Llegó el 31 de julio de este año y aunque muchos vecinos sabían que estaba viviendo con la familia Fernández Tosar, mantuvieron un respetuoso silencio. Pasa buen parte del día frente a una computadora actualizando su blog y escribiendo un libro. Recibe visitas de familiares y amigos. El dueño de casa destacó que es una persona "muy educada y respetuosa con la que nunca hubo un problema", mientras planifica salir juntos a caminar por la ciudad.
En el libro que está escribiendo Santiago Fernández Tosar, varias páginas estarán reservadas al huésped más famoso que alberga en su casa: Carlos Carrascosa. El martes 20, cuando se conoció la noticia que absolvía al viudo de María Marta García Belsunce en las causas por “homicidio” y “encubrimiento”, la casa del conocido abogado se convirtió en el centro de la escena periodística.
Carrascosa se enteró del fallo por una periodista del diario Crónica, se dijo en ese momento y así fue. Pocos saben que, en cambio, en paralelo al Dr. Fernández Tosar, un colega le iba comunicando con mayores detalles jurídicos los pormenores de la sentencia de la que no resultó nadie indiferente.
Tampoco muchos sabían que Carrascosa hace cinco meses que reside en Ituzaingó al 500. O, mejor dicho, los vecinos de la cuadra estaban al tanto de todo. Pero como en un Pacto de Caballeros o una especie de acuerdo tácito, mantuvieron estricto silencio. Por eso, no parece casual que cuando Carrascosa se asomó a hablar con la prensa, en medio de las preguntas y respuestas, cortara su parlamento con un afectuoso saludo destinado a “El Gordo”, un hombre que vive calle de por medio.
“El Gordo” y otros sabían de la existencia en el vecindario de un hombre que se hizo célebre para algunos -o tristemente célebre para otros- por un hecho de sangre que quedará en la historia de la criminalista argentina.
CÓMO LLEGÓ
Despejado el interrogante respecto al tiempo que hace que Carrascosa reside en esta ciudad, la pregunta que surge es cómo llegó hasta el domicilio de la familia Fernández Tosar. Santiago o “Tago” –como muchos lo conocen- tiene la respuesta. Jorgelina, una de sus hijas, trabajaba como periodista con Horacio García Belsunce mucho antes que ocurriera el crimen en el country Carmel de Pilar, el 27 octubre de 2002.
Hasta entonces, Fernández Tosar había visto a María Marta en tres ocasiones con quien intercambió no más que saludos de cortesía. Tras el asesinato, Jorgelina le pidió a su padre que mirara la causa y que le diera una opinión de los hechos. “Tago” no pudo negarse aunque ya estaba alejado del Derecho Penal, desde que se aprobó el nuevo Código Procesal Penal que rige en la Provincia de Buenos Aires.
“Cuando veo la causa dije que no podía ser lo que estaba pasando porque era una injusticia. A raíz de eso, lo fui a conocer (a Carrrascosa) a la cárcel. Estaba en la Unidad 41 de Campana”, dijo el conocido abogado a EL CIVISMO y agregó que tenía una duda respecto al viudo: quería saber si era un hombre sincero como se lo veía en los medios o estaba fingiendo. Es decir, si ante las cámaras tenía una postura y fuera de ellas era otra clase de persona. “Mi duda era esa. A Carrascosa no lo conocía. Comienzo a interesarme por el tema y lo poquito o mucho que pude colaborar fue en la defensa fue una conversación que tuve con los abogados. Por otro lado, lo seguí visitando para saber ciertos detalles que no figuran en la causa ya que tengo mucha experiencia en materia penal. Pude no involucrarme con la causa pero, ¿si me hubiese pasado a mi?”, recordó que se preguntó en su momento.
PREMONITORIO
En abril de 2014 el Dr. Santiago Fernández Tosar escribió una nota de opinión en EL CIVISMO que tituló: “Los dinosaurios van a desaparecer”, en la que marca cuestiones técnicas y hace una aguda crítica al sistema jurídico respecto a la causa, pero también anticipaba lo que terminó pasando la semana anterior.
Mientras tanto, la relación de amistad entre Carrascosa y Fernández Tosar se fue afianzando. Un día, Carrascosa pidió continuar con el arresto domiciliario pero en otro lugar. Su permanencia en el barrio cerrado CUBE de Escobar no era la apropiada. Y el abogado, no dudó en darle una mano. “Yo le ofrecí venir a mi casa. El está desde el 31 de julio, el día de mi cumpleaños”, contó.
Carrascosa se adaptó rápidamente a la nueva casa y, con ello, todo lo que implica convivir con otra familia. “Tago” lo define como una “excelente persona, un hombre muy educado, nunca hubo un problema de relación”.
La devolución fue recíproca, a tal punto que Carrascosa dijo de los Fernández Tosar: "Ellos creyeron en mí, me alojaron en su casa, son discípulos de la Madre Teresa (...). Realmente si algo me llevo de positivo es que sé quiénes son mis amigos. Hubo gente que se borró, pero eso es normal".
En todos estos meses, el caso prácticamente no se tocó. Carrascosa pasa buena parte del día sentado frente a una computadora, donde actualiza su completo blog (casobelsunce.blogspot.com.ar) que superó las 200 mil visitas y escribe su propio libro. El ejercicio de la escritura lo profundizó a partir de haber estudiado periodismo durante los años que estuvo detenido.
Su estado de salud no le permite por ahora hacer grandes esfuerzos físicos y hasta el martes tampoco contaba con el espacio suficiente para salir a caminar, algo que espera hacer de un momento para otro. En ocasiones, ciertos recuerdos lo quiebran emocionalmente.
“Se la pasa con la computadora, llama a los amigos, vienen a visitarlo amigos y familiares, han venido todos sus hermanos, cuñados y cuñados postizos. Todo perfecto. Es gente muy educada y respetuosa”, agregó “Tago” y volvió a destacar el respeto de sus vecinos debido a que una vez que conocieron la llegada de Carrascosa, no abrieron la boca. “Muchas personas lo habían visto pero nadie hablaba. Yo pedí que me respetaran y me respetaron”, destacó Fernández Tosar en tren de agradecimiento.
Carrascosa pasará las fiestas en la casa de la calle Ituizaingó aunque puede disponer de su vida e invitaciones no le faltan. Los Fernández Tosar no tiene problemas de que quede todo el tiempo que quiera. “Está contento y no alteró para nada nuestra vida”, expreso “Tago” mientras planifica una caminata por la ciudad.