"En el Negrito, la Virgen elige a los pobres"

La figura histórica del Negro Manuel se mantiene más vigente que nunca y trasciende los límites de Luján. Se encuentra en proceso la causa de beatificación y un proyecto para expropiar el predio donde habría sido enterrado. El sacerdote Gómez Tey, referente de una asociación que recuerda al esclavo, se refirió a las iniciativas en marcha.

El Negro Manuel es una figura clave de la historia lujanense y del culto a la Virgen de Luján. Su condición de esclavo africano otorga al personaje características particulares. A pesar del tiempo transcurrido, su pertenencia en el imaginario católico no sólo se mantiene, sino que se agranda con proyectos que trascienden los límites locales.

Desde mediados de 2016, se encuentra en proceso la causa de beatificación del Negro Manuel. Por otra parte, a fines del año pasado la Cámara de Senadores de la Nación dio media sanción al proyecto de expropiación del predio donde funcionó la denominada Capilla de Montalvo, en la esquina de San Martín y 9 de Julio, considerada el primer templo dedicado al culto de la Virgen de Luján y donde, según las crónicas, habría sido enterrado el famoso esclavo.   

El sacerdote Sergio Gómez Tey, referente de la Asociación Negrito Manuel, se refirió a la actualidad de ambos proyectos. A la charla se sumaron Gustavo Palumbo y Gabriel “Pato” Duna, dos vecinos que desde su condición de laicos colaboran con la causa del Negro. 

- ¿Cuál es la impronta que, desde la perspectiva de ustedes, tiene la figura del Negro Manuel?

- Gómez Tey: Cada uno puede dar su mirada. Como cura, lo primero que digo es que Luján es un misterio. Esto quiere decir que Luján es un acontecimiento histórico en el que ha intervenido Dios. No es una cosa puntual, es un proceso iniciado desde el milagro en 1630. Y hoy sigue siendo un misterio por qué viene tanta gente a Luján y se bautizan 25 mil personas por año. Esto tiene que ver con la fe y la devoción. En cuanto al origen de Luján, hablamos de una serie de acontecimientos que van del milagro a la muerte del Negro Manuel, de 1630 a 1686. En toda esa etapa, el Negro fue un protagonista principal, porque fue testigo del milagro y después se quedó a cuidar la Virgen. No se apartó nunca. Hubo una unión de amor hacia la Virgen. El vino de África secuestrado y esclavizado, arrancado de sus raíces, sufriendo lo que sufrió. Encontró en la Virgen alguien que lo quería. Él tiene que ver con la historia de Luján y con la propagación de la Virgen. Y después es muy importante destacar que en la figura del Negro, la Virgen elige a los pobres. La Virgen eligió primero a él, que era un esclavo. Después vino un cura. Eso es muy valioso para la fe y también para la patria, porque la Virgen es patrona de Argentina y si queremos una patria que sea justa tenemos que partir de ese ejemplo. Ella elige a los más pobres, todo lo contrario de lo que generalmente vemos en la sociedad, donde los pobres son dejados de lado. Por eso es tan importante que el Negro pueda ser beatificado.

- Palumbo: En una charla con un cura le decía que los pueblos originarios eran los más oprimidos del continente. Me dijo que sí, pero que más oprimido todavía era un negro traído de África como esclavo. Eso me impactó. Trato de transitar ese camino desde lo social con la gente que peor la pasa y la figura del Negro es muy coherente con el cristianismo de base.

- Duna: El Negro Manuel era el último de la fila. De varias filas era el último. De hecho en ese momento valía más un buey que un esclavo. El Negro le dio entidad a la Virgen de Luján. 

BEATIFICACIÓN

- ¿En qué instancia se encuentra el proceso de beatificación del Negro Manuel?

- Gómez Tey: En mayo de 2016 se abrió la causa de beatificación del Negro Manuel, que era una deuda histórica importante como persona que estuvo junto a la Virgen aquellos primeros años. Eso lleva un proceso. Hay que demostrar la fama de santidad histórica, su continuidad a lo largo del tiempo y la actual. Lleva un ritmo un poco lento.

- ¿Por qué?

- Gómez Tey: Porque muchas veces así son las cosas en todos lados y en la Iglesia un poco más. No es que no se quiera, pero se va a un ritmo que podría ser más rápido. El sacerdote que está a cargo de la causa es Guillermo Durán, que también es historiador de Mercedes-Luján, también vinculado con la causa de Salvaire. En la causa del Negro Manuel hay un responsable de la comisión histórica que es Ernesto Salvia, un cura de Buenos Aires que es historiador. Entre otras cosas, está a cargo de juntar testimonios sobre la fama de santidad contemporánea. La semana pasada le llevé seis cosas de Luján.

