Desde hace varios meses, en la entrada principal de la Basílica se colocaron redes sobre las escalinatas al comprobarse la caída de pequeñas piedras, producto de desprendimientos del edificio.
Desde hace varios meses, en la entrada principal de la Basílica se colocaron redes sobre las escalinatas al comprobarse la caída de pequeñas piedras, producto de desprendimientos del edificio. “Se ha empezado a deteriorar la piedra. No porque se haya usado material de mala calidad sino porque la lluvia ahora es más ácida, fue lo primero que nos dijeron. Y ha pasado el tiempo, la pintura aislante dura 10 años más o menos. Y ya pasaron cerca de 15 años de los trabajos”, explicó Blanchoud.
Cuando se restauró todo el frente del edificio, se colocó una especie de impermeabilizante que tiene fecha de vencimiento. El paso del tiempo genera que las estatuas y gárgolas se vayan desgranando. “Se puso la red por prevención, algo que también nos preocupa porque eso es algo muy precario y cierra mucho las entradas del templo. Por eso estamos pidiendo si se puede hacer algo mejor. Si se tiene que poner una red por seguridad, que sea con un andamiaje mejor preparado para todo lo que es ingreso y egreso”, pidió el rector.
Además, recordó que hace cuatro años atrás de descabezó una de las gárgolas. “Se había hecho a nueva porque estaba muy deteriorada, le quedó una pequeña fisura por donde entró agua y se descabezó. Cinco minutos antes, por ese lugar había pasado un grupo de niños del jardín de infantes. Mirá si la Virgen no nos cuida”, contó. En ese sentido, recordó la caída de la cruz de la torre: “Fue casi un milagro que la cruz cayera sobre la escalera, de noche y un día hábil. Porque si hubiera sido en vez del martes 13 de junio (de 2000), el domingo 11 y a las 10 de la mañana en ese lugar hubiese hecho mucho daño entre la gente que pasaba y los que al ver caer la cruz se hubieran asustado”.
Por eso, los sacerdotes adelantaron que el edificio debería volver a ser apuntalado para impermeabilizar el frente. “No va a ser el arreglo que se hizo en su momento porque el edificio no está tan deteriorado. Mucho de la obra anterior se destinó a restaurar molduras que se habían rotos, piedras que estaban sueltas. Eso hoy no es necesario. Pero sí debería andamiarse todo para hacer un mantenimiento. Edificios grandes como este, el Cabildo o los museos necesitan mantenimiento constante. A la Basílica, que se terminó en 1935, no se le había hecho nada hasta el 2000. Es más, estaban controlando que la torre oeste tenía un poco de movimiento, y se cayó la otra. El material estaba agotado”, contó Blanchoud.