La mayoría de las infracciones son por circular sin las luces encendidas y por exceso de velocidad. La querella pone en duda la mecánica del choque. Un video previo al choque podría formar parte de la causa.
La investigación por el trágico siniestro vial ocurrido la noche del viernes 31 en el kilómetro 17 de la Ruta Provincial 192, en el límite entre los partidos de Luján y Exaltación de la Cruz, que dejó como saldo siete personas fallecidas y un herido de gravedad, continúa sumando elementos que podrían resultar relevantes para determinar responsabilidades.
Uno de los datos incorporados a la causa es el historial de infracciones del camión Mercedes Benz Atron 1720/48, perteneciente a la firma Granja Tres Arroyos, que participó del choque.
De acuerdo con la información reunida por el abogado Juan Pablo Merlo, quien representa a familiares de las víctimas, el vehículo registra un total de 33 multas de tránsito. De ellas, 16 fueron labradas por no observar las normas previstas para el uso obligatorio de las luces y otras 15 por exceso de velocidad.
Según la documentación a la que accedió el letrado, la mayoría de las infracciones por circular con las luces apagadas fueron registradas sobre la Autovía 6, a la altura del kilómetro 194, en jurisdicción de Campana.
En tanto, la mayor parte de las multas por exceso de velocidad corresponden al dispositivo ubicado sobre la Ruta Provincial 192, a la altura del kilómetro 21, frente a una escuela de la localidad de Paradas Robles.
Merlo señaló que estos antecedentes forman parte de la información que analiza mientras intenta reconstruir la mecánica del siniestro y establecer si el conductor del transporte tuvo algún grado de responsabilidad en la tragedia.
Hasta el momento, la principal hipótesis de la investigación se apoya en las declaraciones brindadas por el chofer y el acompañante del camión, quienes sostuvieron que circulaban con las luces bajas encendidas, a baja velocidad, y que el Chevrolet modelo Chevette se desplazaba en contramano, invadiendo el carril de circulación del transporte.
Sin embargo, la querella entiende que aún no puede darse por cerrada esa versión. Merlo plantea que un conductor profesional, como el camionero involucrado, no debería haber reaccionado desplazando el vehículo hacia la izquierda si efectivamente se encontró con un automóvil que invadía su carril.
Por ese motivo, solicitó que las pericias determinen con precisión cómo se produjo el impacto. Su hipótesis es que el choque podría no haber sido frontal, como se estimó en un primer momento, sino que el camión habría impactado contra el lateral izquierdo del Chevette, arrastrándolo hasta sacarlo de la calzada, finalizando ambos vehículos sobre la banquina de la pronunciada como peligrosa curva.
Asimismo, el conocido abogado busca determinar si el camión pudo haber invadido el carril contrario y si la maniobra realizada por su conductor fue la adecuada para evitar la colisión.
Otro punto que considera clave para la investigación es el funcionamiento de un domo de vigilancia instalado en las inmediaciones del lugar del hecho. De acuerdo con la información preliminar que maneja la querella, esa cámara no habría estado operativa la noche del siniestro, por lo que no existirían imágenes que permitan reconstruir con exactitud la secuencia del choque.
Merlo también pone en duda que el Chevrolet Chevette haya circulado por el carril contrario. En ese sentido, remarca que quien conducía el automóvil también era camionero y poseía licencia profesional, un elemento que, a su criterio, merece ser tenido en cuenta antes de arribar a una conclusión definitiva.
El letrado sostiene que todavía restan numerosas medidas probatorias y pericias técnicas para esclarecer lo ocurrido aquella noche, cuando ocho personas regresaban hacia Paradas Robles luego de acondicionar una vivienda en Torres, donde la familia tenía previsto mudarse en los próximos días.
EL VIDEO PREVIO AL CHOQUE
Un video de 2 minutos y 59 segundos, registrado por un teléfono celular, documentó un altercado que hoy cobra una relevancia inesperada para la Justicia. En las imágenes se observa al matrimonio compuesto por Emiliano Moreyra y Tamara Albarenque confrontando a un grupo de vecinos que los acusaba de usurpar la propiedad.
Se puede observar el cielo sobre la localidad de Torres sin imaginar nadie de los presentes que presagiaba un desenlace fatídico. Relámpagos intermitentes iluminaban la noche mientras una tormenta feroz se preparaba para descargar su furia sobre esta zona.