- ¿Con qué tienen que ver esas cosas?

- Gómez Tey: Con curaciones, con muestras de devoción que la gente le tiene al Negro, con cómo prende su imagen y su testimonio. Por eso digo que por un lado está la parte más formal de la causa y por otra parte, desde nuestra asociación que se llama Negrito Manuel, está esto de llevar la Virgen a los lugares más pobres de forma misionera. Nos importa mucho difundir al Negro, su ejemplo, su historia. En eso estamos nosotros.

- ¿Cuál es la recepción que encuentran cuando plantean la figura del Negro Manuel más allá de Luján?

- Gómez Tey: En general se conoce mucho a la Virgen de Luján y no tanto al Negro Manuel, aunque tuvo tanto que ver con ella. Esto último es una deuda histórica de la Iglesia principalmente. Nosotros hace más de 30 años que estamos detrás de esto llevando a la Virgen al interior y otros países. Siempre se habla del milagro y del Negro, ahora con un poco más de fuerza. Siempre estuvo eso detrás. La gente reacciona muy bien cuando se cuenta esto, porque lo desconoce y se alegra. Resulta una buena noticia que haya sido así, que la Virgen haya hecho lo que hizo. En general la gente reacciona muy bien. 

-Duna: Quiero contar una experiencia propia. La mayor parte de mi vida fui ateo. Soy una persona convertida hace algunos años y el Negro Manuel es parte de esa conversión. No tenía idea de la historia del Negro. En un momento tuve la suerte de saludar al papa Francisco, en esos encuentros de pocos segundos. Yo era el último de una fila de cincuenta personas. Cuando lo tuve enfrente se me ocurrió decirle que iba a ser yo quien construiría la capilla del Negro Manuel en Luján. Se sorprendió de mis palabras. La figura del Negro Manuel apareció en todos los sentidos en mi vida.

CAPILLA

- ¿Cuándo nace el proyecto de expropiación del predio donde funcionó la Capilla de Montalvo?

- Gómez Tey: Vine a Luján hace diez años. Durante mucho tiempo el predio tenía un cartel de venta. En un momento hubo un inicio de obras. Ahí empezó una movida para advertir lo que estaba por pasar. Eso se frenó, con alguna intervención del Municipio. Después vino un planteo por la positiva, para hacer de ese un lugar público, destinado a la memoria del origen de Luján. Ahí empezó esto de buscar un senador que pudiera presentar el proyecto de expropiación. En eso se está. Estuvimos varios impulsando este proyecto.

- ¿En qué instancia está?

- Gómez Tey: A fines del año pasado el Senado le dio media sanción. Ahora pasa a Diputados.

- Duna: Recién ahora estamos presentando la carpeta para entregarla en Diputados y que el proyecto avance. Hay que seguir los pasos legales que corresponde.

- Gómez Tey: Desde 1986 el predio es lugar histórico nacional. En ese momento se le dio esa categoría. Y el Concejo Deliberante a fines de 2016 lo estableció como patrimonio cultural histórico de Luján. Todo esto es muy importante porque son normas de protección hasta que salga la ley de expropiación.

- Duna: Buscando información, prácticamente no hay hechos históricos relevantes a nivel provincial de aquella época. Es un lugar histórico para la Provincia de gran dimensión.

- De concretarse la expropiación costeada por el Estado Nacional, ¿qué se proyecta en ese lugar?

- Gómez Tey: Tiene un cargo para que se haga un espacio de memoria en torno al origen de Luján, como una especie de museo con un sentido religioso. El padre Durán plantea que el terreno tiene tres cosas. Por un lado, funcionó la primera capilla pública donde se rinde culto a la Virgen. Segundo, es el hito fundamental de la ciudad de Luján, porque desde allí se traza la ciudad antes de ser Villa. El punto original de la ciudad es el centro de la capilla, a partir de la donación de Ana de Matos. Y la tercera cuestión es que sería el lugar donde estaría sepultado el Negro, porque según las crónicas fue sepultado a los pies de la Virgen. Tiene tres fuentes históricas fuertes el lugar. No es un proyecto cerrado, pero sí el destino.  

- ¿A propiedad de quién pasaría el predio?

- Gómez Tey: En el proyecto inicial, eso pasa a manos de la Municipalidad. Pero habría un interés de modificar eso y de que le quede al Arzobispado. Originalmente, sin mucha consulta, estaba destinado al Municipio, como instancia estatal más cercana. Pero ahora estaría la posibilidad de modificación.

