fueron rechazados. Finalmente, ante la insistencia del damnificado, el imputado cortó todo tipo de comunicación, dejando el conflicto sin resolver.

Otra de las denuncias incorporadas a la causa describe un mecanismo similar, pero con una variante en la propuesta de inversión. Entre 2022 y 2023, Forastieri habría recibido dinero en efectivo —en dólares— de otra víctima, a quien le aseguró que lo utilizaría para la compra de insumos destinados a proyectos inmobiliarios.

Según explicaba, la ganancia surgiría de la diferencia entre adquirir materiales mediante financiación o al contado. Al igual que en el caso anterior, en una primera etapa el imputado cumplió parcialmente con lo prometido y entregó una ganancia inicial.

Pero en lugar de devolver la totalidad del dinero, persuadió a la víctima de reinvertirlo en nuevos negocios, generando así un efecto acumulativo. Con el paso del tiempo, las devoluciones cesaron por completo, mientras las excusas se multiplicaban.

Para 2023, ya no hubo más pagos ni respuestas concretas. Un tercer eje de la investigación involucra a tres personas de una misma familia, quienes también denunciaron haber sido engañadas entre 2018 y 2023.

En este caso, el ardid giraba en torno a supuestas inversiones vinculadas a una empresa familiar relacionada con una línea de colectivos. La propuesta incluía la compra de acciones que generarían intereses mensuales.

Durante un tiempo, Forastieri habría cumplido con esos pagos, lo que incentivó a ampliar el círculo de inversores: dos familiares más se sumaron a la operatoria.

Luego, el imputado introdujo una nueva oportunidad de negocio: la adquisición de lotes en un barrio cerrado de Luján a bajo costo para su posterior reventa.

La promesa de altas ganancias volvió a convencer a las víctimas. Pero el desenlace fue similar. Los intereses dejaron de abonarse y comenzaron las evasivas ante los reclamos.

En ese contexto, el acusado entregó pagarés y cheques supuestamente emitidos por una entidad bancaria de Uruguay, que luego se comprobó eran apócrifos.

La situación se prolongó durante meses, sin respuestas concretas. En 2024, y ya frente a reiterados reclamos, Forastieri habría intentado sostener la maniobra con una nueva propuesta: entregar un departamento como forma de cancelar la deuda.

Sin embargo, al avanzar en las averiguaciones, la víctima descubrió que el imputado no era propietario del inmueble y que, además, la construcción ni siquiera existía.

Con estos elementos, la Unidad Fiscal de Investigaciones Complejas del Departamento Judicial Mercedes avanzó en la recolección de pruebas y solicitó la detención del sospechoso ante el Juzgado de Garantías 1. La medida fue concedida y ejecutada el lunes, con la colaboración de personal de la DDI Luján.

El caso expone un esquema de estafas sostenido en el tiempo, basado en la construcción de confianza, la apariencia de éxito económico y la promesa de ganancias rápidas. Un mecanismo que, según la acusación, permitió captar fondos durante años hasta que las inconsistencias y los incumplimientos terminaron por revelar el engaño.

Ahora, el expediente entra en una etapa clave. La declaración indagatoria prevista para este miércoles será el primer acto de defensa formal de Forastieri, en el que podrá dar su versión de los hechos o abstenerse de declarar.

Mientras tanto, la Justicia busca determinar el alcance total de las maniobras, no descartándose la existencia de más víctimas en otros puntos de la provincia.