Denuncian avance de industrias en zona residencial

Vecinos de Open Door cuestionan el desmonte de un bosque nativo y la destrucción de un humedal por parte de una empresa alimenticia. Reclaman estudios de impacto ambiental y acceso a la documentación que habilitó el emprendimiento.

La preocupación por el avance de nuevos emprendimientos industriales en Open Door volvió a llegar al Concejo Deliberante. Durante la última sesión, Eduardo Zanazzi, en representación de un grupo de vecinos de la localidad, expuso una serie de denuncias vinculadas a las obras que la firma alimenticia Zupay desarrolla en la zona y reclamó mayores controles, transparencia y estudios de impacto ambiental.

Según explicó, desde hace aproximadamente seis meses la empresa lleva adelante tareas de desmonte que habrían afectado cerca de tres hectáreas de bosque nativo y un humedal que cumplía una función clave para el drenaje natural del barrio. Para los vecinos, la modificación del paisaje no solo representa una pérdida ambiental sino también una amenaza para las condiciones de vida que históricamente caracterizaron a la localidad.

“Este humedal se tapó por completo y los árboles añosos de 80 años se apilaron como perejiles secos. Vimos de un día para otro cómo se transformaba el barrio”, expresó Zanazzi ante los concejales.

El vecino detalló además que la empresa construye actualmente una nave industrial de aproximadamente mil metros cuadrados y advirtió sobre el posible impacto que la actividad podría tener sobre recursos esenciales como el agua, el gas y la energía eléctrica. En particular, manifestó preocupación por la extracción de agua de la napa Puelche, de la cual también se abastecen numerosos hogares de la zona.

“No desconocemos la importancia del desarrollo productivo y la generación de puestos de trabajo, pero a la vez vemos un deterioro progresivo. Representa para nosotros una cuestión humana y de sentido común”, sostuvo.

Los cuestionamientos no se limitan al aspecto ambiental. Los vecinos consideran que Open Door viene experimentando un crecimiento industrial que no siempre estuvo acompañado por inversiones en infraestructura urbana. En ese sentido, remarcaron que el barrio continúa sin cloacas y que muchas de sus calles mantienen problemas estructurales desde hace décadas.

“Ya no vivimos en el mismo barrio que elegimos”, lamentó Zanazzi, al describir una realidad marcada por el aumento del tránsito pesado, cambios en el paisaje y nuevas preocupaciones vinculadas a la seguridad y los servicios públicos.

Otro de los puntos planteados ante el Concejo tiene que ver con el cumplimiento del Código de Ordenamiento Urbano (COU). Según el vecino, existen dudas respecto de la instalación de industrias en sectores donde originalmente no estarían permitidas este tipo de actividades.

“Deberíamos saber por qué está sucediendo esto, a menos que exista una modificación que hayan obtenido sin consultar a los vecinos”, manifestó.

Por esa razón, solicitaron acceso al expediente municipal correspondiente y reclamaron la realización de estudios de impacto ambiental que permitan evaluar las consecuencias del emprendimiento sobre el entorno y la comunidad.

Durante su intervención, Zanazzi recordó además que el artículo 41 de la Constitución Nacional garantiza el derecho de todos los ciudadanos a gozar de un ambiente sano y equilibrado.

“Nos roban el sol, nos roban el cielo, nos roban el aire puro”, afirmó, sintetizando el sentimiento de un sector de vecinos que asegura no estar en contra del desarrollo económico, pero sí de que éste avance sin planificación ni participación comunitaria.

Para los habitantes de Open Door, el debate no pasa por elegir entre producción o ambiente, sino por encontrar un equilibrio que permita generar empleo sin comprometer los recursos naturales ni la calidad de vida de quienes construyeron su proyecto de vida en la localidad.