 

El dato

El próximo 28 de abril se realizará una peregrinación muy particular en conmemoración de un hecho ocurrido en 1674, cuando se formalizó el traslado de la Imagen, a partir de la iniciativa encabezada por Ana de Matos, de Pilar a Luján. “Vamos a salir de Zelaya en Pilar, rememorando aquella peregrinación. Vamos a pasar la noche en Manzanares y el 29 arribaremos a Luján”, explicó el vecino Gustavo Palumbo.

 

Contactos

Aquellos devotos de la Virgen de Luján y del Negro Manuel pueden sumar su testimonio a la causa de beatificación a través del correo canonizacionnegromanuel@gmail.com.

 

Los esclavos

Por Federico Suárez - Historiador

Según Omer Freixe, docente e investigador de la Universidad de Buenos Aires en temas africanistas, se calcula que por el Río de la Plata desembarcaron en forma ilegal cerca de 250.000 esclavos de origen africano. Si bien la cifra parece excesiva, en los diferentes puertos del Nuevo Mundo y durante más de 350 años, ingresaron cerca de diez millones de personas en duras condiciones para desarrollar trabajos infrahumanos.

Si bien no hubo un ritmo constante de introducción en América, se ha confirmado que se registraron entradas desde diversos puntos africanos, principalmente de la costa guineana, siendo Buenos Aires el quinto destino en cantidad de esclavos, detrás de Pernambucó, Cartagena, La Habana y Veracruz.

El Negro Manuel, el esclavo de Nuestra Señora de Luján, quien fuera curandero y que afirmaba a su círculo íntimo “ser de la Virgen nomás”, estuvo cercado por la historia católica y el relato meramente religioso al abordar su vida. Monseñor Presas le dedicaría varias líneas y hasta un libro, convirtiéndolo en un personaje simpático, milagrero y capellán de una ermita a la vera del Viejo Camino Real. Pero es necesario afirmar que Manuel fue uno de los miles de esclavos que ingresaron en forma clandestina a Buenos Aires, luego de una travesía de más de sesenta días en las bodegas de los barcos y que se salvaría de estar dentro del fatídico treinta por ciento que moría desnutrido o por los azotes recibidos en alta mar.

Es interesante remarcar el sincretismo que se sucedía con los esclavos que tenían a cargo las “santerías” o los altares dedicados a las imágenes santas. En regiones como Brasil y el Caribe, los esclavos mezclaban sus tradiciones y sus dioses -generalmente de la religión yoruba- con las imágenes sacras del catolicismo español. Ellos eran los encargados de mantener las velas prendidas, asear los altares y, tal vez, de practicar curaciones gracias a sus conocimientos medicinales.

El Río de la Plata no estuvo exento de estas prácticas y si bien la mayoría de los esclavos “yorubas” ingresaron a Centroamérica, no es descabellado pensar que Manuel perteneció a esta etnia. Sus curaciones de tisis y catarros y el rezarle a la Inmaculada Concepción -equivalente a la diosa yoruba de la fertilidad “Oxum”- son pruebas que pondrían al “esclavo de la Virgen” como mediador entre lo espiritual y lo terrenal.

Los documentos históricos afirman que Manuel fue propiedad del portugués Bernabé González Filiano Oramas, casado en segundas nupcias con Isabel de Trigueros. Este terrateniente fue propietario de varios esclavos y ocupó a su vez varios cargos importantes en el Cabildo de Buenos Aires. Su economía se acrecentaría aún más al convertirse en uno de los principales contrabandistas del Río de la Plata y sobre todo por la sociedad establecida con el estanciero Juan de Vergara, personaje oscuro que manejara a diestra y siniestra el comercio de esclavos. González Filiano fue quien encargó el cuidado de la ermita de la Virgen a Manuel, en la actual localidad de Villa Rosa en Pilar. Al morir el estanciero, sus campos pasaron a ser administrados por su hijo, el sacerdote Juan Filiano Oramas, quien vendería la imagen de la Virgen en 1671 a una archicofradía de terratenientes encabezada por Ana de Matos. Pocos meses después, el religioso también transferiría “su título de propiedad” de Manuel a la dama para que éste cumpliera con las mismas tareas “religiosas” en el actual Luján.

El popular Manuel nunca dejó de ser un esclavo africano. Habría muerto en el año 1686 y su historia religiosa y milagrera lo ubicaría como el simpático esclavo de la Virgen, ocultando la otra historia; la que pocos se animan a analizar por ser cruel y despiadada. Ese “otro relato” nos conmueve al examinar el trabajo forzado, los azotes y la humillación de seres humanos que eran comercializados como simples mercaderías.