San Fermín, el barrio más postergado de Luján

Martes//El vecindario, uno de los más afectados por la crecida del río, cuenta con unos 1500 habitantes, distribuidos en 40 manzanas. Además de la ausencia casi total de servicios básicos, los vecinos padecen condiciones habitacionales deplorables.

El barrio San Fermín puede verse al transitar el Acceso Oeste. Allí nace y se extiende desde el río Luján con dirección a la ruta 192. La inundación de la semana pasada generó serias consecuencias para muchos de sus vecinos, algunos de los cuales perdieron sus pocas pertenencias al sufrir la crecida varios metros en sus precarias viviendas. El fenómeno natural no hizo más que agravar condiciones estructurales que caracterizan a la zona más pobre de la ciudad, ubicada a pocas cuadras de la basílica.
Según datos que forman parte de un informe estadístico realizado por la Municipalidad en 2007, en San Fermín viven cerca de 1.500 personas, número que debe tomarse con cierta relatividad al considerarse que en los últimos años el vecindario recibió a nuevos pobladores que en su mayoría comparten la necesidad urgente de contar con un lugar para vivir.
Ese trabajo destacaba, en cuanto a la estructura de la población, que predominaba el rango etario de 15 a 64 años, representando el 55 % de la población del barrio. A su vez existe un alto porcentaje dentro del rango de 0 a 14 años de edad. Apenas el 5% de los habitantes conforman el rango poblacional mayor a 65 años. Los vecinos se distribuyen en unas 40 manzanas.

DÉFICIT
Basta una recorrida por el barrio para comprobar las difíciles condiciones habitacionales que padecen los vecinos. La precariedad de las construcción –sobresalen las estructuras de chapa y cartón- empeora hacia la zona del río, terrenos inundables que hacen imposible cualquier tipo de regularización dominial.
Para 2007, casi la mitad del barrio estaba compuesto  por casas que carecían de algunos de los siguientes elementos: provisión de agua por cañería dentro de la vivienda; disposición de retrete con descarga de agua o piso de material. Esa situación no cambió.
Por otra parte, muchos vecinos habitan viviendas tipo casilla, cuyas características técnicas incluyen materiales de baja calidad o desecho.
El barrio no cuenta con luminaria pública (apenas algunos focos aislados), tampoco tiene gas natural. El asfalto apenas serpentea con una calidad tan cuestionable que los colectivos, en reiteradas ocasiones, amagaron con abandonar el servicio y sólo llegar hasta la entrada de la ruta 192.
En cuanto a los servicios sanitarios, cabe destacar que la totalidad de las viviendas descargan en pozos ciegos o cámaras sépticas. En casos de inundaciones esta condición sanitaria es un agravante más para el hábitat.
Si bien el barrio cuenta con un tendido de red de agua potable, a partir del desborde del río se recomendó suspender su uso hasta nuevo aviso. Desde entonces los vecinos reciben agua de un camión enviado por Provincia, aunque en los últimos días de esta semana el rodado no había vuelto a aparecer. Por otra parte, fue insuficiente el suministro que se dio a través de donaciones o agua en sachet. Desde la crecida, tampoco se está realizando la recolección de residuos.

SIN AVANCES
Desde el año 2004, el Movimiento de Trabajadores Comunitarios (MTC) instaló un comedor en la calle Doctor Salas. Allí se ofrece un servicio de merendero durante dos días a la semana y los sábados funciona como comedor.
Agustín Burgos, uno de los referentes de esta organización social, aseguró que el San Fermín "es uno de los barrios con mayores deficiencias. En materia de infraestructura, no se le ha hecho prácticamente nada. Está a la orilla del río y la cuestión habitacional es un problema muy fuerte. No se trata sólo de contar con un techo, sino con los materiales de gran parte de las viviendas".
Buena parte de los vecinos viven del reciclado de residuos domiciliarios o trabajos informales. "La inundación generó un impacto terrible, pero no sólo sufrieron la crecida del agua sino que tampoco pudieron trabajar", dijo Burgos.
La población de niños es muy grande y no cuenta con una escuela ni con jardín de infantes. Allí se instaló el Jardín Maternal "Compañeritos 1" y un Centro Integrador Comunitario (CIC), epicentro de la asistencia municipal en los días de inundación. Según Burgos, "la atención del CIC tiene deficiencias porque lo concreto es que la mayoría de los vecinos ante cuestiones de salud terminan yendo hasta el Hospital, ni siquiera se cuenta con una guardia nocturna".
El correr de los años, teniendo una presencia constante en el barrio, permite a los referentes del MTC asegurar que "el San Fermín no avanzó nada, al contrario. Cuando no hay políticas de Estado, hay desarrollo de un ambiente precarizado, no hay planes de viviendas y cada vez son más las viviendas asentadas a orilla del río".
"Hay testimonios de vecinos que confirman que la inundación de 1985 fue mayor, pero con muchas menos familias y casas afectadas. Eso porque nadie realiza un planteo serio de urbanización o regularización de tierras y nadie indica dónde ubicarse", explicó.
En igual sentido, Burgos dijo que "tampoco hubo obras en el río para que cuente con una ribera recreativa o con otro fin, pero que evite el asentamiento de familias. Sí se permitió el negocio y la especulación con la tierra, y por eso tanto Walmart como el barrio La Concepción rellenaron antes de construir y ahora parte del agua invade a los barrios de enfrente".
"Desde 2004 en este barrio no vi un solo avance concreto. Sólo la construcción del CIC. Con reclamos y demanda constante conseguimos que en una calle se coloquen dos luces. El asfalto es precario, se está rompiendo y se juntaron firmas para pedir a los colectivos que sigan pasando", dijo Burgos, quien recordó que "durante el gobierno de Prince, el de Rosso y el de ahora, de Luciani, no aparecen propuestas, no vemos ningún esfuerzo en la gestión actual para modificar estas realidades".
La situación descrita generó que esta semana un grupo de vecinos se presentara en la Casa Municipal para hablar de lo que Burgos sintetizó como cuestiones urgentes y concretas: "Que siga viniendo el camión del agua potable; que se recolecten los residuos y que se reparen las calles. También queremos hablar de temas a mediano plazo, como son ciertas obras en el río y diseñar un plan de urbanización". El próximo jueves, los vecinos podrían hacer estos planteos al intendente, ya que se acordó una reunión para ese día.