La navidad en la Argentina: costumbres y comidas
La navidad es una época de fiestas en el mundo entero. Sin embargo lo curioso es que si nos dejamos llevar por las costumbres de los distintos países encontraremos grandes diferencias en los festejos.
Quizá la mayor diferencia en la Argentina con respecto a las tradiciones de España sea el hecho de que allí Papá Noel llega en pleno verano, cuando el termómetro marca una temperatura que ronda los 30 o 32 grados centígrados. Lejos de la nieve y las botas de invierno y a pesar del clima, algunos argentinos se atreven a desafiar sus propios cuerpos calzándose los trajes rojos para sorprender a los peques, tal y como se hace en España.
A la hora de las reuniones, las familias se congregan en las casas más espaciosas, en especial en aquéllas con grandes parques o jardines para entonces preparar un sabroso asado, bien completo y con toda suerte de achuras. Los que no corren con esa suerte, preparan una gran mesa navideña en la que no faltan algunos platos típicos, propios de esa fecha y por lo general heredados tanto de los abuelos españoles como de los viejos italianos que llegaron al país a principios del siglo XX.
Así es como de la mano de una buena charla y compartiendo el sabor de lo cotidiano, los argentinos aguardan a que lleguen las 12 de la noche para brindar y abrir los regalos navideños. Los argentinos están acostumbrados a trasnochar, por lo que luego la fiesta continúa hasta bien entrada la madrugada, con música, fuegos artificiales y los clásicos "petardos" (rugidos ensordecedores que inundan el silencio de la noche).
Entre las delicias más comunes de la mesa navideña argentina nos encontramos con el pollo en sus más diversas variantes, la ensalada rusa (ensalada de papas, arvejas, zanahoria y mayonesa), el vitel thoné (carne con una salsa a base de anchoas), el lechón (cochinillo asado), el matambre (carne rellena con vegetales, huevo y otros ingredientes), las ensaladas de vegetales, el carré de cerdo o el pionono (masa dulce arrollada y rellena con jamón, queso y otros productos salados).
Por supuesto, y al igual que sucede en otras latitudes, cada familia también tiene sus platos personales, esos que no pueden faltar en la mesa y son propios de cada grupo familiar. Allí las sorpresas abundan aunque en algunos casos hablamos de huevos o tomates rellenos, panqueques salados o pastas con salsas heredadas.
A la hora de los postres y teniendo en cuenta el calor de esos días no faltan la ensalada de frutas y el helado, delicias ideales para combatir las altas temperaturas. Lo curioso es que luego del postre no falta el pan dulce, los turrones, las nueces, almendras, avellanas, budines, chocolates y todo tipo de productos típicos de regiones que reciben a Papá Noel con nieve y necesidad de acumular calorías.
Fuente: www.sobreargentina.com