Las calles, sus nombres y particularidades

Ed.Impresa//Un repaso por las denominaciones de distintas calles de la ciudad y localidades. Algunas propuestas de modificaciones que no llegaron a concretarse. Aspectos políticos y legales.

Pocas cuestiones suelen aparecer como más naturales que el nombre de las calles de una ciudad o localidad. Sin embargo, en muchas ocasiones esas denominaciones suelen ser el resultado de una mirada determinada, no exenta de posiciones ideológicas, de la historia nacional y de sus protagonistas. Apellidos como San Martín, Mitre o Rivadavia  parecen destinados a ocupar, con sus nombres, las principales arterias en diferentes puntos del país. Personajes como Rosas, en cambio, suelen correr con desventaja.
También existen criterios al margen de la política y que obedecen a ejes temáticos que agrupan a especies de plantas, animales o a denominaciones de países. Además, figuran los santos de la Iglesia Católica, como muestra concreta del peso específico que tiene esa institución político-religiosa.
Luján no escapa a esa descripción general. Cada zona de la ciudad y del partido se caracteriza por un predominio en la denominación de sus calles. Tampoco están exentas las polémicas. Al respecto, pueden citarse dos ejemplos: la avenida Julio A. Roca, por ser el mentor de la denominada “Campaña al Desierto”; y la calle Ramón Falcón, quien tuvo un papel destacado en la matanza de obreros en el sur del país a comienzos de la década del 20 del siglo XX.

GRUPOS
Las calles del barrio San Francisco invitan a un viaje por Latinoamérica. Desde la ex ruta 7 se puede ingresar al vecindario por la República Argentina. Hacia la derecha bajar por Brasil, o bien continuar hasta Uruguay, Paraguay, Bolivia o Perú. Por esa zona también existe la posibilidad de circular por Ecuador y Chile.
El Quinto, en cambio, es el barrio de los santos. Sus calles están abarrotadas de “santidad”: San Roque, Santa Rita, San Sebastián, Santa Sofía, Santa Clara, San José, San Rafael y Santa Elena, entre otros nombres que forman parte del mundo católico.
En la Loma y San Fermín crecen las flores, aunque tanto por el estado de esas calles como por las condiciones socioeconómicas generales de muchos de sus vecinos, la zona no es precisamente un jardín, sino uno de los sectores más postergados de la ciudad. Se entrecruzan Los Lotos, Las  Madreselvas, Las Azucenas, Las Orquídeas, Los Helechos, Los Ceibos, y otras especies como Los Jazmines, Las Violetas y Los Claveles.
En la localidad de Pueblo Nuevo también abundan las especies vegetales en los hombres de sus calles, aunque en ese caso se trata de árboles: Las Catalpas, Las Tipas, Las Acacias, Los Tilos y Los Plátanos. En general, son especies que tienen una particularidad histórica ya que fueron implantadas en esa zona por directivas del industrial belga Julio Steverlynck. En Jáuregui las denominaciones de algunas calles también conservan la estampada del dueño de Algodonera Flandria. De Los Hilanderos y Los Tejedores son ejemplos de la impronta industrial que marcó el desarrollo del pueblo.
En el barrio San Bernardo mandan los escritores. El autor del Martín Fierro convive con el polémico Leopoldo Lugones, pero también están Lucio Mansilla, Rafael Obligado y Guido Spano.  
Si San Francisco permite un viaje por la parte sur del continente, los barrios Villa del Parque, Lanusse y Los Paraísos invitan a recorrer el interior argentino. Lo mismo ocurre en la localidad de Open Door, donde existen 11 calles con nombres de provincias: Mendoza, Tucumán, Santiago del Estero, Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, San Luis, Neuquen, Santa Cruz y Chubut.
Las calles de Los Laureles ofrecen un paseo cósmico-espacial. A excepción del camino de ingreso que lleva la formal denominación de María de Alvear, en referencia al instituto homónimo, el resto es pura novedad: Cruz del Sur, Osa Mayor, El Cometa, Géminis, Martes, Júpiter, Aries.
Otro grupo temático de calles se encuentra en el barrio La Hostería, donde los pájaros delimitan esa zona de casas quintas y sobresaliente vegetación. Allí sobrevuelan El Benteveo, El Hornero, El Jilguero, El Tordo, El Zorzal, El Chingolo y el Cabecita Negra, en este último caso sin ninguna connotación política.
En el casco céntrico de la ciudad mandan figuras políticas del siglo XIX o fechas claves de la historia argentina. Aunque sus trayectorias no fueron contemporáneas ni concordantes desde el punto de vista ideológico, San Martín y Mitre corren en paralelo, y son atravesadas por Alsina, Mariano Moreno y Rivadavia. Al otro lado de Humberto I, también aparecen los nombres de actores políticos: Alem, Sarmiento, General Paz, Alvear, Guemes, Lamadrid, Dean Funes y Belgrano.

