Una forma barata, accesible y peligrosa de refrescarse
Ed.Impresa//Estas cavas, generadas a partir de la explotación de la tosca utilizada en la construcción de caminos, forman grandes espejos de agua, similares a lagunas, que utilizan durante el verano quienes no encuentran otra manera de calmar el intenso calor.
Con la llegada del verano, muchas personas comienzan a planear sus vacaciones y, con este pensamiento en mente, las ofertas que surgen son de lo más variadas. Están los amantes de la playa, otros que prefieren dirigirse hacia los climas más secos o frescos, los que soportan mejor el calor y rumbean hacia el norte y, por supuesto, los privilegiados que eligen destinos extranjeros.
Sin embargo, no todos tienen la posibilidad de irse a algún lugar durante las vacaciones. Para ellos, existen también varias alternativas. Desde quienes tienen la posibilidad de contar con su propia pileta para refrescarse hasta los que prefieren pasar la revisación médica, pagar una módica suma, y huir de las altas temperaturas en algún club.
Aunque existen más opciones a la hora de planear una tarde lejos del excesivo calor del verano. Se trata, por ejemplo, de las tosqueras, unos amplios y profundos pozos de los que se extrae la tosca, material utilizado generalmente en la construcción de caminos. En esos enormes charcos, se acumula agua de las napas y de lluvia, lo que favorece que, para quienes no cuentan con dinero para dirigirse a otros lugares, vean en estos cráteres una alternativa barata para sumergirse en una enorme pileta.
En Luján, existen varias tosqueras, ubicadas en distintas zonas. Se pueden encontrar en el barrio Loretto, de la localidad de Jáuregui; existe otra sobre la margen derecha de la ruta 5, al acercarse a Olivera en donde está prohibido bañarse, pero, según se comenta, la pesca es buena. También hay una en la bajada del puente Roca, en el barrio San Francisco; y otra más en el Luna, lugar sobre el que, quienes suelen ir, afirman que el agua es más cristalina, pero la entrada puede resultar dificultosa, ya que algunas personas cobran “peaje” en el ingreso.
EL CIVISMO recorrió la que fue señalada como “la más peligrosa” de las tosqueras, que se encuentra frente al basural a cielo abierto, atrás del barrio San Pedro. La mala fama del lugar, además de los peligros habituales en estos espacios, le llega del rumor que indica que, bajo el agua, en las profundidades de la tosquera, hay hundidos un camión y una máquina que solían trabajar en esa zona.
El camino para llegar hasta ahí, recorrido habitualmente por camiones que descargan basura y, en época de clases, por quienes se dirigen en auto hacia la escuela conocida como “Sucre”, es de tierra, pero se encuentra en buen estado.
Desde la entrada de la quema, se ve un camino hacia la derecha, que rodea el basural. Luego de algunos metros, las miradas atentas, o que frecuentan esta tosquera, divisan un pequeño sendero, sobre la izquierda de la calle de tierra, prácticamente tapado por los yuyos. Ese es el momento de abandonar el auto o de esforzarse para levantar las bicicletas y motos, para poder continuar el recorrido. Unos metros más adelante, comienza a divisarse, entre la vegetación, el gran espejo de agua, frente a las montañas de basura de la quema.
Esta tosquera tiene una “entrada principal”, ideal para meterse al agua, por la que los camiones solían ingresar a retirar la tosca, y otras puertas alternativas, que quedan a unos metros por arriba del agua. Allí, niños, jóvenes y adultos no sólo se refrescan, sino que también aprovechan para pescar.
Entre las especies que se encuentran en ese cráter, hay “taruchas”, palometas, y mojarritas. Algunos pescadores que se encontraban en el lugar, comentaron a este medio que los rumores indican que se pueden conseguir algunos buenos ejemplares de estos peces. Sin embargo, esa tarde debieron volver a su casa con las manos vacías.
Los comentarios sobre este lugar indican que los fines de semana suele llenarse de gente que se reúne para pasar la tarde y disfrutar del verano. Los planes de quienes van son simples. Sólo hay que llevar algún alimento para no pasar hambre, las bebidas que más les gusten y el celular cargado con la mejor música. Sin embargo, quienes se dirigen a esta tosquera con más frecuencia advirtieron que se debe ir bien temprano, porque sólo hay un árbol para protegerse del sol. Una vez ocupado ese espacio, al resto de las personas las espera una tarde sin reparo.
LOS PELIGROS
Según se informa en la página web www.mediocontaminados.com.ar, las tosqueras son “una verdadera trampa mortal”. En estos grandes charcos, se generan remolinos debido a la importante diferencia de temperatura entre el agua a una profundidad de cuatro o cinco metros, y la de la superficie, calentada por el sol. “Entre las partes cálidas y las partes frías, se produce una corriente interna al margen que ya tiene una circulación. Al haber una persona que empieza a moverse, se provocan los movimientos ascendentes y descendentes de aguas”.
Además, se agrega que, como las paredes suelen ser verticales, se pueden ocasionar derrumbes cuando las personas intentan salir. “A eso debe sumarse la vegetación que crece subterránea en el fondo, capaz de enredar a muchos ‘nadadores’ improvisados”.
Por otro lado, el agua de las tosqueras puede ser un foco infeccioso, ya que la descomposición de los residuos en contacto con el líquido, son altamente contaminantes. “Así, los líquidos se escurren libremente, filtrándose en la tierra, hasta la primera napa, ubicada entre los 12 y los 20 metros de profundidad, contaminando todo a su paso”.