Sin embargo, minutos antes de que el agua comenzara a caer y que un siniestro vial segara la vida de siete personas, la familia Moreyra vivía un momento de tensión en la esquina de la vivienda donde pensaban mudarse.
La grabación comienza apuntando hacia un sector de pasto, pero pronto se estabiliza para registrar el clima de la disputa. Se escucha a un hombre, quien afirma ser el dueño del lugar, lanzando una advertencia tajante: “Ustedes no toquen nada”. La respuesta de Tamara Albarenque es inmediata: asegura que no ha tocado nada. “Ya llamé a la Policía para que venga para acá”, replica el vecino quien insiste en que el inmueble le pertenece y sentencia: “Ustedes no tienen nada que ver; a ustedes los estafaron”.
La tensión escala. Emiliano Moreyra intenta, sin éxito, mediar y explicar su situación: afirma que alquilaron el lugar de "buena fe" tras responder a un anuncio publicado por una mujer, con quien Tamara terminó cerrando el trato.
A medida que el video avanza, la cámara se desplaza y enfoca a un hombre mayor con gorra, acompañado por dos mujeres, que insiste en el desalojo inminente. Tamara se mantiene firme: “La Policía nos dijo que no iba a intervenir”.
La situación se vuelve asfixiante. Cuando una de las hijas del matrimonio intenta interceder, recibe amenazas de agresiones físicas. Una joven logra retirar a la señora, quien al alejarse lanza un insulto clasista: “¡Váyanse, villeros!”.
Lejos de amedrentarse, el matrimonio despide la escena con una mezcla de ironía y resignación. “Un beso, señora, hasta luego”, lanza Emiliano, mientras una de sus hijas añade: “Acostúmbrese, porque vamos a estar viviendo acá”. El vecino, alejándose hacia la oscuridad, remata: “Van a quedar en la calle. Van a ir presos ella y él”.
La historia terminó con ese altercado, pero para la familia Moreyra, fue apenas el preludio. Tras la discusión y bajo el peso de la amenaza de quedar en la calle, la familia —integrada por siete personas más el novio de una de las hijas— tomó una decisión drástica: abandonar el lugar esa misma noche.
Se subieron todos al viejo Chevette, con la premura de quien huye de un conflicto inesperado. Hicieron apenas unas cuadras y tomaron la Ruta Provincial 192, con el objetivo de regresar a Parada Robles.
Pero en el kilómetro 17, en la curva pronunciada en Torres, el vehículo colisionó con un camión en medio de la tormenta. El saldo fue devastador: siete muertos y un herido de gravedad.
El caso puede tomar un giro jurídico complejo. El abogado Pablo Merlo, quien asumió la defensa de las víctimas, busca ahora encuadrar este hecho no como un simple incidente de tránsito, sino como una cadena de eventos donde el factor humano y emocional jugó un rol determinante.
La estrategia se apoya en el concepto jurídico de “co-causa”. En términos legales, esto implica que un resultado trágico no es necesariamente producto de un único factor, sino de la combinación de múltiples elementos concurrentes.
Si bien en un siniestro vial pueden influir el exceso de velocidad, la calzada mojada o la falta de iluminación, el doctor Merlo sostiene que la alteración psicológica sufrida por el conductor debido a la violenta discusión minutos antes debe ser considerada un factor crítico.
El argumento es sólido: el estado de perturbación emocional, la urgencia por abandonar el sitio tras las amenazas de los vecinos y el estrés acumulado pudieron afectar directamente la capacidad de conducción y la atención de quien manejaba el Chevette.
Al analizar el siniestro bajo este prisma, la defensa plantea que la discusión en Torres no fue un evento aislado, sino un componente esencial de la secuencia causal que culminó en la tragedia.
Mientras la causa avanza, el video de menos de tres minutos permanece como un testimonio crudo de una jornada que terminaba con una disputa por una vivienda y se cerró convirtiéndose en una de las páginas más oscuras de la región.
La Justicia deberá determinar en caso que este elemento forme parte de la querella, cuánto peso tuvo ese altercado previo en la tragedia final, la peor que registra en su historia, la Ruta Provincial 192.