Se cumplieron 25 años de la quiebra de Burco

Viernes//La decisión, tomada en abril de 1990 por el juez Di Iorio, marcó el final de la conocida metalúrgica. La crisis se inició cuatro años antes y motivó la intervención de diferentes instancias políticas. El recuerdo de una industria que entre sus actividades sociales contó con equipos de fútbol y vóley.

A mediados de abril de 1990, el juez Norberto Di Iorio decretó la quiebra de la empresa Burco, hecho que marcó el final de una agonía iniciada cuatro años antes. La decisión puso fin a la actividad de la conocida metalúrgica, cuyas instalaciones funcionaban en un predio de la avenida Carlos Pellegrini 1050 (donde actualmente funciona un conocido hipermercado). Para ese entonces, unas 100 familias dependían de la fuente laboral.
Burco logró ser una de las fuentes de trabajo más importantes de Luján y una de las primeras en el país por la calidad de sus productos y por la excelencia de sus trabajadores calificados. A comienzos de la década del 80, la firma orientaba su producción a la industria automotriz, siendo su principal cliente Ford. Además, supo desarrollar cierta actividad social con la creación de un club que aportó sus equipos a las ligas locales de fútbol y voley.

EL INICIO
La crónica que en su momento publicó este medio detallaba que el penoso proceso de la empresa se inició en 1986. A mediados de ese año, después de varios meses en que el sector patronal cumplió en forma irregular con el pago de los haberes de sus trabajadores, la firma decidió sorpresivamente despedir a más de 80 empleados.
"En aquel momento, la solidaridad de los demás operarios y de la comunidad de Luján, que colaboró con la colocación de una olla popular frente a la planta fabril, no logró más que garantizar, en principio, el pago de la indemnización a los despedidos y de los haberes atrasados a los obreros que seguirían en la fábrica. Posteriormente se comprobaría que ni esto sería posible", recordaba EL CIVISMO.
Desde entonces, los problemas de la firma industrial se fueron agravando. Al momento de la quiebra, Burco pertenecía a un empresario alemán. Sin embargo, "por residir ese propietario en la República Federal Alemana, la administración estuvo a cargo de un grupo de gerentes radicados en nuestro país".
Al momento de explicar la crisis, fueron muchos los que hablaron de una acción predeterminada por la patronal: "Hacia ellos dirigen hoy muchos sus dedos acusadores cuando se trata de hallar a los responsables del vaciamiento de la empresa, que hasta 1986 no había presentado problemas graves. En general, las fuentes consultadas coincidieron en calificar lo ocurrido como una maniobra de vaciamiento de la empresa", detallaba EL CIVISMO.
El primer paso de la quiebra fue el concurso de acreedores solicitado por la empresa. Burco ofreció pagar en dos años todo lo que adeudaba. La mitad en los primeros 12 meses y el resto durante el otro año.
La empresa sólo alcanzó a pagar las deudas que tenía con el Banco de la Provincia de Buenos Aires, con Fabricaciones Militares y con algunos proveedores, pero siguió debiendo importantes sumas de dinero a las organizaciones sindicales UOM (Unión de Obreros Metalúrgicos) y ASIMRA (Asociación de Supervisores de la Industria Metalúrgicas de la República Argentina) en concepto de cuota sindical, con las obras sociales, al sistema previsional y a la Municipalidad de Luján, entre muchos otros.
Una vez decretada la quiebra, el juez Di Iorio, titular del Juzgado Nacional en lo Comercial 22 de la Capital Federal, resolvió clausurar las instalaciones para evitar que los empresarios "vaciaran" el lugar: "La empresa habría intentado retirar productos, materias primas y otros elementos. Los sindicatos solicitaron al juez que efectivizara una medida precautoria que había ya decidido, ordenando la clausura del establecimiento", describía este bisemanario.
Consumada la quiebra, ASIMRA denunciaba la actitud de los empresarios: "Esta empresa, en la que ya se había hecho costumbre que sus directivos no cumplieran con el pago de haberes en término ni con el depósito de las retenciones que hacía a sus trabajadores con destino a sus obra sociales, nos regala hoy una quiebra que deja sumergidas a 100 familias de Luján. Estos industriales que hoy se llenan la boca diciendo que la situación actual del país los ha llevado a esto, son los mismos que practicaron conductas especulativas desde hace años".

DECLARACIONES
Desde mediados de 1986, cuando la crisis en Burco se hizo evidente, el futuro de la empresa despertó el interés de diversos partidos y actores políticos. Los archivos guardan gran cantidad de declaraciones de las más diversas expresiones ideológicas. Los integrantes del Movimiento al Socialismo (MAS), por ejemplo, reiteran en julio de ese año "la necesidad de movilizarse activamente a favor de los compañeros para alentar esta larga lucha que ya lleva casi un mes, y más que nunca se plantea la necesidad de organizarse y luchar para impedir el avance de esta catástrofe que hoy nos toca vivir en Luján".
En un tono más poético, el Partido Demócrata Cristiano afirmaba que "sólo el desastre convoca, en la esperanza frustrante como injusta, para tratar de, removiendo las cenizas, ver si aparece una brasa para avivar lo que fue fuego, se usó y luego se olvidó sin mantenerlo".
"No podemos aceptar que una empresa que ayer; hace muy poco, tomaba personal, hoy se transforme en el camino de la soledad y la angustia de trabajadores", expresaban y apuntaban también al modelo económico del gobierno radical.
Hasta el propio Carlos Menem hacía llegar una adhesión: "Dando respuesta a los compañeros renovadores peronistas de Luján, me sumo solidariamente junto a los trabajadores de Burco para evitar la impunidad y ante el vaciamiento y cierre de esa firma".

Perfil social
En abril de 1975, EL CIVISMO informaba de la creación del Club Personal de Burco. Se transmitía que "la flamante entidad nace con la finalidad de apoyar la actividad deportiva del personal y su núcleo familiar". La información detallaba que para ese momento la institución ya contaba con un equipo en la Liga Lujanense de Fútbol y otro en la Asociación Lujanense de Voley. Además, apoyaba en ciclismo a Alcides Burgos y en motociclismo a Oreste Molina, "teniendo planificado integrar un equipo de tiro y el fomento de pruebas de regularidad automovilística para extenderse a otras disciplinas".