Moisés Lebensohn
Escribe: Jorge J. Cortabarría
Lebensohn nació en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca, el 14 de agosto de 1907, en el seno de una modesta familia judía, cuyo jefe era un médico ruso.
Inclinado desde joven al periodismo, inició su militancia política en el socialismo pero al poco tiempo se afilió a la Unión Cívica Radical, que entonces lideraba Hipólito Yrigoyen.
Pocos años después de graduarse de abogado, el 17 de octubre de 1931, en plena dictadura del general José Félix Uriburu, fundó el diario matutino Democracia en la ciudad bonaerense de Junín.
El 2 de julio de 1933 murió Yrigoyen y la UCR quedó en manos del ex presidente Marcelo T. de Alvear y sus adherentes, partidarios del concurrencismo, es decir, de la supresión de la abstención electoral ante el fraude.
En 1936 Lebensohn fue electo concejal, y en 1938 fue secretario general del Congreso Nacional de la Juventud Radical.
Yrigoyenista crítico y partidario de profundizar las conquistas sociales de éste, se opuso a los mecanismos fraudulentos de la llamada "década infame" (1930-1943) y a los sectores conservadores de su partido, llamados “azules” o antipersonalistas. Pregonaba la necesidad de profundas reformas económicas, incluyendo la nacionalización del petróleo y la reforma agraria. Alineado con el sector más popular de la UCR, que entonces encabezaba el médico cordobés Amadeo Sabattini, junto con otros jóvenes como Ricardo Balbín, Arturo Frondizi, Arturo U. Illia, Crisólogo Larralde y Alejandro Gómez, fundó el Movimiento de Intransigencia y Renovación (MIR), contrario a la vieja dirigencia partidaria, sostenedora del modelo liberal agroexportador.
Según Lebensohn, el radicalismo de la “década infame” carecía de "ejemplos morales y coraje para hacer reformas vitales de justicia social, que afectan intereses económicos".
Junto con los otros dirigentes juveniles del MIR, Lebensohn propugnaba un programa transformador (reforma agraria profunda, la obligatoriedad de la enseñanza media, independencia económica, justicia social) que cobró forma en el V Congreso de la Juventud Radical, celebrado en Chivilcoy bajo su presidencia, en mayo de 1942. Entre 1938 y 1946 el Movimiento de la Juventud Radical realizó cuatro congresos nacionales, en dos de ellos -el de Córdoba (mayo de 1938) y el de Chivilcoy (mayo de 1942)- se plantearon los fundamentos ideológicos que sirvieron de base para la fundación, el 4 de abril de 1945, en la ciudad bonaerense de Avellaneda, del Movimiento de Intransigencia y Renovación. El "Programa de Avellaneda" de 1945 sería posteriormente (1948) incorporado casi totalmente como Bases de Acción Política y Profesión de Fe Doctrinaria de la UCR, propugnándose el voto femenino, el federalismo, la provincialización de los territorios nacionales, el municipalismo, la laicidad de la educación estatal, la obligatoriedad de la enseñanza secundaria, la autonomía universitaria, la política internacional yrigoyenista, la participación de los obreros en la conducción de las empresas, el derecho de huelga, la libertad sindical, la nacionalización de los servicios públicos y de la energía, la lucha contra los monopolios, etc.
Lebensohn se manifestó en favor de los republicanos españoles, alertó sobre el imperialismo estadounidense y apoyó a los Aliados en contra del Eje: el programa de 1944 proclamó la fervorosa “adhesión a la causa de las Naciones Unidas, de cuya victoria depende la perduración de la libertad. Estamos con el pueblo de los EE.UU., pero no con Wall Street y sus proyecciones imperialistas; con el de Gran Bretaña, mas no con la City.”
Llegado el peronismo al poder (1946), Lebensohn (como la mayoría de la UCR) se situó en la oposición, pero sin dejar de reconocer la importancia de las conquistas sociales del gobierno de Juan Domingo Perón, lo que habría de ganarle no pocas enemistades dentro de su propio partido. En 1949 fue electo convencional constituyente, y presidió el bloque radical en la Convención para la reforma de la Constitución. En ella, combatió la reelección presidencial consecutiva y otras innovaciones que la mayoría peronista incorporó en el nuevo texto constitucional.
Aun así, durante largo tiempo conservó su juvenil amistad con María Eva Duarte de Perón (con quien se reunía a la luz del día en una confitería de la calle Corrientes), a pesar de hondas diferencias en el plano de las ideas y de las prácticas políticas.
En 1950 Lebensohn fue elegido presidente del Comité de la Provincia de Buenos Aires de la UCR (como tal organizó el Congreso Agrario de Tandil, el Congreso Gremial de Avellaneda y el Primer Congreso Femenino Radical en Lanús) y en 1952 fue ungido presidente de la Convención Nacional de su partido.
Desde enero de 1950 hasta febrero de 1951, por resolución de la comisión bicameral que presidía el senador nacional Adolfo Visca, su diario Democracia sufrió la más larga de sus varias clausuras.
Además, Lebensohn fue perseguido y encarcelado casi en forma periódica durante las dos primeras presidencias peronistas. Como estaba convencido de que algunos aspectos de la gestión peronista debían sostenerse, le repetía a sus correligionarios: “El régimen caerá, tarde o temprano. Antes de eso hay que hablar con Perón para salvar las conquistas sociales". Pero por su defensa de las políticas sociales de Perón fue acusado de "traidor" por muchos de sus correligionarios (sobre todo los unionistas, continuadores de los antipersonalistas).
Esta lucha en dos frentes desgastó las fuerzas de Lebensohn, que murió de un ataque cardíaco el 13 de junio de 1953, a los 45 años de edad. Su esposa, Dora Dana de Lebensohn, continuó al frente del diario juninense. Actualmente lo dirige el unigénito de ambos, el doctor Héctor Moisés Lebensohn.
Julio Oyhanarte sintetizó el pensamiento lebensohniano de esta forma:
1) El gobierno de la sociedad no depende de individuos prominentes investidos de la mágica voluntad de descifrar la voluntad general;
2) Dicho gobierno necesariamente es absorbido por partidos políticos cuyas virtudes o vicios se reflejan de manera directa en la acción del Estado;
3) Es en los partidos políticos donde se pierde o se gana la lucha por la pervivencia de la democracia;
4) Los ciudadanos no actúan como unidades, sino ligados en partidos.