Cortocircuito en la renovación turística

En octubre próximo finalizan los permisos aprobados en 2003 para la utilización del espacio público en la plaza Belgrano y sus alrededores. Desde el gobierno buscan renovarlos por tres años con posibilidad de prorrogarlo por otros dos, algo que fue criticado por las asociaciones. Buscan despejar el acceso a la Basílica, readecuar los cánones y evitar la comercializaciones de productos ajenos a lo religioso en la plaza.

Sin demasiadas concreciones del Plan Estratégico de Turismo prometido por el Departamento Ejecutivo, el gobierno avanza en reuniones con los actores de la zona histórico basilical que utilizan el espacio público, con el objetivo de renovar las concesiones que vencen en octubre próximo y reordenar el área, principalmente en la plaza Belgrano y sus alrededores. Por eso, en las últimas semanas, el secretario de Producción y Turismo de la Comuna, Miguel Paulón, junto al ahora saliente director de Turismo, Diego Massera, mantuvieron encuentros con las diferentes asociaciones comerciales que trabajan en el área.

Puntualmente, finalizan las autorizaciones aprobadas por 15 años por el Concejo Deliberante. Abarcan a la Sociedad Patronal de Santeros de Luján (que nuclea a las denominadas Cajas Chicas), a la Asociación de Santeros Ambulantes de Luján (Cajas Grandes) y a diferentes asociaciones de vendedores ambulantes y fijos, que van desde la comercialización de bebidas y flores hasta gorros, además de los tradicionales fotógrafos ubicados en el centro de la plaza Belgrano.

A mediados de este año, las asociaciones recibieron la notificación estipulada por la ordenanza de 2003 que establece que debían ser informadas 90 días antes del vencimiento ya que, en caso contrario, se impulsaba una prórroga automática. En esa nota, el Municipio dejaba en claro que la intención era avanzar con una nueva concesión de no más de cinco años y que en la plaza solo se iba a permitir la comercialización de artículos vinculados a lo religioso. Por eso, muchos puestos debían ser relocalizados.

Las primeras intenciones de ese papel se trasladaron a las reuniones que encabezó el propio Paulón, quien planteó una concesión por tres años con una opción de prórroga por otros dos. Este punto fue cuestionado por ambas asociaciones de santeros. “Desde el año 40 estamos con personería jurídica y nunca dejamos de pagar. No nos pueden decir ‘le damos tres años con opción a dos más’ como diciendo si hacen bien los deberes y poniendo pautas. Lo que planteamos nosotros es que, el que tiene una familia, necesita una estabilidad. Por eso pedimos 10 o 15 años”, expusieron.

En ese contexto, solicitarán reunirse con el intendente Oscar Luciani y aclararon que la decisión debería pasar por el Concejo Deliberante. “Tenemos un derecho adquirido. Por algo estamos desde hace tanto tiempo. Hacemos bien las cosas, si no, no nos hubieran renovado”, agregaron desde una de las asociaciones de santeros.

Por otra parte, cuestionaron que “en la plaza hay muchas falencias que no las soluciona nadie. Siempre estamos luchando con eso”. Justamente, el miércoles pasado, propietarios de puestos que comercializan venta de gaseosas, gorros y floristas de la plaza Belgrano se reunieron con integrantes de la Comisión de Producción y Turismo del Concejo Deliberante para plantear la situación de los vendedores ambulantes sin autorización y la falta de presencia de inspectores en la zona turística. Por supuesto que una de las inquietudes fue conocer detalles del nuevo proyecto del gobierno municipal y la intención de relocalización.

Aunque desde el Ejecutivo sostienen que “es inminente”, todavía al HCD no llegó ningún expediente con las definiciones para reordenar la zona turística. “Venimos pidiendo a Paulón desde principio de año. No queremos tener el proyecto y que después nos apuren con el tratamiento. Le pedimos cerca de abril que el proyecto se sociabilizara, que se pusiera a disposición, no solamente con el Concejo sino también con las partes involucradas”, explicó el concejal César Siror, presidente de la Comisión de Turismo.

EL PROYECTO TURÍSTICO

El proyecto de turismo elaborado durante este año deslizaba algunas de las exigencias y modificaciones que intenta implementar el gobierno sobre la plaza Belgrano: despejar el acceso al templo (algo pedido por las autoridades de la Basílica), la readecuación de los cánones y evitar comercializaciones e instalaciones alejadas de lo religioso.

En ese documento -que todavía no ha derivado en ninguna medida concreta- se plantea que el espacio público próximo a la Basílica “luce desordenado con la mezcla de puestos de santeros, vendedores de comida, voceadores, cuidacoches y perros sueltos”.

En cuanto a las autorizaciones vigentes en ese radio, se indica que “ser beneficiarios de una concesión otorga derechos y, a la vez, compromisos”. Al respecto, se enumera que “los espacios a concesionar, la cantidad de puestos, las exigencias de presentación y los cánones deben ser adecuados y justos (relacionado con el volumen de negocio y la inversión municipal en mantenimiento del lugar)”.

En cuanto a su implementación futura, el proyecto habla de registro, vigencia, análisis y consideración de los antecedentes históricos, y el “establecimiento de nuevas reglas para salvaguardar el carácter del aspecto, contemplando las sugerencias de las asociaciones. Al estar relacionado con el turismo de la fe, se hace necesario establecer condiciones de respeto al carácter recoleto que debe tener un lugar que congrega a los feligreses. Las concesiones deberán estar integradas a la imagen que se quiere lograr del espacio que rodea a la Basílica y al barrio Histórico. Esto significa, entre otras cosas, dejar libre el espacio de ingreso a la Basílica, colocando los puestos comerciales a los costados de la plaza, sin perjudicar los intereses económicos de los santeros”, estipula el plan turístico.

También establece modificar los puestos de los santeros de Caja Grande, “reemplazando los actuales con alternativas acordes con la recuperación de la imagen colonial que quiere lograrse”. Y en cuanto a la actividad de Caja Chica, se habla de “ordenar y mejorar las condiciones en que se desenvuelve el comercio de los santeros ubicados en la Recova”.

En otro punto, se resalta la necesidad de proceder al “ordenamiento de la plaza Belgrano, proponiéndose recuperar su carácter religioso, evitando toda connotación alejadas de ese orden”. “Las acciones incluyen avanzar en el reacomodamiento y fiscalización de la actividad comercial que tiene lugar en la plaza, procurando velar por el carácter religioso del área y las cuestiones de seguridad que deben tenerse en cuenta en espacios de estas características. A su vez, se propone un cambio en la estética de los puestos comerciales, trabajo que debe ser desarrollado en forma conjunta”, se amplía.

Made in Brasil

Desde el Arzobispado Mercedes-Luján buscan implementar en nuestra ciudad un modelo similar al desarrollado en la Basílica de Nuestra Señora Aparecida, ubicada en el estado brasileño de San Pablo. Se trata de la iglesia más grande de América y la segunda del mundo, detrás de la Basílica de San Pedro de la Ciudad del Vaticano.