Un año sin novedades acerca de un crimen que se encamina al olvido
Ed.Impresa//Pasó un año y el caso sigue en foja cero. Un crimen que pocos recuerdan, que se suma a una lista de asesinatos que están impunes y de homicidas que andan sueltos.
Probablemente si no fuera por este artículo, nadie se acordaría de Enrique Battaglia y su horrendo final. Se cumplió un año de su muerte violenta y el o los asesinos permanecen en libertad. El caso se encamina a engrosar la lista de crímenes impunes que tiene Luján.
Pasaron doce meses sin novedades. Battaglia fue encontrado sin vida en el interior de una humilde vivienda de un sector del barrio El Quinto con poco movimiento. El hecho ocurrió entre las 22 y las 2 de la madrugada. Tan inadvertido fue el hecho que a la mañana siguiente, cuando llegó la morguera a retirar el cuerpo, los pocos vecinos que residen en la cuadra de San Roque al 1500 ni siquiera salieron, aunque más no sea por curiosidad, a ver el traslado del cadáver. Aunque algunos definieron a la víctima como un buen hombre, el crimen no pareció alterar sus vidas.
Los pocos familiares que tenía Battaglia tampoco pudieron aportar nada relevante que ayudara a los investigadores a resolver el caso. Siempre se mantuvieron lejos de los medios y no reclamaron justicia como suele ocurrir ante situaciones similares.
El homicidio de Battaglia duró poco también en la prensa. Un par de notas en EL CIVISMO, algunas escuetas líneas en otros medios y no mucho más. La Policía enseguida se quedó sin pistas. A pesar de que confiaba en “sacar” el caso adelante, el paso del tiempo fue inversamente proporcional a las posibilidades de lograr establecer el móvil del crimen y dar con los culpables. Los días pasaron y la causa comenzó a languidecer hasta quedar hoy en el olvido.
“No tuvimos muchas pruebas, no obtuvimos ningún testigo ni nada de importancia e incluso en las pericias no surgió nada”, admitió uno de los investigadores, y recordó que Battaglia vivía frente a un campo “y no hubo nadie que aportara un dato”. Esta circunstancia sumada a la escasa colaboración que encontraron los pesquisas en el cerrado y minúsculo círculo de allegados que tenía la víctima influyeron para que el expediente comenzara a juntar polvo en alguna estantería de la Fiscalía.
Tampoco avanzó una línea de investigación que había puesto la mira en personas que presuntamente conocían determinados movimientos de Battaglia. Esas sospechas recaían en jóvenes que viven en el barrio, al tiempo que no descartaban la participación en el hecho de otros sujetos que solían parar en El Quinto.
En cuanto al móvil, en un primer momento se descartó el robo pero luego recobró cierto impulso al conocerse que la víctima solía llevar dinero a su casa una vez cada dos semanas cuando vendía el vidrio, los cartones y papeles que juntaba cirujeando. En consecuencia, una de las hipótesis de trabajo de los investigadores fue que solamente aquellos que sabían de este movimiento –pequeño- de plata pudieron estar involucrados en el crimen. Otra, que rápidamente quedó marginada, tenía que ver con el interés que tendría alguien en quedarse con la vivienda.
La muerte de Battaglia la lamentó un muchacho que pasaba por el frente de la casa, un peluquero del barrio, un vecino llamado José que escribió en este medio que la víctima “era un buen hombre honesto pero al ser pobre tengo miedo que quede sin buscarse al asesino porque la Policía se ocupa más si es gente de plata que de los pobres que matan”, y Neli, quien pidió “que se siga investigando el caso Battaglia y que no quede impune como todas las muertes que están sucediendo día a día”.
Otros crímenes impunes
- Carlos Alberto Insúa: lo mataron de un disparo en agosto de 1997 en su casa de Olivera.
- Julio Cesar Casatti: fue acribillado en febrero de 1998 cuando caminaba por calle Dr. Real y Alvear.
- Roberto Cursi: fue acribillado en diciembre de 1998 mientras atendía su carnicería de Alte. Brown al 700.
- Oscar Melgarejo: asesinado en la parrilla de Ruta 7 y 192.
- Hernán Rigini: lo mataron en una casa que estaba en el Hospital Cabred en julio de 1999.
- Diego Miñoni: fue fusilado en septiembre de 2000 en la Quinta de Cigordia.
- Pablo “Tato” Isola: fue acribillado en marzo de 2001 en la esquina de Güemes e Hipólito Yrigoyen.
- El matrimonio de caseros Marta y Jorge Alberto Cart: fueron asesinados en un haras ubicado entre Open Door y Torres en junio de 2001.
- Ramón Cajaravilla, dueño de un polirubro de Alsina al 1800 y policía retirado: fue sorprendido por una persona que le descerrajó un disparo a quemarropa en mayo de 2002.
- Pablo Ronsoni, cobrador de Tele Red: lo mataron en julio de 2002 al llegar a una casa de Alem entre 25 de Mayo y Lavalle.
- Eduardo Tarraubella: recibió cuatro disparos que le quitaron la vida en diciembre de 2002 cuando transitaba en bicicleta por Ruta 192 y entrada a barrio San Pedro.
- Romina Islas: fue encontrada degollada en abril de 2008 en un descampado de barrio Los Laureles.
- Hugo Alberto Lucero: lo mataron en una casa de Blas Parera y Galileo Galilei.