POLÉMICA Y ORDENANZA
En 2008, el Concejo Deliberante decidió desestimar un pedido de cambio de nombre de la avenida Julio A. Roca que había sido presentado tres años antes por iniciativa del Grupo de Jubilados Independientes (GJI). La modificación incluía sustituir esa denominación por la de Eva Perón.
Entre los argumentos figuraba el “saludable revisionismo histórico”. En tal sentido, para la organización de jubilados resultaba “imperioso sancionar ética y moralmente a quienes encumbrados en poder oligárquicos de sus tiempos, fueron factores preponderantes y responsables directos del exterminio, saqueo y despojo de los aborígenes”.
Por unanimidad, los concejales tomaron otro criterio para votar de manera negativa la propuesta. Luego de analizar el tema en las comisiones de Derechos Humanos y Urbanismo, los ediles entendieron que “los espacios públicos forman parte del patrimonio de la comunidad”, por ende, “todo cambio de denominación de los mismos debiera responder a un requerimiento de ésta en su conjunto y no a sectores particulares”, al tiempo que expresaron que “no está este Honorable Cuerpo capacitado para dirimir sobre cada caso particular que se pretenda revisar de nuestra historia, y mucho menos convertirnos en jueces”.
Por aquel entonces también fracasaron otros pedidos como el de cambiar de nombre a la actual calle Joaquín V. González, en el barrio San Bernardo, por el de Tripulantes del Crucero General Belgrano.
El Concejo entendió, además, que “desde el punto de vista geográfico-referencial es opinión de muchos especialistas la inconveniencia del cambio de nombre de las calles atendiendo a razones de identificación con el lugar e independientemente de a quien quiera homenajearse o recordar con esta designación”.
En abril de 2009, los concejales aprobaron una ordenanza donde se regula la nomenclatura de las calles y espacios públicos en general. En su artículo 4, la norma establece declarar “patrimonio histórico a todas las denominaciones dadas con normativa oficial o no, anteriores a la presente ordenanza”. De esa manera, quedó imposibilitada la sustitución de esos nombres, total ni parcialmente, por otros.
También se establece que los nombres nuevos para calles y lugares públicos “deberán estar relacionados con la ciudad de Luján, o bien revestir una importancia indiscutida en el orden nacional o universal”. A su vez, “en los casos de imposición de nombres a calles de sectores urbanos en los que se evidencie el antecedente de un criterio toponímico adoptado (tal el caso de barrios cuyas calles fueran designadas con nombres de países; de escritores, de pájaros, flores y especies arbóreas autóctonas; de próceres de nuestra historia nacional; entre otras categorías), el mismo será respetado y mantenido, a fines de preservar el ordenamiento de la nomenclatura y la identificación del sector”.

Nombres de ayer
En su “Diccionario Lujanense”, el profesor Héctor Felice brinda un detallado listado sobre la denominación anterior de algunas calles. Por ejemplo, antes de su nombre actual, Mitre fue bautizada como San Lorenzo y Buenos Aires. La hoy céntrica San Martín, se llamó Mayor, Real y Constitución; mientras que Las Heras llevó el nombre de 12 de Agosto, y Mariano Moreno conoció dos denominaciones: 12 de Septiembre y General Uriburu.