Los preparativos para recibir al Papa avanzan y Luján comienza a convertirse en un gran centro religioso a cielo abierto. La llegada de miles de visitantes genera expectativas, pero también interrogantes sobre la circulación, los controles y la organización del evento.
Por estos días, los preparativos para la visita del Papa León XIV monopolizan la atención de la mayoría de los lujanenses, quienes observan con cierto asombro cómo la ciudad se va transformando para convertirse en un gran centro religioso a cielo abierto, que incluirá un amplio espacio geográfico bajo estrictas medidas de seguridad.
Desde el pasado miércoles, cuando se llevó a cabo la conferencia de prensa encabezada por el gobernador Axel Kicillof, en la que se brindaron detalles del operativo y de la organización del evento, la ciudad modificó radicalmente su habitual panorama.
El despliegue de miles de efectivos de seguridad pertenecientes a las distintas fuerzas bonaerenses, anunciado por el ministro de Seguridad Alonso, comenzó a hacerse visible con la presencia de patrulleros y motos cada 100 o 200 metros en todo el casco céntrico, las zonas adyacentes a la Basílica y los ingresos al distrito.
Indudablemente, los trastornos para los vecinos serán indisimulables. El movimiento y los traslados dentro de la ciudad se verán entorpecidos por los congestionamientos, producto de los numerosos puntos de control y las restricciones para transitar. Serán varios días en los que las rutinas diarias se verán alteradas.
Se trata de un evento histórico que muchos comerciantes y trabajadores vinculados al turismo esperan con ansiedad para revitalizar sus alicaídas economías, aunque lo que todavía impera es cierta incertidumbre ante el comportamiento que tendrán los visitantes y el grado de libertad del que gozarán para desplazarse dentro de lo que se denomina Zona 0.
Mientras tanto, con la atención de los grandes canales de televisión nacionales y la llegada de sus equipos de cobertura en vivo, se multiplican los informes acerca de las dificultades para acceder a un alquiler y de los precios que ofrece el mercado para instalarse en la ciudad. Además de las ofertas hoteleras y de departamentos céntricos, muchos vecinos decidieron ofrecer sus viviendas con la esperanza de hacer una diferencia económica. No hay datos certeros sobre cuántas transacciones ya se efectuaron.
La pregunta más importante que ronda entre los lujanenses que sueñan con poder saludar al Papa León XIV y presenciar la misa es qué capacidad tendrá la avenida Nuestra Señora de Luján para albergar a los feligreses y desde qué horario deberán arribar para conseguir un lugar de privilegio. Algunos aseguran que deberán hacer vigilia desde el martes.
Tal como se confirmó, el ingreso del Papamóvil será desde la rotonda del tótem. Por lo tanto, el trayecto será extenso y posibilitará la presencia de miles de creyentes a lo largo de una ruta que estará vallada en ambos lados.
La presencia del Papa significa un momento histórico para gran cantidad de argentinos, más allá de sus creencias religiosas. La expectativa es enorme. Ahora resta saber cómo responderá Luján ante un acontecimiento de semejante magnitud.