Con la presencia de Hebe de Bonafini, el acto se llevó a cabo en la plaza Belgrano.
Las Madres de Plaza de Mayo conmemoraron en nuestra ciudad los 40 años de la utilización de los pañuelos blancos por primera vez. Por eso, se llevó a cabo un acto en la plaza Belgrano con la presencia de Hebe de Bonafini, una de las fundadoras de la asociación.
"Las Madres siempre hacemos cosas que parecen de locos. Dijimos 'vamos a Luján a 40 años de haber venido por primera vez', y lo hicimos a pesar de estamos siendo tan atacadas. Nos quieren destrozar, se quieren llevar todo. Ayer tuvimos un día terrible, pero las Madres no suspendemos nada de lo que hacemos porque estos son actos políticos indispensables", sostuvo Hebe en su discurso.
La Madre de Plaza de Mayo recordó que "haber venido hace 40 años, a pie, a Luján, un pequeño grupo, porque no todas se animaron a venir, con el pañuelo, para ser visibles a los hijos, para pedirles a los que rezaban por los obispos, por los Papas, por los enfermos, por los pobres, que había miles de desaparecidos que necesitaban también un rezo. Así conseguimos que rezaran también, todos, a los gritos, por nuestros hijos.
Llegamos a la Basílica, agrupadas como pollos, como gallinas, con miedo de volver, porque no era solo llegar sino también volver, volvimos como pudimos, algunas nos quedamos hasta el otro día porque no había en que volver, tiradas en el pasto, llorando".
"Aquí estamos. Una vez nos propusimos no llorar, había que llorar en la casa, pero no frente a los milicos ni frente al enemigo, porque el enemigo quiere pueblos débiles, que se sometan, que lloren y que le tengan miedo. Nos hicimos fuertes, muy fuertes, tan fuertes que cuando nos dimos cuenta en la plaza que si tocábamos a algún milico lo ponían treinta días preso, estábamos desesperadas a ver quién podía tocarlos porque sabíamos que al jueves siguiente esos no venían. Algo es algo. Estos hechos que estamos recordando, como el otro día en el Parque Pereyra Iraola la primera asamblea de sesenta madres solas en un bosque. Hoy aquí, a 40 años, yo agradezco que cuando entramos a la Basílica el obispo nos vino a abrazar y a decirnos gracias por tanta enseñanza. Qué diferencia entre aquella vez que nos negaron todo a esta vez que, quizás interrumpiendo una misa, se acercaron para saludarnos", afirmó Hebe de Bonafini esta tarde.
El calendario transitaba por el primer fin de semana de octubre de 1977 y la ciudad de Luján se preparaba para recibir una nueva Peregrinación Juvenil. En cuestión de horas, miles y miles de peregrinos, que se calcularon en 300.000 personas, llegaron hasta el principal centro católico de país.
Las crónicas periodísticas de esa tradicional convocatoria religiosa describieron la masiva afluencia como una “verdadera marea humana que pobló por varias horas nuestra ciudad”, conformada especialmente por “jóvenes de ambos sexos con una edad promedio que apenas superaba los veinte años” (EL CIVISMO).
Bajo el auspicio de las máximas autoridades eclesiásticas, el núcleo central de la peregrinación partió de la Parroquia de San Cayetano, en Liniers, a las 14.30 del sábado 1 de octubre. Al llegar a Luján, cerca de las 8 del domingo, se realizó la misa central encabezada por el cardenal primado Juan Carlos Aramburu y concelebrada por el obispo de Lomas de Zamora, Desiderio Collino.