El Semanario Presente festeja sus 25 años

Se realizará un brindis esta noche en el Museo Bellas Artes para celebrar el aniversario del medio gráfico de nuestra ciudad. Un repaso por su historia.

“Veinticinco años de periodismo al servicio de los vecinos, al servicio de una comunidad en la que Don Santiago Rossini pensó en todo momento de su vida, como un hombre ejemplar, tan ejemplar que pensó más en su comunidad que en sí mismo. Siempre sabiendo que debía pensar en sus vecinos antes que en sus alicaídos bolsillos”. El Semanario Presente cumplió el pasado 30 de agosto su 25° aniversario y por eso lo celebrará esta noche con un brindis en el Museo Bellas Artes.

Rossini nació en Pergamino y vino a vivir de chico con sus padres a la vieja Linera Bonaerense de Jáuregui. Tal como recordó el periodista Carlos Guzmán, “cuando tuvo suficiente edad, allí empezó a trabajar, demostrando desde entonces hasta su muerte su profunda preocupación social, la que canalizó participando de las organizaciones comunitarias de Jáuregui y también a través del periodismo”.

El avezado imprentero, “por su innata vocación periodística creó varios medios, que fueron quedando en el camino, es que Santiago y ‘Coca’ su esposa, al igual que su hija Alejandra, siempre supieron trabajar muchísimo, pero nunca hacer ‘negocios’… y en un país donde se premia más el ‘negocio’ que el trabajo, siempre, siempre se está en desventaja”.

En el año 1991, luego de “varios intentos fallidos con distintos medios gráficos, Santiago volvió a su vocación periodística, y si bien su ya reconocida imprenta no tenía sus mejores días, arrancó otra ilusión, que como había hecho en los años 70, también se llamaba PRESENTE”. Tras la muerte de Santiago Rossini, su hija Alejandra quedó a cargo de la dirección que en las últimas semanas tuvo una renovación en su diseño.

Sin embargo, mantiene aquel camino que marcó Rossini desde su fundación: “PRESENTE nació y creció para hablar de aquella calle en mal estado que no te deja entrar o salir de tu casa; hablar del colectivo que no pasa; hablar del funcionario que no te atiende; hablar del semáforo que no funciona; dar la posibilidad que los que te aman te saluden por tu cumple; que recuerden a los que les ha tocado irse; hablar del viejo docente que sembró en cientos de corazones de alumnos que no lo olvidarán; hablar de la Policía que no hace bien las cosas; de los políticos, de los que se puede esperar algo bueno; hablar de aquella sociedad de fomento, de este club, de esa salita de primeros auxilios, hablar de todos los que nadie o pocos hablan, decir, y decir, y decir, y siempre con la preferencia de ‘hablar de cosas imposibles, porque de lo posible se sabe demasiado’”.