Sucede en los barrios más alejado del centro pero también a pocas cuadras de la Municipalidad. Ante la acumulación de hojas secas, algunas personas optan por quemarlas a plena luz de día generando contaminación ambiente y fastidio en los vecinos.
Con la llegada del otoño, la actitud de muchos de vecinos parece potenciarse y, en lugar de juntar las hojas en una bolsa, recurren a otro método: quemarlas. Algunos no le importa hacerlo en un terreno baldío ubicado en un barrio periférico y a otros menos les importa aún incinerarlas al costado de la calle, a plena luz de día, en una zona residencial y a pesar de estar rodeado de vecinos que se ven invadidos por el humo.
Como si no fueran suficientes los problemas que acarrea el humo proveniente del Basural Municipal, hay que soportar nuevas humaredas. Por ejemplo, este sábado a la mañana, en Dr. Real al 1100, una pila de hojas secas fue reducida a cenizas por efectos de las llamas. Por la vereda par fue imposible poder caminar, por momentos el humo cubrió el ancho de la calle y llegó a las viviendas linderas con el consiguiente malestar esto ocasionó.
Tal vez el frentistas que optó por el medio más simple para eliminar las hojas secas habrá evaluado que así se ahorraría trabajo, pero no pensó en el enorme daño que esta práctica genera en el medio ambiente y en la salud de las personas.
En la Universidad Nacional de Tucumán investigaron qué pasa cuando se queman hojas. “Las investigaciones recientes revelaron que el follaje de un árbol adulto puede fijar anualmente 60 miligramos de cadmio, 140 de cloro, 820 de níquel y hasta 5.800 de plomo. De esta manera cumple con la primordial función de purificar el ambiente, sin embargo, lo que pocos saben es que al prender fuego a las hojas secas estas sustancias son liberadas en forma de dióxido de carbono -uno de los principales causantes del Efecto Invernadero- y de monóxido de carbono, que afecta directamente la salud de las personas”, indicaron desde la Faculta de Ciencias Naturales a El Tucumano.com
“La planta cumple con la función de purificar nuestro ambiente porque las hojas retienen muchas sustancias tóxicas. En el proceso de combustión, estas sustancias son liberadas nuevamente al ambiente y producen otras, como la dioxina o el furano, que son Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) y son tan peligrosos como los pesticidas porque generan muchas enfermedades”, explicó uno de los investigadores.
En San Luis, desde hace 11 años, quienes realicen quema de hojas o residuos a cielo abierto son sancionados. La medida que se tomó fue para contrarrestar el accionar de muchos vecinos que con esta práctica no hacen otra cosa que con contaminar el aire por humo producto de las quemas que se realizan.
Cuando esto sucede, inspectores municipales constatan en el lugar la quema y labran el acta correspondiente. En San Juan, Bahía Blanca o Los Toldos, por citar solo algunas ciudades, este tema no es tomando como un asunto menor.
Lo recomendable es embolsar todo tipo de basura, luego sacarla a la calle para que la lleve el camión municipal o el de la recolección de residuos. El INTA, por su parte, recomienda reutilizar la hojarasca y colocarla alrededor del mismo árbol o en la base de otras plantas. Lo ideal es humedecerlas para que se degraden rápidamente y vuelvan a la tierra. De esta manera, se obtienen dos beneficios: no se genera contaminación y se enriquece el suelo con material orgánico.
Conceptos básicos pero que en el caso del vecino de Dr. Real al 1100 y como el de tantos otros, desconocen, de la misma forma que no tienen en cuentan el perjuicio que le hacen al medio ambiente y las molestias que causan a sus pares.